Al final ocurrió lo que nadie deseaba y todos temían. No hace ni un mes que desde esta web, y desde otros muchos sitios que viven y cuentan el acontecer diario en el mundo ciclista, se ponía de manifiesto la necesidad de una reflexión decidida para poner una solución al problema de convivencia entre los vehículos de carrera y los ciclistas, porque al final éstos últimos eran siempre los perjudicados en forma de atropellos. El motivo de esa reflexión no era otro que evitar una tragedia. Ahora ya no se puede.

El ciclista belga Antoine Demoitié falleció la noche del pasado domingo tras sufrir un atropello en la clásica Gent-Wevelgem, perteneciente al World Tour. El corredor se había caído instantes antes junto con otros ciclistas. Una caída tonta, de las cientos que suceden en las clásicas de adoquines, y de las que pueden dar fe los Boonen, Cancellara y demás fijos en este tipo de pruebas. Fue entonces, mientras se levantaba, cuando una moto lo arrolló y le provocó unos daños de los que ya no pudo recuperarse.

La pérdida de Demoitié, de 25 años, es un tremendo varapalo para el ciclismo, con el agravante de que durante meses se venía avisando de que podía pasar y nadie hizo nada. Debe quedar claro, ante todo, que los accidentes existen y es imposible reducir a cero la posibilidad de que ocurran. Eso por supuesto. Pero también es cierto que la sucesión de atropellos ocurridos en los últimos meses ya no entraba dentro de la lógica de simples accidentes y respondía, más bien, a un problema de seguridad en las carreras.

Protestas ciclistas

Dicho problema consiste en que hay demasiados vehículos acompañando a los ciclistas. Está claro que tiene que haber motos y coches prestando asistencia a los corredores, y que muchos de estos vehículos son importantes precisamente para eso, para la seguridad de los deportistas. Baste el ejemplo de los moto enlaces o la Guardia Civil –y sus homólogos en el resto de países-, que se encargan de despejar la carretera.

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Fotograma de la Gent-Wevelgem, donde se ve a Kuznetsov rodeado de vehículos

 

Pero la pregunta es si necesariamente deben ser tantos. Y sobre todo, lo importante, por qué no hay controles a quienes ejercen como pilotos o conductores de esos vehículos. Ayer las redes sociales se llenaron de mensajes de condolencias de los compañeros hacia la familia de Demoitié, pero también de protestas. Contador, por ejemplo, mencionaba “la necesidad de realizar ya un control de las motos” en carrera. Daniel Martin era algo más profundo: “La familia ciclista ha perdido a un hermano. Las motos son necesarias para la seguridad y el trabajo de los medios. Es su conducta y conducción lo que necesita un control. Pasar al pelotón en descensos o momentos cruciales de la carrera, donde la velocidad es alta y la lucha por la posición muy fuerte, simplemente no es seguro”.

El ex ciclista José Ivan Gutiérrez aludía  con dureza a la necesidad de crear cursos de pilotaje: “UCI: Licencias para todo previo pago. Cualquiera. Los amigos de organizadores y cualquier acreditado se mete en un pelotón de ciclistas, muchos con experiencia cero. Deben crear cursos de pilotaje, hace más de 10 años que lo solicité. Los gendarmes franceses, los mejores”. El portugués Rui Costa también lanzó una dura protesta: “Fue necesario que muera un ciclista para que se empiecen a investigar los atropellos por motos en carrera. ¡Un absurdo!”. También Fran Ventoso habló de la necesidad de una reflexión: “Creo que mucha gente después de lo sucedido ayer en Gent-Wevelgem debería hacer una reflexión. D.E.P. Antoine. Cada vez hay menos respeto por el corredor por los vehículos de carrera, no sólo las motos”, comentó el de Reinosa. Marcel Kittel realizó un extenso comentario en Facebook, cuya lectura merece la pena.

Dolor en Wanty

En el seno del equipo Wanty no se creen que todo esto sea cierto. Pero por desgracia lo es. El conjunto belga ofreció ayer una rueda de prensa para que tanto el director deportivo Hilarie Van der Schueren –que incluso ha declarado en la investigación de la Gendarmería-, como el manager general Jean-François Bourlart y su compañero Roy Jans ofrecieron sus versiones del accidente y la situación actual del equipo. Que, por otra parte, guardará luto a Demoitié toda la semana y no correrá los Tres Días de La Panne, ni Route Adélie ni París-Camembert. Regresarán a la carretera en el Tour de Flandes, el domingo.

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Hilarie Van der Schueren, director del equipo Wanty.

Van der Schueren pudo ver al corredor instantes después del atropello: “Me llamó para pedirme bidones. Se los di y me llamaron de otro grupo. Cuando pedí permiso para pasar, ocurrió todo. Mi mecánico lo vio primero. En ese momento creí que Antoine estaba muerto, pero la ambulancia llegó enseguida y lo trasladó al hospital. Tuve esperanza hasta que me pidieron los datos de contacto de sus parientes más cercanos”, recuerda el director. Jans se refirió a la decisión de no salir en La Panne: “No podemos. Necesitamos procesar esto. Tenemos que estar juntos, y ahora no estamos centrados en correr”, explicó el corredor. Ellos son la cara visible de esta tragedia. La menos pública, y seguramente también la más afectada, es la familia y los más allegados del corredor. Que cometió un último acto de generosidad al donar sus órganos. Tres personas han salvado la vida gracias a él.

“Investigaremos el accidente”

Mientras tanto, la UCI asegura que no se va a quedar de brazos cruzados. Pero sólo el tiempo dirá si cumplen con su palabra. En un brevísimo comunicado, en el que se declaraban “profundamente entristecidos” por el accidente, la UCI aclaraba que trabajarán con las autoridades pertinentes para “esclarecer lo sucedido”. Veremos en qué queda esa investigación, y si el máximo organismo del ciclismo mundial es transparente a la hora de informar sobre ella.

La única forma de que la pérdida de Antoine Demoitié no sea del todo en vano es que de este trágico hecho salga una reflexión decidida –no confundir con medidas apresuradas que pongan parches- y un protocolo de actuación de los vehículos en carrera que regule los adelantamientos al pelotón, las distancias de seguridad y el control a los pilotos que vayan en carrera. Y tal vez, en lugar de reducir el número de corredores en las pruebas como planteaba la UCI en su última reforma, sea mejor reducir el número de vehículos que los acompañan. Tampoco estaría mal, sobre todo por respeto al corredor perdido, una comparecencia de la UCI y los organizadores. La cual, de momento, no se ha producido ni tampoco anunciado. Ante todo, que quede claro que cualquier medida llega ya tarde. Pero, por lo menos, que lleguen.