Hay carreras que parecen escritas de antemano. El desdeñoso diría que son previsibles, los románticos aseveramos que tienen carácter. Desde que se movió hace tres años a la semana previa a la Vuelta al País Vasco, ocupando un domingo desierto entre Indurain e Itzulia, la Vuelta a La Rioja es terreno de velocistas y trotones, de abanicos, de pelea entre los conjuntos World Tour y Profesionales, que alternan la batalla por coger la fuga con la guerra fría para evitar remolcar el pelotón hasta meta. Y, para resolver, una llegada masiva.

Hoy hubo tiros durante casi 40 kilómetros hasta que se marcharon seis hombres fuertes: dos Orica-GreenEdge (Michael Albasini y Christian Meier), dos Movistar Team (Rubén Fernández y Marc Soler), un Caja Rural (Ángel Madrazo) y un Burgos BH (David Belda), a quienes se sumó mientras pudo el jovencísimo Álvaro Cuadros, granadino de AWT-Greenway (filial de Etixx-Quick Step). Tomó la responsabilidad Murias Taldea, el bisoño Continental de Jon Odriozola que corre con la seriedad de los mayores; acercaron la fuga al pelotón, trataron de introducir en ella a Beñat Txoperena y, cuando al navarro le faltó gas para contactar, retomaron el remo. Les relevó para ahorcar la fuga Caja Rural, interesado por propiciar un esprín para Carlos Barbero (4º en meta) y actuando en consecuencia.

Con todo esto contaba el ganador de la jornada, Caleb Ewan. Se trata de uno de los jóvenes talentos más rutilantes del panorama mundial: de nacionalidad australiana y madre coreana, pequeñito y explosivo, ha impresionado en categorías inferiores y debuta esta temporada con profesionales en las filas de Orica – GreenEdge. “Sabíamos que la mejor opción era el esprín y que, si uno de nuestros hombres fuertes cogía la fuga, podríamos dejarla marchar y ceder la responsabilidad a otros”. Ese hombre fue el curtido Albasini, que evitó al conjunto australiano las labores de brega hasta que su fuga fue neutralizada. Después sólo hubo que abortar un intento del omnipresente Alejandro Valverde, secundado un rato por Iván García Cortina, otro joven español de AWT; lo hicieron y dispusieron el esprín.

Pieter Weening hasta la banderola del último kilómetro; Brett Lancaster hasta 500 metros; Daryl Impey hasta la última curva; remata Caleb Ewan y victoria. “Mi objetivo para esta temporada era ganar cinco carreras y ya lo he hecho. A partir de ahora, sólo me queda aprender”. En su campaña hasta ahora sólo hay una prestación decepcionante: su debut en primera división, la Volta a Catalunya, se saldó con anonimato y retirada prematura. Acusó, dice, el frío y el jet lag. Hoy, en la primavera riojana, tras una semana haciéndose al horario en su hogar europeo de Mónaco, se impuso con la suficiencia de los elegidos. Es una joya.