La Vuelta a España sigue definiendo su recorrido, anunciando pinceladas aquí y allá. Ayer, el Diario AS, periódico oficial de la carrera, reveló un nuevo detalle importante: el modelo se mantiene intacto con respecto a los años anteriores. Sólo que esta vez serán nueve, y no 10, los finales en alto previstos en la ronda española. Uno menos con respecto a 2016, pero realmente la confirmación de un sistema de carrera que desde Unipublic dan como válido y con el que piensan morir.

Por ahora, los finales en alto conocidos son los tres del norte: Santo Toribio de Liébana, los Machucos y el Angliru, que vendrán seguidos y justo antes del paseo triunfal de todos los supervivientes en las calles de Madrid. Otra que vuelve es la Cumbre del Sol, en Benitatxell. El clásico ‘muro’ que tanto gusta a los organizadores de la carrera, sobre todo en la primera semana de competición. Pero hay más, y es que ayer se conoció una de las entre dos y tres llegadas en alto que prepara la Vuelta en territorio andaluz.

El regreso de La Pandera

No es otra que La Pandera, el alto de la Sierra Sur jiennense que vuelve a la prueba ocho años después. La novedad respecto a otros años es que lo hará tras pasar por Valdepeñas de Jaén. Ya saben, la terrorífica cuesta que fue una de las pioneras de este tipo de llegadas en la Vuelta a España. Esos 900 metros con picos al 24% rodeados de casas blancas encaladas. La última vez que se subió fue en 2009, con victoria de Damiano Cunego.

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Valverde, en la Vuelta 2009

Antes de eso, allá por el año 2006, Andrei Kascheshkin logró hollar la cima jiennense en primera posición, pero sobre todo aquella etapa desniveló mucho la balanza en la general en favor de Alexandre Vinokourov por encima de un joven Alejandro Valverde. Precisamente en 2009, la última vez que se subió este puerto, el murciano terminó ganando la única Gran Vuelta que tiene en su extenso palmarés.

Con el paso por Valdepeñas, lo normal es que se elimine la parte del Puerto Viejo, anterior a la subida final. Consta ésta de unos ocho kilómetros, siendo la zona central la más dura con dos mil metros al 11,4% de pendiente media y puntas del 17%. Un puerto duro y no excesivamente largo, similar a otros muchos que ha incluido la organización en su carrera. El terreno previo tiene pocas opciones de llano, aunque veremos qué ruta decide Unipublic para llegar hasta allí.

La CRE inicial, más corta

Otro de los pocos aspectos a cambiar será la contrarreloj por equipos inicial. El año pasado en Ourense, Alberto Contador se dejó allí buena parte de sus opciones a la general tras ceder más de un minuto en la línea de meta de Castrelo de Miño. En aquella ocasión fueron casi 27 kilómetros de lucha contra el reloj colectiva.

La Vuelta también se ha distinguido en el último lustro por ser una carrera con pocas diferencias, la mayoría de las veces en apenas segundos hasta la última semana. En este sentido, la organización se plantea seriamente reducir el kilometraje de este primer parcial, que se celebrará en la ciudad francesa de Nîmes. Una etapa por debajo de 20 kilómetros dejaría las cosas más apretadas –realmente, sólo Tinkoff cedió un tiempo significativo- entre los favoritos, por lo que esa distancia sí es más del agrado de la organización, que apostará por reducir la jornada de apertura de la carrera.