Según desvelaba este martes el Denver Post, el ciclista tejano volvía de un evento benéfico en el museo de Aspen (Colorado, EEUU) cuando chocó contra dos vehículos aparcados (sin que hubiese ningún herido). Debido a la repercusión mediática que podía suponer que Armstrong fuese el culpable del hecho, dejó que su novia, Anna Hansen, asumiera la culpa. Tras el choque, la pareja se dio a la fuga, pero alguien relacionado con los dos vehículos accidentados, llamó al 911 para informar de la huida. Según la policía, Anna volvió poco después para disculparse y asumir los gastos del accidente.

Cuando la policía llegó al domicilio de Armstrong para tomar declaración, sospechó de la veracidad del relato que contó Hansen, donde aseguraba que ella era quien conducía el coche. Por este motivo, los agentes decidieron acudir al hotel donde se celebró el evento, ahí encontraron a un empleado que aseguraba haber visto a Armstrong coger el coche a la salida. Fue en ese momento, cuando la novia del tejano reconocía la mentira que, según parece, fue pactada conjuntamente.

Ahora Armstrong ha sido citado por abandonar el lugar de los hechos y conducir demasiado rápido bajo condiciones climatológicas adversas, según las autoridades. También se enfrenta a noventa días de cárcel y tres cientos dólares de multa por haber falsificado su declaración del accidente. Esta mentira, se suma a una larga lista donde cada vez queda menos espacio para la confianza en el que fuese icono del ciclismo y el deporte. El hombre que personificó la superación humana en su máxima expresión, alarga con este incidente su oscura sombra.

Más información: Noticia en el Denver Post