El ciclismo es así. A veces se gana y todo es de color de rosa –sobre todo en el Giro, claro-, con flashes, podio, reconocimiento a nivel mundial y todo lo demás. Otras toca perder y entonces se prueba la cara más amarga. Solo. Descolgado y con los rivales atacando como lobos en cuanto huelen la sangre. Pues esa segunda parte, la más amarga, le ha tocado a Mikel Landa hoy. El escalador vasco, que había fichado por Sky este año para tratar de ganar el Giro, perdió literalmente la carrera en el primer tercio de la etapa que ha terminado en Sestola.

Landa, aquejado de un fuerte dolor abdominal, tenía que bajarse de la bicicleta en el kilómetro 65. Su propio equipo dijo después que el corredor había pasado una muy mala noche, aunque confiaba en ir recuperándose a medida que avanzar el día. Pero no fue el caso. El motivo aducido por Sky es un virus gastrointestinal. En cualquier caso, el hecho de que en un puerto de segunda en el kilómetro 30 de etapa Landa se quedara solo tras el pelotón, pedaleando penosamente y ayudado por sus compañeros David López y Mikel Nieve.

Ahora se abre una fase de incógnitas ante él, porque Sky puede decidir llevarlo al Tour para que reme en favor de Chris Froome, o darle un poco de descanso –aunque no acumula muchos días de competición- y llevarlo mejor a la Vuelta a España para capitanear el equipo de nuevo. En cualquier caso, lo cierto es que su gran objetivo del año se ha truncado y ahora debe replantearse la temporada.

Trabajar con la ‘maglia’ puesta

Por otra parte, el final en Sestola tampoco tenía entidad para destrozar la carrera. Hubo cosas, sí, pero la última subida era tan suave que se podía ir muy bien a rueda. Eliminado Mikel Landa, ahora si cabe la pelea está más polarizada entre Astana y Movistar, con los Etixx aguantando el tipo por el momento. Pero hoy el duelo ha sido táctico, y los primeros espadas se han desgastado más bien poco.

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Realmente el sitio donde se podía romper la carrera era Pian del Falco, y allí fue donde se vio todo. Astana se puso a tirar con fuerza y el pelotón saltó por los aires hasta quedarse en un grupo de apenas 15 unidades. Estaban prácticamente todos los favoritos a la victoria final, menos un Tom Dumoulin que se despidió de la general de forma definitiva… y Gianluca Brambilla, que coronó el puerto con medio minuto de desventaja.

En el descenso, Andrey Amador se lanzó por delante del grupo y sacó terreno mientras Astana trataba de controlarlo detrás aunque sin mucho afán de echarle el guante. Poco después regresaba el líder al grupo de favoritos tras un gran descenso y, acto seguido, se ponía a tirar de ese grupo para limitar las pérdidas con el costarricense de Movistar. La ‘Maglia Rosa’ trabajando para otro compañero, Bob Jungels, que ahora es el nuevo líder. Tras comerse medio descenso y casi toda la subida final con las riendas del grupo, Brambilla reventó y se echó a un costado renunciando a defender la prenda para sí mismo.

Amador llegó a tener casi un minuto de ventaja, pero el final en Sestola se le hizo largo. De la fuga que iba por delante esperó Visconti, pero no fue suficiente. Al final, el sprint en el propio grupo acabó por darle caza, con Valverde picando cuatro segundos sobre Nibali, Kruijswijk y Majka. Ahora el murciano es tercero a 50” de Jungels y con Amador en segundo lugar a 26”. Kruijswijk lleva el mismo tiempo de Valverde y Nibali está dos segundos por detrás

Ciccone se licencia

La otra gran noticia del día fue la victoria de etapa de Giulio Ciccone (Bardiani). El jovencísimo corredor italiano de 21 años se licenció en el Giro de Italia. Debut en la carrera más importante del país y triunfo para un sub23 que desde hoy no es un ciclista más ni en su país ni en el resto del mundo. Además, ganó siendo el más fuerte de la fuga de principio a fin.

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Y de una escapada de calidad. Atapuma, Visconti, Cunego, Zoidl, Rovny, Pirazzi… no estamos hablando de cuatro cojos. En un principio, Ciccone trabajó para Pirazzi cuando Nicola Boem concluyó su labor. Ahí todavía iba por delante Preidler (Giant) que luego acabaría siendo alcanzado y sobrepasado en Pian del Falco. Cuando Cunego trató de irse para coger los puntos, el único que le respondió fue Ciccone.

Luego, en el descenso, un incidente entre Cunego y Pirazzi –que más de una vez le echó la bronca a su compañero por tratar de tirar de él con tanta fuerza que lo sacaba de punto- hizo que ambos se frenaran para evitar irse al suelo. Ciccone se fue por delante y ya no lo volvieron a ver hasta la línea de meta. Rovny fue en su busca, pero no hubo manera. En tercer lugar llegó Atapuma y Cunego fue cuarto, delante ya de los favoritos.

Así que, por el momento, el Giro de Italia sigue con las espadas en todo lo alto, aunque con uno de los jefes perdido en combate. Queda medio Giro y ahora vienen dos etapas algo más llevaderas antes de un fin de semana que a buen seguro dejará la clasificación mucho más limpia. Mucha, muchísima tela todavía por cortar.