Esta es nuestra apuesta por los diez puertos indispensables que todo ciclista que se precie debe haber subido alguna vez. Posiciones: 4, 3 y 2.

Obviamente la lista pueden ser estos que hemos puesto nosotros o algunos otros. Escoger diez grandes puertos, indispensables en todo currículum ciclista, es complicado. De lo que sí estamos convencidos es de que en este listado están esos tres o cuatro puertacos imprescindibles, verdaderamente únicos para cualquier ciclista aficionado. Por cierto, para los más puntillosos, ya somos conscientes de que la lista no incluye ningún puerto en España; esa lista la elaboraremos más adelante.

>>> El número 1

>>> Posiciones 5, 6 y 7

>>> Posiciones 8, 9 y 10

  1. Alpe d’Huez

Vertiente: Le-Bourg-d’Oisans Longitud: 13,1 m Desnivel: 1.073 m Altitud: 1.803 m Pend. media: 8,2 %

El caso de Alpe d’Huez es realmente curioso. Es probable que si no fuera por la magia que irradia el Tour de Francia, no tendría ni la mitad del reconocimiento que actualmente le brindan los aficionados. Actualmente es el final de etapa más famoso del ciclismo, una fama que se debe a que prácticamente es final de carretera, parada obligada (hasta 2013 no se enlazó por una bajada que permitió volver a subir a Alpe d’Huez) ante una gran mole esquiable. En la cima no encontraremos el clásico cartel con el nombre del puerto y la altitud, sino un macrocomplejo hotelero a pie de pistas. Comparado con otros grandes puertos hors categorie, esta subida es casi explosiva. Apenas 13 km para salvar más de mil metros de desnivel. Teniendo en cuenta que en el último kilómetro la pendiente suaviza bastante, nos quedan 12 kilómetros para un esfuerzo constante por encima del 8 %. Los más expertos suelen dar dos consejos para afrontar este reto: tomárselo con calma al inicio (el primer kilómetro es el más duro) y descansar en las curvas… En efecto, la pendiente suaviza en los 21 giros de esta serpenteante y ancha carretera, y a ese breve respiro se agarran muchos para completar esta obligada subida ciclista. Por cierto, hemos dicho que en la cima no encontraremos el famoso cartel topográfico para hacernos la foto de recuerdo, el consuelo es que en su lugar veremos un contador que suma el número de ciclistas que suben a lo largo del año a Alpe d’Huez (casi 60.000 anuales).

  1. Pailhères

Vertiente: Usson-les-Bains Longitud: 15,4 m Desnivel: 1216 m Altitud: 2.001 m Pend. media: 7,9 %

El Pailhères es el más oriental de los grandes puertos pirenaicos, y quizás por encontrarse un poco desplazado en el mapa, no lo hemos visto más en las grandes carreras. Se trata de un sinuoso puerto que une los importantes valles del Aude y del Ariège. La vertiente más usada en el Tour y la que más nos gusta es la que parte de Usson-les-Bains, ya que, tras bajar hacia Ax-les-Thermes, se puede encadenar con las subidas a las estaciones de Ax 3 Domaines o Plateau de Beille, o incluso tomar rumbo a Andorra por Envalira. Pailhères nos brinda una ascensión constante, casi plácida y al borde de la agonía para cualquier cicloturista medio. Desde el enlace en Mijanès, sus constantes rampas nos obligan a un gran esfuerzo, pero aceptable si nos lo tomamos con la paciencia necesaria. Sin rampas exageradas, los kilómetros pasan calando poco a poco en las piernas, en un paisaje de montaña abierto y sobre una carretera estrechísima. Especialmente bonita es la zona en la que la ruta serpentea en curvas de herradura muy seguidas y bordeadas por pretiles de piedra. Un kilómetro suave (6 %), a falta de 4 km para la cima, nos permite tomar aire de cara al exigente tramo final, donde el viento soplará con fuerza.

  1. Port de Balès

Vertiente: Mauléon-Barousse Longitud: 19,5 m Desnivel: 1.178 m Altitud: 1.755 m Pend. media: 6,04 %

Si el Tourmalet acarrea toda la tradición de un deporte más que centenario, el Port de Balès representa la búsqueda de los gestores del Tour de nuevos retos y nuevos puertos para los ciclistas. Ese coloso pirenaico permaneció prácticamente olvidado hasta que en 2007 el Tour de Francia lo incluyó en su recorrido. La carretera había sido pavimentada solo un año antes y descubrió un puertaco de los que marcan una carrera. Más de mil metros de desnivel por una carretera muy estrecha, típica del Pirineo francés y con un tráfico motorizado prácticamente inexistente. La vertiente desde Mauleón es sin duda la más atractiva (la única que ha usado el Tour). Durante los primeros suaves kilómetros se circula inmerso en un precioso bosque, siguiendo el curso del río. Pero a partir del kilómetro 9 la carretera se empina de verdad con un kilómetro al 10 %. Desde aquí ya no encontraremos descanso excepto en un breve tramo a 6 km de la cima. Sin ser una subida de escalones, el Port de Balès mantiene tramos muy empinados por encima del 10-12 % y otros en los que la pendiente se modera un poco. En los últimos 2 km la montaña se abre a nuestro paso y nos deja ver un precioso paisaje a nuestro paso.