Esta es nuestra apuesta por los diez puertos indispensables que todo ciclista que se precie debe haber subido alguna vez. Posiciones; 8,9 y 10.

Obviamente a lista pueden ser estos que hemos puesto nosotros o algunos otros. Escoger diez grandes puertos, indispensables en todo currículum ciclista es complicado. De lo que sí estamos convencidos es de que en este listado están esos tres o cuatro “puertacos” imprescindibles, verdaderamente únicos para cualquier ciclista aficionado. Por cierto, para los más puntillosos, ya somos conscientes de que la lista no incluye ningún puerto en España, esa lista la elaboraremos más adelante.

>>> Posiciones 5, 6 y 7.

>>> Posiciones 4, 3 y 2

>>> El número 1

  1. Fauniera (colle dei Morti)

Vertiente: Pradleves Longitud: 22,3 km Desnivel: 1689 m Altitud: 2511 m Pend. Media: 8%

En esta exclusiva lista de puertos “hors categorie” nos hemos permitido colocar esta gran delicatessen. La Fauniera o puerto de los Muertos es un reto colosal que se ha visto en competición en pocas ocasiones (el Giro lo ha incluido en contadas ediciones), pero que tiene unos números brutales. Casi 1700 m de desnivel para un puertaco que ofrece tres vertientes a cual más larga y dura. Nosotros nos hemos decantado por la ascensión desde Pradleves, la que suele usarse en el recorrido de la ciclodeportiva La Fausto Coppi. Es un paso de montaña inmerso en el corazón de los Alpes Marítimos, en la región de italiana del Piamonte. La carretera rota y descarnada, intransitable la mayoría de meses del año, asciende por un paisaje sin apenas arboleda; el ciclista queda desprotegido ante el viento, las rampas duras y la considerable altitud. Unos primeros kilómetros suaves sirven de calentamiento ante lo que nos espera: kilómetros y kilómetros de pendiente dura, siempre por encima del 8% y en algunos tramos por encima del 10-11% de manera sostenida. Un verdadero coloso alpino que servirá para darle lustre y un toque de exclusividad a nuestro particular currículum ciclista.

  1. Mortirolo

Vertiente: Mazzo in Valtellina Longitud: 12,4 km Desnivel: 1306 m Altitud: 1851 m Pend. Media: 10,5%

Aunque para muchos el Mortirolo (también llamado Passo della Foppa) tiene sabor a clásico, hay que admitir que su inclusión en el Parnaso de las cumbres ciclistas es muy reciente. Se trata de un paso de montaña recóndito y con otras buenas alternativas y que no fue asfaltado en su totalidad hasta los años ochenta. Eso explica que su bautismo en la alta competición no llegara hasta el Giro de 1990 cuando el venezolano Leonardo Sierra lo coronó en primera posición. Pero sin duda, la gran fama que acompaña a este puerto se basa en la recordada 15ª etapa del Giro de 1994. Aquel fue el año de la explosión de Marco Pantani, con Indurain y Berzin como grandes rivales. Cada uno en su papel, los tres ciclistas brindaron aquel día una jornada de ciclismo memorable y como suele pasar en el ciclismo, el escenario de estas grandes gestas siempre cobra trascendencia. El Mortirolo es probablemente el primer puerto de montaña que obligó a los aficionados –y a los propios ciclistas– a interesarse por los desarrollos. Sus siete kilómetros centrales es un rampa continua entre el 10 y el 13%, con picos que pueden llegar al 20%. Una dureza nunca vista hasta entonces. Y un éxito que muchos organizadores han querido emular buscando puertos y subidas tan o más duras que esta. Todas las grandes vueltas desean un Mortirolo. La vertiente famosa, de hecho, la única conocida en competición es la norte, desde Mazzo in Valtellina. En cuanto a consejos, solo podemos decir que para conquistar este puerto no nos bastará con tener paciencia y constancia, muchos tendrán que echar mano de desarrollos más perecidos al mtb que al ciclismo de carretera. Curiosamente, el Giro de 2017 subirá el Mortirolo por la vertiente contraria, inédita hasta ahora.

  1. Stelvio

Vertiente: Prato allo Stelvio Longitud: 25 km Desnivel: 1847 m Altitud: 2758 m Pend. Media: 7,4%

El Stelvio es al Giro lo que el Tourmalet o el Galibier al Tour de Francia. Estamos ante un puerto íntimamente ligado a la historia de la carrera italiana. Uno de sus grandes iconos. El Stelvio es ‘cima Coppi’ por excelencia del Giro con sus más de 2700 m de altitud. Se pasó en competición por primera vez en 1953, obviamente con el gran Fausto Coppi como protagonista. De sus dos vertientes, muy similares en cuanto a desnivel y distancia, hemos escogido la que parte de Prato. Nos parece la más tradicional y la más bella, con su carretera que escala con aplastante constancia sobre la montaña. Una carretera trazada de tal manera que nos deja ver la mayor parte de la ascensión que el ciclista va superando, casi se puede medir pedalada a pedalada como vamos ganando altura sobre el valle… Las imágenes sobre esta ascensión son ya icónicas, con sus 48 curvas (tornanti), su pretil al lado izquierdo de la calzada y sus neveros a los lados prácticamente durante todo el año. Hablar de la dificultad es simple: rodaremos siempre en torno al 8% de desnivel, sin grandes rampas, sin descansos, tozudamente… Ayudados psicológicamente en el esfuerzo por las continuas curvas que encontraremos en la ascensión y que nos servirán de referencia para medir el esfuerzo. El Stelvio es tan importante como reclamo turístico que cada mes de agosto el patronato turístico de la zona organiza un día cerrado al tráfico para que los ciclistas lo disfrute con seguridad (y gratis). Otro detalle importante que quizás no muchos conozcan, desde la otra vertiente (Bormio) se puede trazar una ruta de unos 100km que permite subir por las dos vertientes dando un rodeo por el Passo Dell’Umbrail y Santa Maria Mustair (Suiza).