El BMC es un equipo curioso. Una escuadra World Tour, de primer nivel y con un presupuesto importante. Además, la estructura se distingue por ser una de las que mejor paga a sus corredores. Quizás no tanto por tener sueldos estratosféricos para las estrellas sino, sobre todo, porque los soldados rasos perciben unos salarios infinitamente superiores a la media del pelotón.

De hecho, para los rojinegros raramente se concibe un sueldo inferior a 100.000 euros anuales en su equipo. La razón es simple: quieren que sus ciclistas estén contentos y se sientan valorados como principal incentivo para rendir deportivamente. Pero otra de las características que se han hecho comunes en BMC ha sido la disposición de los líderes del equipo en las carreras.

Y es que mientras otros han optado por tener un líder claro, el conjunto mitad yanqui mitad helvético siempre se ha caracterizado por sus bicefalias en las grandes vueltas por etapas. Al menos, cuando su aspiración ha sido ganarla, claro. En la presente Vuelta a España estamos viendo algo de eso, sobre todo después de la etapa que ha terminado esta tarde en la cima gallega de San Andrés de Teixido.

darwin-atapuma-bmc-richie-porte-samuel-sanchez

De Evans a Porte… con Van Garderen

La memoria de Cadel Evans como ciclista sigue aún muy reciente, puesto que el ‘aussie’ se retiró de la competición hace muy pocos años. El último Tour que disputó como jefe de filas fue en 2012. Pero no ejerció de líder en solitario, o al menos la carretera quiso que no fuera así. Un joven Van Garderen que se estaba todavía forjando tiró de él en casi todas las etapas importantes… hasta que se descolgaba. Ahí, el americano se iba solo.

Llegó Samuel Sánchez en 2014 para echar una mano, aunque sin un papel efectivo de líder. Aún así, le dejan una de las grandes vueltas para que dispute la general. En 2015 la estructura también fue bicéfala, aunque centrada en Tejay. El americano, que iba tercero, tuvo que abandonar enfermo. Y el último hombre fuerte en aterrizar ha sido Richie Porte. Pero en el pasado Tour de Francia, BMC volvió a jugar a dos bandas. Tanto fue así que en la segunda etapa, cuando Porte sufrió un pinchazo no se paró nadie a darle su bici. La pérdida fue de casi dos minutos. Sin ella, habría terminado segundo, pero acabó quinto.

Por su parte, Van Garderen acabó perdiendo probablemente la última oportunidad de jefatura de filas que tenía. Al inicio de la tercera semana de Tour, perdió 18 minutos en el Jura y enterró su papel en la ronda francesa… y sus opciones como líder del equipo en adelante. O tal vez le dejen otra más. El caso es que, entre los seguidores más avezados de este deporte en nuestro país, ya hay quien lo rebautiza como el ‘Olano de Washington’ por sus dificultades en la montaña. Con la diferencia de que el palmarés de Olano fue mucho mejor que el cosechado hasta ahora por Tejay.

Sin Tejay, aparece Darwin

El objetivo de Van Garderen en esta Vuelta era ayudar a Samuel Sánchez y, “if possible”, intentar una victoria de etapa. Ayer en Ézaro el americano llegó en el puesto 105 confirmando lo que ya se sabía: que Samuel Sánchez era el único ‘macho alfa’ del equipo rojinegro para una Vuelta a España que ha preparado a conciencia y a la que ha fiado prácticamente toda la temporada. Haciendo una primavera tranquila y sin doblar grandes vueltas por primera vez en tres años. Todo para ir como jefe en solitario.

darwin-atapuma-bmc-richie-porte-samuel-sanchez

DIA 23 DE AGOSTO ETAPA ENTRE BETANZOS Y SAN TO ANDRE DE TEIXIDO

¿En solitario? ¿Seguro? Lo era, pero en San Andrés de Teixido ha aparecido Darwin Atapuma. Uno de esos corredores de segunda línea a los que siempre se espera y nunca llegan. Hasta que llegan. El caso es que el colombiano se ha vestido con el maillot rojo hoy y ahora mismo le  saca 1’08” a Samuel en la clasificación general. No es mucho, pero Darwin es un escalador puro y sólido. Un corredor al que va a costar despojar de su prenda.

Él mismo ha dicho que el líder del equipo es Samuel: “Para mí esto es un sueño y voy a tratar de aguantar la camiseta. Pero el líder es Samuel, yo buscaré una etapa y aportarle en los momentos difíciles”. Son intenciones claras y, al menos sobre el papel, parece que el liderazgo del asturiano no está en entredicho. Pero la carretera, caprichosa como es, ha querido poner las circunstancias para que BMC, una vez más, tenga esa tentación de jugar a la bicefalia. En la que, por cierto, le gusta caer.