Cada victoria de Juanjo Lobato es una exhibición. El vaso medio lleno: arranca a 200 metros de meta y su estacazo no halla réplica. Ni siquiera Degenkolb, uno de los ciclistas más potentes del mundo, pudo contestarle ayer en Lucena. Sus piernas, por tanto, tienen un valor equivalente a la primera fila del ciclismo. La otra cara de la moneda, el vaso medio vacío, es que sólo gana exhibiéndose. El gaditano necesita ser muy superior para imponerse porque suele iniciar las ‘volatas’ retrasado respecto de sus rivales; por lo general, mal colocado y sin compañía. En ese sentido, el desenlace de ayer constituye una honrosa excepción: los ‘azules’ arroparon a su bala hasta la recta final, donde él supo aprovechar las dudas que generaron el ataque de Contador y el prematuro lanzamiento de Paterski para avanzar y esprintar desde posición privilegiada.

El mejor ciclista español de lo que llevamos de temporada se llama Juanjo Lobato, y eso es un rayo de esperanza ante augurios de desierto como los que refutábamos tras el Tour Down Under. Alejandro Valverde ha madrugado, como siempre; Alberto Contador y Purito Rodríguez apenas han quitado la carbonilla de su motor. Pero cualquiera de las tres grandes estrellas del panorama nacional tardarán en igualar el palmarés que el andaluz acumula. Y también, incluso, las sensaciones que transmite. Amenaza con ir a por todas en Milán – San Remo. El reto es, en primer lugar, mantener el estado de forma actual; y, en segundo, saber imponerlo frente a la flor y nata del pelotón.

Observando a Lobato en el podio, Antonio Cabello, máximo responsable del desaparecido equipo Andalucía, sonríe mientras recibe felicitaciones de los presentes por la joya que pulió. En esta Ruta del Sol sólo hay tres corredores locales, menos que nunca; los tres pasaron por su equipo y dos han conseguido victoria, superando un listón que hasta ahora no había sido franqueado: en ninguna de las 60 ediciones de la carrera que se habían disputado hasta ahora dos andaluces distintos habían conseguido ganar una etapa. También se puede mirar el vaso medio vacío: en ocho temporadas de recorrido, Andalucía sólo produjo tres ciclistas andaluces que actualmente se mantengan en la élite.

Otro que mira a Lobato con una sonrisa en la cara es su antiguo compañero de equipo y ahora distribuidor de materiales ciclistas Alberto Benítez. Cuando el gran triunfador de la jornada desaparece de escena, Benítez resopla. “Vaya etapa aburrida”, exhala rememorando el paseo que los corredores dieron desde la salida de Utrera hasta el primer paso por la meta de Lucena, a partir del cual se animó la carrera.

La calma del pelotón, inspirada por las suaves carreteras de la Andalucía central y por las pocas ganas de marcha que deja una montonera como la del miércoles, la aprovecharon cinco aventureros para exponerse. Uno de ellos era el neerlandés Sjoerd Van Ginneken, del recién nacido conjunto tulipán Roompot Orange. “He venido aquí para ganarme el puesto en alguna de las clásicas que disputamos en abril”, comentaba ilusionado. “Corremos Tour de Flandes, Amstel Gold Race y Lieja – Bastogne – Lieja; con ir a una de ellas me conformo”. Por lo pronto, su escapada le valió para vestir el maillot de las metas volantes, que tratará de conservar hasta Alhaurín de la Torre.

Hazallanas, primer juez de paz

Hoy llega la primera gran cita de cara a la definición de la clasificación general de la Ruta del Sol con el final en alto de Hazallanas, una vertiente de Sierra Nevada a la cual se accede desde la población de Güéjar Sierra. Es un puerto muy empinado, con 7 kilómetros a doble dígito que beneficiarán a los corredores ligeros. Contador y Froome son los obvios favoritos; Mollema y Kelderman, los aspirantes más potentes y con margen para sacudir sin vigilancia. Movistar tiene a Beñat Intxausti, un elevado nivel medio y ganas de salir a la ofensiva; Colombia, una pléyade de escarabajos con Rodolfo Torres a la cabeza y nada que perder en el zurrón. Eurosport emitirá la carrera de 14:00 a 15:30.

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