El mítico Paolo Bettini, doble campeón del mundo de ciclismo en ruta y oro olímpico en Atenas 2004, compara la Milán-San Remo con una simple lotería, y la verdad es que, visto lo visto a lo largo de los años, decir lo contrario parecería ridículo.

La Clasiquísima es, de largo, la carrera con más kilómetros del calendario internacional –291 para la edición del próximo sábado– y una tortura para los ciclistas que deben invertir cerca de siete horas para completarla. Su trazado transcurre por un perfil tirando a llano que se quiebra en sus últimos y determinantes 25 kilómetros, lugar donde se alojan las clásicas cotas de la Cipressa y el Poggio.

Un recorrido a priori asequible para los corredores profesionales, pero que a la práctica se torna un verdadero martírio. ¿Las principales causas? Los nervios, la velocidad a la que se corre, la meteorología (muchas veces adversa o fría), pero, sobre todo, la victoria. La causa primera de este infierno se esconde en el premio que le espera al afortunado corredor que logre cruzar la meta en primera posición. Y es que vencer en San Remo no te asegura la gloria eterna, pero casi. En un mundillo como el del ciclismo, te puede dar unos cuantos años de acomodada tranquilidad.

Cuando todos estos ingredientes se suman al amplio abanico de corredores que, por características físicas individuales, pueden ganar la carrera, el resultado es completamente impredecible. Más aún teniendo en cuenta que nos encontramos a principios de temporada y que todavía no hay nada definido. Salvo que Peter Sagan sigue abonado a la segunda posición.

De todos modos, ahí va nuestra lista de máximos favoritos para esta nueva edición… ¿Ganará alguno de ellos?

LOS CINCO FAVORITOS

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Alexander Kristoff:

A falta de su último vencedor, John Degenkolb (lesionado tras su atropello en Calpe), todas las miradas recaen sobre el vencedor en 2014, Alexander Kristoff. El noruego del Team Katusha llega en un buen momento de forma y ya cosecha cinco victorias en 2016, todas ellas repartidas entre Omán y Qatar, y que se suman a otros buenos resultados en carreras de mayor entidad.

El recorrido de la San Remo parece que se le ajusta a la perfección a este rapidísimo y potente corredor que se desenvuelve como nadie en las clásicas de un día. Habría que llevar la carrera a un ritmo extremadamente alto en su tramo final para poder deshacerse de él y elimanarlo del sprint.

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Michael Matthews:

Está en la mejor forma de su vida y aún apunta a llegar más alto. El australiano de Orica viene de hacer una París-Niza realmente apoteósica, donde ha sido portador del maillot amarillo durante casi toda la carrera y se ha llevado dos etapas, además de la clasificación de los puntos. A sus 25 años y con relativa discreción, ha ido labrando un buen palmarés en el que ya aparecen victorias en Vuelta y Giro, así como la plata en los últimos Mundiales de ciclismo en ruta. Su tercera plaza en la pasada edición de San Remo, tras Degenkolb y Kristoff, lo avala como principal favorito.

Por su perfil como ciclista, parece no tener ninguna dificultad en superar las cotas finales por rápida que vaya la carrera, y aunque sea un hombre rápido, quizá le interese más una carrera dura para eliminar a otros sprinters más puros que él. Su principal debilidad podrían ser los pocos días de competición, sobre todo pensando en el largo kilometraje de la prueba. Pero visto lo visto en Niza, donde le ganó el prólogo a todo un especialista como Dumoulin en su primer día de clase, tampoco parece que venga falto de ritmo.

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Greg van Avermaet:

Sigue en plan estrella. Las victorias y grandes actuaciones de Van Avermaet ya no sorprenden a nadie. El belga del BMC se postula como uno de los máximos favoritos para las clásicas de primavera, donde puede destacar tanto en el adoquín como en los muros de las Ardenas. Llega en un grandísimo momento de forma y si la carrera se hace lo suficientemente dura como para eliminar o tocar de muerte a los sprinters puros, su apuesta será una baza ganadora.

Si sucediera lo contrario y la carrera permitiese la llegada de un gran número de corredores, sus opciones se reducirían notablemente, pero tampoco se le podría descartar. Van Avermaet, a sus 30 años de edad, conserva gran parte del sprint que le hizo destacar en sus primeros años como profesional. Llega a San-Remo con victorias de prestigio en la Omloop Het Nieuwsblad, o en la sexta etapa de Tirreno, donde volvió a batir a Sagan, y la clasificación final de la carrera de los dos mares.

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