El Tour se ha tomado hoy un respiro antes de entrar, ya sí que sí, en la traca final. Desde mañana hasta el sábado a eso de las seis de la tarde la organización ha planteado cuatro etapas por los Alpes que son un grito de ‘No hay tregua’ para el pelotón. Pero claro, el problema de esto es que la guerra no la pone el recorrido sino la gente que va subida sobre la bici y a la que se le han pasado dos semanas de Tour sin inquietar a Froome.

Hay que admitirlo, el británico ha demostrado hasta ahora estar intratable. Ni una sola fisura, una gran solidez en la montaña y aprovechando su superioridad contra el crono para marcar las verdaderas diferencias. Es curioso y hasta cierto punto paradójico, porque precisamente este año no ha hecho lo que acostumbraba en los das dos ediciones que ganó con anterioridad: lanzar un ataque brutal en la primera etapa de montaña y dejar la carrera prácticamente sentenciada.

Para que nos hagamos una idea, el año pasado a estas alturas Froome llevaba 3’10” al segundo, que era Nairo Quintana. Van Garderen, en tercer lugar, estaba a 3’32” y Valverde, cuarto a 4’02”. Si nos vamos a 2013, Mollema era segundo a 4’14” y Contador, tercero a 4’25”. Este año no hay tales abismos. El segundo sigue siendo el neerlandés del Trek, pero a sólo 1’47”, mientras que Yates es tercero a 2’45”. Nairo sí está prácticamente a la misma distancia que el año pasado, sólo unos segundos mejor.

Lo que viene

Desde esta web iremos contando puntualmente lo que vaya ocurriendo a lo largo de estos días decisivos de los Alpes. Pero para empezar, como son cuatro etapas haremos una pequeña división en dos bloques. Mañana tenemos el primer final en alto en Finhaut-Emmonson. La etapa discurre por territorio suizo, cuarto país que visita el Tour, y tiene casi todo el tinglado en la parte final.

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Se sale desde Berna con un trazado en el que no hay puertos hasta el kilómetro 70, pero que nadie se engañe porque la capital helvética está a unos 560 metros sobre el nivel del mar y el primer puerto, que sólo es de tercera categoría, se corona a 1.280. El plato fuerte será el encadenado final de la Forclaz y Finhaut. El primer puerto son 13 kilómetros al 7,9% de media. Hablamos de un puerto largo y duro, sin descansos aunque tampoco tenga grandes pendientes. Como sucede casi siempre en los Alpes. Y por último, Finhaut tiene 10,5 al 8,4% de media. Si se mueven desde Forclaz puede haber explosiones de las que se recuerdan.

Al día siguiente, la cronoescalada atípica de Megève. Son 17 kilómetros, con un comienzo llano y final en bajada, pero la parte intermedia es un puerto de 10 kilómetros, la Cote des Chozeaux. Una subida tipo escalera que tiene sobre todo al principio dos kilómetros durísimos por encima del 10%, aunque después alterna rampas incómodas con descansillos y falsos llanos. Siendo la fecha del Tour que es, se diría que esta etapa va a estar muy pareja, aunque nunca se sabe.

¿Quién debe moverse?

En su rueda de prensa propia del día de descanso, Chris Froome ha sido claro: “Son mis rivales los que tienen que atacar”. Es así de simple. Él es el más fuerte, va primero y además tiene el mejor equipo. Le vale que la carrera siga como está ahora mismo. A quien no le sirva esta situación, que apriete.

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Tal y como está el Tour, el que más está sorprendiendo por el momento es Bauke Mollema. Pero ahora la gran duda es si el neerlandés cree haber alcanzado su techo  y tratará de preservar el puesto de podio o, por el contrario, trata de morir matando. En 2013 ya llegó a ir segundo, pero la última semana se le hizo eterna. Hoy, en su comparecencia de prensa, ha aludido a “una gran guerra”. Falta saber el papel que adoptará él.

Pero la mayoría de las miradas apuntan a Nairo Quintana. El colombiano ha hipotecado toda la temporada al Tour de Francia, y hasta ahora no ha planteado ni un solo ataque. Ni uno. Hizo un par de movimientos en la etapa del Ventoux –reducido-, pero no descolgó a nadie y luego Froome acabó rematándolo en aquella polémica jornada. Cierto que Nairo sufre en etapas con mucho viento y aquel día el Mistral hizo estragos. Pero el caso es que es el gran outsider y el que más tiene que recuperar. Casi tres minutos.

Richie Porte está aún más lejos y, aunque se ha agarrado bien siempre a la rueda de Froome, tampoco ha sido capaz de superarlo. Bardet también muestra ganas e intención, pero recuerda un poco a aquel corredor de 2014 al que se le hizo el final tan largo que acabó perdiendo cualquier opción de podio en los últimos dos días. Igual que Aru, a quien tampoco se le ven fuerzas suficientes. Por su parte, ‘Purito’ seguro que trata de aprovechar su mejor terreno –la tercera semana- para escalar posiciones y acercarse a un ‘cajón’ que tiene a tres minutos. Queda mucho terreno, pero se acabaron las especulaciones. Quien quiera ganar tiene que pasar al ataque ya.