Cada vez es más común, y aún debería serlo más, encontrar carriles bici o espacios dedicados exclusivamente a los ciclistas. Ya sean para aficionados al deporte, o simplemente para personas que usan la bici como medio de transporte, es una evidencia que se necesita de estas zonas para poder llevar esta actividad con mayor tranquilidad y seguridad.

Como decíamos, cada vez es más común ver carriles bici dentro y fuera de la ciudad, pero también es demasiado frecuente encontrarse con infraestructuras que más bien parecen una broma de mal gusto. (ejemplos ↓)

Por este motivo hay que celebrar iniciativas y proyectos que, más allá de preocuparse por la seguridad de sus ciudadanos, intentan tener un tercer sentido acorde con los tiempos contemporáneos. A continuación mostramos tres ejemplos de carriles bici que pueden marcar la línea a seguir en el futuro;

600 metros inspirados en “La Noche Estrellada”:

Se trata de un carril bici situado en la localidad holandesa de Nuenen, población en la que residió el célebre pintor Vincent Van Gogh. Inspirándose en una de sus obras más famosas, La Noche Estrellada, el estudio Roosegaarde decidió llevar a cabo un proyecto de arte tecnológico en el que miles de azulejos que absorben la luz del día brillan durante la noche. El resultado es un espacio reservado al ciclista que tiene como finalidad el ahorro de energía, pero que no deja de ser una obra de arte.

Un carril infinito cubierto por placas solares:

Esta mastodóntica obra cubre una extensión de 350 kilómetros entre Sejong y Daejon (Corea del Sur) y genera la energía suficiente para iluminar toda la carretera. Es un techo solar sobre el carril bici situado en la mediana de la carretera que une estas dos localidades y que proporciona energía a la carretera y los 15 puntos de carga para coches eléctricos. A su vez, ofrece protección solar y cobijo en los días lluviosos a todos los ciclistas que circulan por él.

Un carril bici que actúa como placa solar:

De nuevo en Holanda se ha llevado a cabo otra iniciativa pionera, un carril bici en el hay células fotovoltaicas integradas en módulos de hormigón. Tras poco más de seis meses de vida, el corto tramo que ocupa (70 metros), ha superado las expectativas y ha sido capaz de generar unos 3.000kWh. Esa cifra sería equiparable a la energía que podría necesitar una vivienda en la que solo habitara una persona por un año. ¿El problema de todo esto? La inversión necesaria para construir este carril ha superado los 3 millones de euros.