La contrarreloj por equipos es una de las suertes más apasionantes del ciclismo de carretera. Parece sencilla: nueve tíos en fila y, ¡hala!, a rodar todo lo rápido posible. Sin embargo, quien pedalea comprende que incluso mantener la fila tiene su ciencia. Y, si nos adentramos en particularidades, descubrimos que el orden de la fila es tan importante como difícil de determinar porque entran en juego el motor del ciclista, su tamaño e incluso su ‘feeling’ con los compañeros que le rodean. La dirección del viento condiciona la formación y técnica de los relevos. El recorrido determina la duración de los mismos; combinado con las cualidades y las sensaciones de días anteriores define hasta qué momento el ciclista debe emplearse y cuándo debe descolgarse. Y aun así, cuando están ya controlados todos los detalles controlables, basta con que un miembro del equipo propine unas pedaladas de más para que el plan salte por los aires.

Ayer a Astana le sucedió eso en el primero de los tres repechos. Vincenzo Nibali, tan fuerte como nervioso por el tiempo cedido el día anterior, pegó tan fuerte que reventó al corredor que había relevado antes que él, Rein Taaramäe, y al que entraba después, Dimitri Gruzdev. Un error del ‘Squalo’ por no medir su potencia y de los técnicos celestes por colocar al eslabón más débil a rueda del más fuerte. Varios de los 35 segundos que perdió en meta estuvieron en este detalle.

Pero Nibali no fue el único en equivocarse yendo demasiado fuerte. También lo hizo Peter Sagan, uno de los tres hombres más en forma de la gran ronda francesa, cuyos relevos asfixiaron a quien le precedía en el esfuerzo, Michael Valgren Andersen, que penó para colocarse el último de la fila de Tinkoff-Saxo cuando el eslovaco metía su marcha y se quejó de ello en la tele danesa. También Alejandro Valverde pegó un acelerón que reventó a Alex Dowsett (“he sido más bien inútil hoy”, admitió el británico) y expuso a Imanol Erviti, partiendo por la mitad a Movistar Team y generando unos momentos de sobreesfuerzo y tensión que bien pudieron costar a los ‘azules’ los cuatro segundos que les alejaron de la victoria. También Chris Froome erró en el último repecho metiendo en la fila a un Wout Poels que llevaba varios kilómetros roto e inhibiéndose de dar relevos; yendo tercero, el neerlandés petó y abrió un hueco que tuvieron que cerrar Froome y otros dos compañeros. Quién sabe, quizá estuvo ahí el medio segundo que separó a Sky de BMC

Los BMC sí fueron técnicamente perfectos. Por algo son campeones del mundo de la especialidad; por algo tienen un técnico, el ex ciclista italiano Marco Pinotti, consagrado a esta suerte. El bloque fue compacto y se deshizo con efervescencia y orden. El quinteto que llegó a meta venía con fuerza y, pese a no vestir de amarillo a Tejay Van Garderen, celebró el éxito con efusividad. La otra cara de la moneda fue el Katusha de Purito Rodríguez, mermadísimo, que cedió casi dos minutos. El acumulado de poco menos de cuatro minutos que median entre Purito y Froome no es suficiente para descartar al catalán de la contienda por subir al podio en París.

El Tour de Francia es retransmitido en directo por Teledeporte y Eurosport, que conectan cada día en torno a las 14:00. Podéis encontrar las altimetrías en inrng y la lista de participantes en ProCyclingStats. El hashtag en Twitter es #TdF2015. En Arueda.com os ofrecemos información, análisis y anécdotas en la sección Rock n’Tour.