El pasado fin de semana estuvimos en la isla de Mallorca para vivir una experiencia única. Participamos en la marcha cicloturista Mallorca 312 que, cómo su nombre indica, propone un recorrido de poco más de 300 kilómetros, que completan una vuelta casi exacta al perímetro de la mayor de las Baleares. Hay quién dice que se trata de la marcha cicloturista, así en este formato, más larga del mundo, quizás de Europa… Difícil comprobar este dato, lo que sí está claro es que se trata de una marcha muy especial y casi todo lo que la rodea tiene cierto aire mágico.

¡Es la distancia!
Y creo que no podemos obviar que son esas dos características, la larga distancia y el hecho de completar una vuelta a la isla, lo que hacen de este evento algo diferente, casi único. Tal es así que por las redes sociales se pueden ver orgullosos tatuajes de algunos ‘finishers’, bicicletas rotuladas con el ‘Mallorca312’ e incluso en ruta  pudimos ver a un ciclista de Tenerife que portaba un maillot personalizado con esa inscripción. Y es que no todos los días nos enfrentamos a una distancia tan larga ni nos desplazamos a una isla para completar una cicloturista. Además, este año la organización presentaba unos números excelentes de participación, copando las 3000 plazas disponibles y superando en más de un millar el número de inscritos del año anterior. La de este año fue la sexta edición de una prueba que se inició en 2010 con apenas 200 participantes y que actualmente es todo un referente en el calendario nacional e internacional. Según los organizadores, el 60% de los inscritos son extranjeros (mayoritariamente británicos y alemanes); aunque hay que reconocer que en Mallorca no se sienten para nada foráneos, ya que la isla es el campo de entrenamiento habitual para millares de europeos.

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Sean Kelly (dorsal 312), homenajeado en la Mallorca 312.

Un reto fuera de lo común
Para un ciclista medio, acostumbrado a participar en marchas de entre 150 y 200 km, sin duda la Mallorca 312 representa un reto descomunal. La distancia impone, pero también imponen su considerable desnivel positivo (más de 4200m) y sobre todo las muchas horas sobre la bici (la mayoría de participantes completan la prueba en 10-12h). Básicamente, la Mallorca 312 es un reto de supervivencia, un encontrarse con uno mismo, con nuestra esencia ciclista, una larga lucha con nuestra capacidad de resistencia. Como muestra el perfil, la primera parte de la ruta es montañosa. Atravesamos la preciosa Serra de Tramontana de este a oeste, sin grandes puertos, pero con un continuo subir y bajar que dejarán huella en las piernas más adelante. Especialmente duro se hizo este año la última parte de esta parte montañosa, no por los desniveles a los que nos enfrentamos, sino porque el fuerte viento de cara hacía muy duro el pedaleo por una carretera preciosa, colgada de la montaña y que enlazaba sin tregua pequeños puertos, bajadas y largos repechos… un terreno realmente pestoso y que por el que parece que no pasan los kilómetros.

Acabamos la montaña, ¡quedan 150 km!
La ruta montañosa acaba en el avituallamiento de Calviá. Mentalmente muchos piensan que lo peor ya ha pasado, pero es un engaño. Llevamos unos 140 km con unos 2500 m de desnivel. Hemos completado, por tanto, una marcha de montaña y ahora hay que mentalizarse para completar otra más, de 160 km y con un desnivel a superar de 1600m. La cabeza será el factor clave de nuestro rendimiento. Y es que es precisamente en esa segunda mitad de la prueba donde vivimos y padecemos la verdadera experiencia de la Mallorca 312. Es entonces cuando nos enfrentamos de verdad al reto de tener que pedalear cada vez con las piernas más cargadas durante horas y horas, padeciendo dolores de todo tipo (espalda, manos, culo…). Bajamos a Palma, la cruzamos y bordeamos por el Paseo Marítimo donde unos conos han reservado un carril exclusivo para los ciclistas. Rápidamente llegamos a la turística zona del Arenal (sin duda, la parte más fea del recorrido) y es al salir de aquí cuando notamos que las piernas no funcionan bien…

Una continua sucesión de repechos rectilíneos sin apenas descanso nos dejan muy tocados. Las grupetas que relevaban con armonía ya no lo hacen y cada uno rema como puede. Para mí fue la parte más dura del recorrido, la más dura mentalmente por el paisaje, la carretera sin horizonte y la escasez de ciclistas. Este calvario se acabó en el anhelado avituallamiento de Cap Blanc; donde pudimos reponer fuerzas líquidas para afrontar la última parte, algo más llevadera del recorrido.

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Los paisajes de la Serra de Tramontana son espectaculares.

Avituallamientos: puntos de encuentro
Aquí merece la pena mencionar la importancia que los avituallamientos tienen en el recorrido. Parada obligada para la gran mayoría de participantes, se convierten en verdaderos puntos de encuentro donde se reponen fuerzas, se bebe mucho, se come, se comenta y, sobre todo, se está atento a la salida de otros ciclistas para poder rodar en grupo. Rodar en grupo, con ritmo, pero sin excesos es una bendición a esas alturas de la marcha. Ahora la cabeza se aferra a pequeños retos y estos se transforman en buscar la mejor manera de llegar al siguiente avituallamiento, al próximo punto de encuentro. Así sucede en Ses Salines, Portocristo y el monumental recibimiento en Artà. En esta localidad, que tiene una relación íntima con el origen de la marcha, un arco de meta precede a un avituallamiento en el que corre hasta la cerveza. Hay público, gritos y música y ya sólo nos quedan 20 km hasta meta.

Unos kilómetros antes, Pedro Horrillo (embajador de Giant y de la Mallorca 312) me comentó que, de facto, “en Artà se acaba la marcha”. Bueno, eso es una manera de verlo, los 20 km hasta al Puerto de Alcudia se hacen largos, pero es cierto que la marcha ya no se nos puede escapar. En la meta, los locutores mantienen el ambiente bien alto, hay mucha gente y el recibimiento es magnífico. Llegas casi en una nube y, por momentos, parece que vas en volandas. Al poco de entrar en meta, empieza a anochecer, lo que nos aclara por qué unos kilómetros atrás habíamos adelantado a algunos ciclistas equipados con luces.

La sensación de satisfacción es enorme, y el cansancio también. Tengo que reconocer que no sé si volveré a completar alguna vez más de 300 km sobre la bici de una tirada… Mientras me lo pienso, puedo presumir de que al menos he sido capaz de darle la vuelta a Mallorca en bici, al menos, esta vez.

MALLORCA 312 – 2015
Recorridos: 312 ó 167 km
Salida: Hotel Iberostar Playa de Muro (Mallorca)
Desnivel: 4200m – 2600m
Participantes: 3000
Avituallamientos: 5 completos, 2 líquidos
Hora de salida: 7:00h
Tiempo máximo: 14h
Más información: www.mallorca312.com

  • Sergi Domeño

    David enhorabuena por acabar una marcha que impone y mucho. Yo fuí con la idea de hacer el recorrido corto, y al final me lié al largo. Una marcha que me encantó, y que espero repetir el año que viene. Un bonito día de ciclismo…..

    • David Suárez

      Gracias Sergio! Me alegro de que hiciéras el recorrido largo, seguro que mereció la pena. Sin duda, la prueba merece la pena, el reto es muy importante y la organización lo hace bastante bien. Saludos y feliz pedalada!

  • Llorenç Morro

    Enhorabuena! La M312 es una vuelta para ir con fondo y CABEZA. He participado en sus 6 ediciones (en la primera opte por el recorrido corto, que tambien tiene su miga. los 312 imponian mucho respeto). En la segunda edición me dije “a por los 312” ni mis compañeros de grupeta creian en mis opciones de llegar, prueba de ello es que me preguntaron al dia siguiente “en que km te retiraste?” a lo que respondí “un poco despues del 312 me baje”. Es para tomarselo con calma en la montaña y con los compañeros que la Serra de Tramuntana te ha dado hacer grupeta en Calvia y dejar pasar los kilometros. He sido “Bandera Verde” en dos ocasiones, formamos un grupo que marca un ritmo para llegar en 14 horas, y ayudamos a cumplir el objetivo. Lo mejor de cada M312 es que acabas haciendo un par nuevos amigos.