Aunque en España no está haciendo mucho ruido, el ciclismo europeo tiene la vista puesta estos días en el Reino Unido. Estamos hablando del país en el que más ha crecido este deporte, hasta el punto de que de los últimos cinco Tours de Francia han ganado nada menos que cuatro –tres con Froome y uno con Wiggins-, pero lo cierto es que el motivo por el que se está mirando hacia allá no es especialmente positivo. Y afecta directamente al todopoderoso equipo Sky.

El asunto colea desde hace prácticamente tres meses. La culpa la tiene un paquete de dudosa procedencia que recibió un médico del equipo en el Dauphiné de 2011, y que tenía como destinatario último a Bradley Wiggins. Así, el pasado mes de octubre se conoció por medio del Daily Mail que la Agencia Británica Antidopaje (United Kingdom Anti Doping, en inglés) había empezado a investigar tanto al corredor como al equipo por la recepción de ese paquete.

El caso es que nadie sabe –o nadie dice saber- lo que contenía dicho paquete. La entrega se realizó el día que la etapa del Dauphiné acababa en la cima de La Toussuire, en la misma cima del puerto y en el bus del equipo. Lo entregó Simon Copes, por aquellas fechas responsable de ciclismo femenino en la Federación nacional británica, y lo recibió el médico Richard Freeman que antes estaba en el equipo y ahora en la misma Federación. Pero nadie sabe qué contenía el paquete.

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Wiggins, subiendo La Toussuire en el Dauphiné 2011

La UKAD: “Es muy decepcionante”

Aunque el carpetazo parecía cosa hecha hace aproximadamente un mes, cuando Times publicó que no habría expedientes sancionadores ni citaciones y la investigación se cerraría “en breve”, lo cierto es que todavía sigue todo abierto. Y no sólo eso. La Agencia Antidopaje del país anglosajón no termina de creerse las explicaciones de Wiggins, Brailsford y el entorno de Sky, que evidentemente niegan que fuese nada ilegal. Aunque el director ha sido cazado en alguna que otra contradicción en este tiempo. Primero aseveró que era imposible que el paquete llegase al bus del equipo. Luego tuvo que retractarse. E incluso reconoció que su forma de manejar la situación había hecho “que las cosas estuvieran peor”.

Sobre el contenido, Brailsford sólo dijo durante una comparecencia en el Parlamento británico –sí, hasta ahí ha llegado la cosa- que “por lo que me dijeron” el paquete contenía Fluimucil, un medicamento permitido que tiene como principal agente la acetilcisteína. Este principio activo ayuda a expulsar la mucosidad y se usa para combatir gripes, catarros, bronquitis o pulmonías. En cambio, la Agencia no lo cree. Ayer mismo, su presidente David Kenworthy dudaba de las explicaciones del director de Sky: “Tenemos un hecho que pasó hace cinco años. Y la gente recuerda que el paquete fue entregado en Francia”, comienza su argumentación.

Pero no para ahí. Kenworthy sigue: “Recuerdan quién lo pidió, quién lo recibió, cómo llegó, quién lo repartió y hasta la ruta que siguió el paquete… pero nadie puede recordar lo que había dentro. Es muy decepcionante”, arguye. Y lo cierto es que visto así, el mandamás de la UKAD suena convincente. Para terminar, deja claro que nada de cerrar el asunto: “Todavía seguimos investigando”.

Froome se distancia

Lo cierto es que en este caso no se está produciendo lo que otras veces: que todo el entorno afectado cierra filas. De hecho Chris Froome, el gran peso pesado del equipo Sky ha preferido tomar distancia con la polémica, que considera totalmente ajena a su desempeño y trayectoria como ciclista. Pero en cualquier caso, no ha salido de sus palabras un apoyo expreso al director. Realmente, en las pocas declaraciones que ha hecho al respecto siempre ha sacado a relucir su propia credibilidad.

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Es más, cuando se le ha preguntado si cree que Brailsford es la persona idónea para seguir al frente del proyecto Sky, y si podría generar la credibilidad suficiente ante las críticas recibidas recientemente, el tricampeón del Tour volvió a irse por la tangente: “No es algo que yo tenga que decir”, para después volver a centrarse en su propia imagen. En ese sentido, Froome aseguró estar “centrado” en que la gente crea que lo que hace “es honesto y limpio” y, afirmó, “así voy a seguir en adelante”. Además, considera que sus tres maillots amarillos “resistirán el paso del tiempo”, en alusión a que los ha ganado completamente limpio.

Precisamente Froome siempre se ha caracterizado por no poner la mano en el fuego. De hecho, cuando todo esto reventó allá por octubre, el anglokeniano afirmó que era “imposible” saber si Wiggins actuó “en las zonas grises” del sistema. El caso sigue adelante, y ahora la UKAD y parte de la prensa acusan veladamente a Brailsford de haber intentado liquidar la investigación. Pero ésta sigue adelante, y volveremos a oír hablar del asunto del misterioso paquete médico que empieza a suponer una amenaza para la credibilidad del equipo Sky.