Quedaban cinco kilómetros para la cima del Terminillo, final en alto de Tirreno-Adriático. La ascensión había sido hasta entonces tensa, pero pacífica. Basso puso a redoblar los tambores de guerra, Sky hizo sonar la marcha cuartelera y Kreuziger había tocado un rebato. Llevaba la voz cantante un Brambilla allegro ma non troppo a favor de Urán. Fue entonces que Alberto Contador se abrió a la derecha de la carretera, erguido sobre la bicicleta, para vigilar los rostros de quienes hasta entonces viajaban a su rueda. Nairo Quintana lo advirtió por el rabillo del ojo; comprobó, se escoró a la izquierda para desmarcarse y demarró.

Con Vincenzo Nibali en un momento de forma conscientemente inferior al de sus pares, el colombiano sabía que su gran rival era el pinteño y aprovechó su contrapié para lanzar la ofensiva. Después, se ensañó para demostrar su superioridad. Levantó el pie, dejó que el ciclista de Tinkoff-Saxo tuviera su rueda a pocos metros. Y, cuando parecía que estaba atrapado, incrementó su pedaleo para despegarse nuevamente. Entonces sí, Nairo voló sin ataduras ni concesiones. El resto de favoritos, noqueados, apenas acertaron a mantener un ritmo y batallar tenuemente entre sí; Bauke Mollema se avanzó, evidenciando la diferencia entre la mentalidad Trek y la Belkin, y los demás llegaron a meta empatados, encabezados por Purito Rodríguez.

Fue, en definitiva, un gran triunfo para Nairo Quintana, excelente en lo táctico, muy superior en lo físico, agigantado por cuanto su exhibición sucedió bajo una nevada inclemente. A su paso, la línea de meta quedó blanca en espera del resto de enteleridos competidores. “Estoy muy contento. Lograr la primera victoria del año y hacerlo de esta manera me llena de ilusión y por eso he celebrado así”. Pocas veces el pedalista de Movistar Team ha festejado un éxito con tanto aspaviento, con tamaña euforia. Adecuado colofón para una actuación extraordinaria que prácticamente le asegura la general de la carrera de los dos mares a falta de los 10 kilómetros contra el crono del próximo martes.