Acaba octubre y las principales figuras del pelotón internacional ya van hablando de sus propósitos de año nuevo para 2017. Uno de los equipos más madrugadores ha sido precisamente Movistar, que hizo una valoración inicial por parte de sus dos grandes jefes: Nairo Quintana y Alejandro Valverde. Ambos tienen planteamientos más clásicos que los ofrecidos en este año que acaba de terminar en Europa y sigue dando algunos coletazos en Asia, África y América.

La idea principal sigue siendo que los dos coincidan en el Tour de Francia con Nairo como líder y Valverde como gregario de lujo. Lo que se dio en llamar el Sueño Amarillo sigue en la mente del corredor colombiano, que mantiene que de no ser por los problemas de alergia habría podido estar a un nivel más alto y haber luchado por ganar en París. En cualquier caso, en un recorrido con tan poca contrarreloj hay más oportunidades para él, si bien Froome ha demostrado ser un oponente duro –en el Tour, realmente superior- en cualquier terreno.

Pero hay otra duda rondándole la cabeza. ¿Por qué no ir al Giro? Edición 100, un recorrido bien espectacular en una prueba que ya ha ganado y que, sin Froome, tiene las condiciones óptimas para volver a ganar. Inscribir su nombre en una edición tan especial sin duda es un buen aliciente, y de hecho aseguran que han “consultado al patrocinador” sobre la posibilidad de embarcarse en la aventura italiana.

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Pros y contras

Evidentemente, la posibilidad de ganar otra ‘Grande’ para Movistar por parte de Nairo es tentadora, y siendo realistas también factible. Pero no todo son ventajas: por ejemplo, el colombiano tendría que renunciar a defender el maillot rojo en la Vuelta a España, más importante para el patrocinador en teoría al ser una empresa española. Además, este Giro no admite relajaciones. La cuarta etapa será la subida al Etna, que es un puerto de mucha entidad como para afrontarlo en un estado poco maduro de forma, pues puede suponer una losa importante que, además, para Nairo se agravaría en la contrarreloj larga frente a alguien como Nibali.

Y de este primer inconveniente viene otro: la dificultad de afrontar un doblete Giro-Tour con garantías suficientes de éxito. Es más, desde hace casi 20 años ha sido sinónimo de fracaso. Quien hace el Giro a tope –y más aún uno que tiene una etapa dura el cuarto día- suele acabar fundido el Tour. Frente a un Froome más fresco, Nairo lo tendría realmente difícil. Sin embargo, el colombiano asegura que la ronda gala es para él “un sueño, no una obsesión”, y se plantea en serio correr el Giro: “Si pruebo, no sabemos qué podría pasar”, afirma en relación a cómo se encontrará en julio con una grande ya en las piernas.

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Valverde, clásicas y Vuelta

El que sí parece volver a los orígenes es Alejandro Valverde. Recién firmada su renovación hasta 2019 el murciano sigue planteándose retos aún no logrados. En teoría, su calendario será muy clásico y sin grandes innovaciones: un primer pico en las clásicas para después ir al Tour a ayudar a Nairo y, con lo que tenga, ser competitivo en la Vuelta a España preparando con ello Mundial –el de Noruega será más duro- y Lombardía.

Pero lo cierto es que Valverde nunca ha ganado Amstel o la propia Lombardia, dos de las pocas carreras que se le resisten en el palmarés, y pretende centrarse un poco más en ellas para poder incorporarlas. Otro de sus grandes objetivos deportivos ha sido siempre vestir el arcoíris en el Mundial. Será difícil que lo consiga ya a los 37 años, pero seguro que será competitivo y dará guerra. Movistar ya va sacando las primeras cartas. Nibali y Aru también estarán, seguro, en el Giro. Y Froome y Contador volverán a fiar su temporada al Tour. Los calendarios de los grandes nombres empiezan a tomar forma.