En dos etapas de la Vuelta a España hemos podido ver ya lo que estuvimos esperando durante tres semanas de Tour. La incógnita ahora es si se repetirá ese duelo en las próximas batallas. Porque todavía queda mucha tela que cortar en esta carrera antes de llegar a Madrid pese a haber terminado un ciclo de, no se lo van a creer, cuatro llegadas en alto consecutivas con un día de descanso enmedio.

La cuestión es que, esta vez, Nairo sí tiene la chispa que le faltó en el Tour y que se han achacado a problemas derivados de una alergia. El colombiano, ahora sí, vuelve a ser el corredor que deslumbró a todo el mundo hace ya tres años y ha sacado tiempo a Froome en las dos últimas subidas de importancia… hasta que el británico le devolvió el golpe. Aún quedan cuatro llegadas en cuesta, una crono larga y varias etapas nerviosas con media montaña. Ah, sí, dos sprints y el paseo de Madrid.

Por el tercer puesto

Detrás de ellos tal vez haya pelea por el tercer lugar en el podio. O tal vez no, porque si Valverde mantiene este nivel ya ha demostrado que es el tercero en discordia a pesar de llevar Giro y Tour en las piernas. Los otros dos candidatos son Esteban Chaves y un Contador que, tras resucitar en la Camperona, terminó los Lagos reventado por Quintana y hoy ha vuelto a quedar patente que no está al nivel de los dos mejores.

Dependerá de lo que aguante el murciano, en realidad. La lógica dice que a medida que pasen las etapas Valverde irá estancándose en su rendimiento, mientras que tanto Chaves como Contador deben ir a mejor con los días. Pero precisamente Valverde no es alguien a quien le guste mucho la lógica. Él prefiere seguir estirando el estado de forma. Veremos hasta dónde es capaz de llegar.

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Contador, por su parte, asegura que no está en esta carrera “simplemente para correrla”, pero también admite que tiene “muy escasas opciones” de ganar la Vuelta. El madrileño se dejó lo poco que le quedaba en los Lagos de Covadonga, aunque asegura que el resto de los días hasta el final “van a estar a mi favor”. Y es que, al final, al no terminar el Tour es el que está más fresco de todos los favoritos.

Los Pirineos en el horizonte

De lo que queda, que es mucho, desde luego la etapa que más marcará la carrera será la del Aubisque. Una jornada dura, de 190 kilómetros y que llega para rematar la segunda semana junto a Formigal, que será todo lo contrario. La jornada del Aubisque por Gourette acumula ni más ni menos que 5.200 metros de desnivel. Cuatro puertos con el eterno Soudet y el más explosivo Marie Blanque antes de la última cima. Sin duda será interesante ver cómo se desarrolla la carrera en un final que le viene mucho mejor a Nairo Quintana que el de Peña Cabarga. Sobre el papel, al menos. Otra cosa será lo que diga la carretera.

Al día siguiente, Formigal será todo lo contrario. 120 kilómetros en una etapa que se resolverá probablemente en tres horas y poco, y tres puertos tendidos pero consecutivos. Si se abre gas pronto, el límite de control puede dejar a mucha gente fuera de la carrera. Pero antes, dos etapas movidas y de media montaña en Bilbao y Urdax. El fin de semana promete. Y es de especial trascendencia, porque el Aubisque marcará las diferencias que habrá en la decisiva contrarreloj de la semana que viene.