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¿Por qué no llueve sólo por la noche? |
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Por Josu Mondelo
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jueves, 29 de mayo de 2008 |
Hola a todos los amigos de Arueda.com, esta es mi primera crónica,
aventura –llámalo como quieras– que publico en esta revista on line.
Esta sección pretende dar una imagen, del ciclismo de verdad, alejado
de la televisión, de los últimos kilómetros, de las victorias conocidas
por todos, con este espacio pretendemos acercar el ciclismo al
espectador. Eso que no se ve o se lee en la prensa habitual, es una
especie de anecdotario del mundo ciclista visto desde dentro.
Josu Mondelo (San Sebastian, 1981). Mondelo lleva veinte años dedicado al ciclismo, los últimos cuatro como profesional. Debutó en Portugal y después fichó por el Extremadura-Ciclismo Solidario. Corredor batallador y combativo.
En esta ocasión os voy a contar desde mi experiencia cómo es una etapa de lluvia. De cara al espectador, es una etapa más; pensaréis "pobrecillos vaya chupa de agua están cogiendo". Pues sí, es verdad, pero no sólo es eso. Lo que veis son los últimos kilómetros de la etapa, pero no veis como la lluvia nos lleva mojando desde el control de firmas, sin tregua, hora tras hora.
Circulas por el pelotón, deambulando casi a ciegas, porque con las gafas puestas no ves y sin ellas te salpica y te llenas de mierda los ojos. Las sensaciones de las piernas son pésimas, parece como si no las tuvieras; por no decir el espectáculo de las bajadas: unos con miedo, otros con precaución, con seguridad, sin conocimiento... cada uno como puede o sabe. También es peligroso rodar entre los coches, que en ocasiones no te ven, para ellos también es difícil ir en carrera en esas condiciones, porque se les empañan los cristales y no debe ser fácil conducir.
Todo esto hace que sea un peligro, con lo cual en cualquier momento te la juegas. Todo esto ocurre en carrera, pero además el engorro de la lluvia no se acaba cuando cruzas la meta. Ya en el hotel, tienes que enjuagar la ropa en la bañera, para quitar toda la tierra y la porquería de la carretera porque si la metiéramos directamente a la lavadora se formaría un pastizal. Lava las zapatillas y haz acopio de periódicos, para secarlas posteriormente, más luego darles caña con el secador o buscarte la vida para que estén apunto al día siguiente. Lava el casco y las esponjillas que también están llenos de tierra.
La lluvia no sólo es un plus de trabajo para los corredores, los masajistas y mecánicos también se ven perjudicados. Los primeros tienen que poner más lavadoras, limpiar la caravana que se queda echa una pocilga después de cambiarnos todos empapados. A los mecánicos se les complica la tarea a la hora de lavar el material, tardan más por bicicleta, puesto que tienen que lavarlas más minuciosamente, engrasar más de lo normal, cambiar zapatas, etcétera.
En definitiva la lluvia es un engorro para todos tanto dentro como fuera de carrera. En el último mes, nos llovío en Alcobendas, en Asturias, en Paredes (Portugal)... vamos que llevo una racha no muy buena. La verdad es que la lluvia viene bien para la sequía, pero como digo yo: ¿por qué no llueve sólo por la noche?
Josu Mondelo es ciclista profesional en el Extremadura-Ciclismo Solidario
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