Patrick Seabase completa la durísima etapa del Tour de Francia 1910, de 309 km y 7.611 m de desnivel entre Bagneres de Luchon y Bayona sobre una bici de piñón fijo.

Tras casi 16 horas de esfuerzo a lo largo de los 309 kilómetros que separan Bagneres de Luchon y Bayona y más de 7.600 metros de desnivel acumulado ha conseguir su objetivo. El recorrido rememoraba la primera etapa de alta montaña de la historia del Tour, celebrada en 1910.Pero, sobre todo, ha sido la batalla de Patrick Seabase contra sí mismo y la tentación de detenerse cuando, por ejemplo, superados el Peyresourde, el Aspin y el Tourmalet aún esperaba el interminable Aubisque por delante. O, cuando conquistado éste, restaban 180 kilómetros de incesante pedaleo en solitario.

Sumido en la cadencia continua a la que obliga una bicicleta de piñón fijo, Seabase ha demostrado una gran capacidad física y  de concentración para culminar su desafío. Ambos factores le han permitido realizar los esfuerzos necesarios, evitando caer en la tentación de malgastar fuerzas cuando más en plenitud se sentía. La relación de desarrollo que ha montado Seabase, 47×17, no daba lugar a fallos.

“Realmente no sé cómo lo he conseguido. Por primera vez en mi vida he tenido dudas sobre si era suficientemente bueno, sobre si iba a ser capaz de conseguir lo que había planeado”, ha reconocido el suizo ya en Bayona. Al margen de él mismo, gran parte del éxito de este proyecto ha sido obra del ex ciclista y ahora director deportivo de la aventura, el ex profesional Danilo Hondo. “Desde el principio he ido recordándole la necesidad de beber y comer lo suficiente y de moderar los esfuerzos”. Una versión que concuerda con la del propio Seabase: “Danilo (Hondo) ha sabido motivarme, por ejemplo en el Tourmalet, he estado mejor de lo que esperaba en parte por esa motivación”.

Aún así, Seabase ha pasado por varios momentos en los que ha parecido que no iba a ser capaz de completar la etapa, como durante la ascensión al Col d’Osquich, precisamente el puerto menos exigente de la etapa, a priori. “Me vine abajo. Sentí como si alguien hubiera estado golpeando mis piernas”, ha reconocido. Sin embargo, ha logrado recuperarse y completar su reto hasta Bayona. “Esta ha sido la primera vez en la que he anunciado un reto de antemano, lo que ha hecho que estuviera más presionado. Pero estoy muy contento de lo que he hecho y de haber recordado de alguna manera a aquellos pioneros del Tour de 1910”, ha resumido.