Orbea y Etxeondo organizaron el pasado lunes un homenaje a Pedro Delgado para conmemorar el treinta aniversario de su victoria en la Vuelta de 1985.

Se le veía contento y en su salsa. Pedro Delgado llegó a mediodía a la cima del alto de Navacerrada, en bicicleta y seguido de personas que corría con la cámara al hombro. Orbea y Etxeondo nos había convocado para homenajear a Pedro Delgado y revivir su triunfo en la Vuelta de 1985. Pocas veces, solemos coincidir en un evento la prensa generalista y la especializada en ciclismo. Pero esta vez allí estábamos acompañados de la plana mayor del periodismo dedicado más o menos al ciclismo: Carlos Arribas, López-Egea, Josu Garai, Benito Urraburu, Paco Grande… También estaba presente el director deportivo del equipo Orbea en aquellos años, Txomin Perurena.

Contando batallitas
Viendo el personal, estaba claro que la jornada iría de contar batallitas y lo cierto es que así fue. Sobre todo Perico, bien metido en su papel, no paraba de explicar a unos y a otros aquello de la lluvia, el frío, el granizo y la niebla… Contaba aquello de que ellos sólo querían mover la etapa porque aquel día acababa la etapa en su Segovia natal y que, en todo caso, quien podía poner en aprietos el liderato de Robert Millar era su compañero en el Orbea, Peio Ruiz Cabestany: contaba lo de la lluvia, lo de la niebla, lo de que por una vez los españoles no se hicieron la guerra, la importancia que tuvo en aquello el periodista demiurgo José María García; contaba lo de que nadie le contó al líder lo que pasaba… Y lo que pasaba es que en la penúltima etapa de la Vuelta de 1985 un corredor que iba quinto a más de cinco minutos en la general se plantaría en meta con más de seis minutos de ventaja sobre un líder sano y en forma, aunque eso sí, sin equipo y bastante ingenuo.

IMG_7639

Orbea, Etxeondo y la prensa en el homenaje a Pedro Delgado en Navacerrada.

El punto de inflexión
Los astros se conjugaron aquel día para brindarnos una etapa para el recuerdo, para dar a la afición un punto de inflexión y un ancla al que se sujetaría un deporte que no pararía de crecer al menos hasta la retirada de Indurain. Todos los convocados por Orbea –incluido el propio Perico– éramos conscientes de que más que una anécdota, un hecho insólito, lo que celebrábamos ese día fue un cambio de rumbo, tanto en lo personal como en lo colectivo. Pedro Delgado se convirtió en ‘Perico’, el carismático ciclista español que mantuvo después a millones de españoles pegados al televisor en el mes de julio. El ciclismo pasó de ser un pobre deporte para convertirse en un fenómeno de masas que abría noticiarios y generaba negocios y disputas mediáticas impensables solo unos años antes. Perico era por entonces el Rafa Nadal, el Fernando Alsonso, el Marc Márquez, incluso el Iker Casillas y el Xavi Hernández… porque, en efecto amigos, hubo un tiempo en el que el ciclismo era casi tan importante como el fútbol. O quizás mejor, hubo un tiempo en el que el fútbol era tan solo un deporte.

Lo curioso, casi lo que da vértigo, es pensar que todo aquello se produjo por una serie de pequeñas casualidades, de detalles encadenados que pocas veces se dan en el deporte. Reconoce Perico que sin la colaboración de José Recio no lo hubiera conseguido, también es más que improbable que con los actuales pinganillos se diera un situación así o que un director deportivo diera tamañas muestras de ineptitud… Muchas veces las grandes gestas deportivas se generan desde la casualidad. Y es probable que eso las haga más inverosímiles y, por tanto, más grandes. Así podemos construir un relato más rico y también más fácil de encajar en la historia. La de aquella victoria de Perico Delgado en la Vuelta de 1985 fue sin duda un parte aguas que inició una nueva era. Y creo que está bien que el sector en su conjunto lo celebre.

En el plano anecdótico señalar que el maillot que lleva Pedro Delgado en las fotos es el original, de aquel año, y que, como destacó el responsable de la marca Etxeondo, “aún conserva el color original”. Aunque había muchos periodistas presentes y algunos muy veteranos, el único que vivió en Segovia aquella etapa de 1985 fue Benito Urraburu (Diario Vasco), quien aprovecho la distensión de la sobre mesa para recalcar que “Perico, cuando corría, no era ni mucho menos tan simpático como ahora y que muchas veces se negó a hablar con la prensa que le criticaba”.

Cerramos este reportaje con el detallado y añorado vídeo resumen de TVE sobre aquella etapa del 11 de abril de 1985. Atentos a la cantidad de público en los puertos de montaña en un día de frío y lluvía:


GALERÍA DE IMÁGENES: