Este miércoles viajábamos a Austria, más concretamente a Salzburg, para acudir a la presentación mundial de la nueva Foil.

El último modelo de la gama semi-aero de Scott aparecía en escena en el exclusivo Hangar 7 de Red Bull. Un lugar que más allá de su espectacularidad, nos metía de lleno en uno de los templos de la aerodinámica y la aeronáutica. Ahí podíamos contemplar algunos de los coches de Formula 1 que hicieron campeón del mundo a Sebastian Vettel o un sinfín de aviones restaurados por los ingenieros aeronáuticos de la multinacional austriaca, sin duda un gran acierto de los comerciales de la firma americana. Tras el promocional tour rutinario por las instalaciones del omnipresente “toro rojo”, entrabamos en materia. Daba comienzo la presentación en sociedad de la nueva Foil ante los más importantes medios de comunicación especializados de todo el mundo.

Lo primero que nos recordaba Adrian Zahnd, coordinador del Bike Marketing de Scott, es que en los últimos meses habían recibido un gran impulso económico gracias a la inyección financiera de un grupo de capital coreano. Las consecuencias ya se empiezan a entrever. Hace tan solo un par de días se confirmaba que Scott SA compraba las acciones de Bergamont Bicycles, hasta ahora en propiedad de BMC. La capacidad y disposición de medios se ha multiplicado, pero aun así, recalcan que el equipo técnico de Scott mantiene la misma estructura de los últimos veinte años. Que la nueva Foil ha nacido de las cabezas de las mismas personas que han llevado el peso de la compañía en los últimos años.

La nueva família Foil ante el Hangar 7 de Red Bull

La nueva família Foil ante el Hangar 7 de Red Bull

Detalles técnicos:

Según el ingeniero Paul Remy, padre de la nueva Foil, esto era la culminación de un proyecto que había nacido hace dos años y medio. Bajo los pilares de la aerodinámica, peso, rigidez y confort, han puesto a su disposición todos los medios disponibles para ofrecer una bici semi-aero “actual”, pero con la seña de identidad de Scott. Para la construcción del cuadro se han usado técnicas de modelación integrada, así como el estudio de la orientación de las fibras. ¿Los resultados? Según la marca, la nueva Foil ofrece el mismo rendimiento con 6 vátios menos de potencia que su predecesora, o lo que es lo mismo, un ahorro de 27 segunos cada 40 kilómetros. Para lograrlo han tenido que rediseñar por completo el cuadro. La distancia entre la horquilla y la rueda delantera, al igual que la distancia entre el tuvo vertical y la rueda trasera se han visto reducidos para eliminar las turbulencias que se generan. A su vez, han incorporado un manillar integrado plano y colocado el freno trasero tras la caja del pedalier. Aunque este último detalle no tendría tanto que ver con la aerodinámica como con el confort de la bici. Según Remy, esto permitía una mayor flexión vertical del cuadro y una mayor capacidad de absorción de las vibraciones, algo que sin duda notamos cuando nos subimos en ella. Por último, declaraban que el cuadro de la Foil tiene un peso de 945 gramos en talla M (setenta menos que el modelo anterior) y de 335 gramos para la horquilla.

Finalmente confirmaban que la versión Premium (la tope de gama) y la Team Issue serían lanzadas en diciembre de este año. El resto de modelos (las Foil 10, 20 y 30), más económicos y hechos de un carbono de menor calidad, llegarán al mercado en octubre. Los precios de las distintas opciones de la gama serán comunicados en los meses venideros.

Primera toma de contacto:

Tras todas las explicaciones técnicas y escuchar todas las bondades de la bici, las expectativas eran más que altas, pero la realidad es que el comportamiento de la bici fue más que sorprendente. Lo primero que percibimos es que realmente se trataba de una bici muy confortable. La posición que obligaba a adoptar era muy natural y cómoda (de hecho comparte geometría con la Addict); a su vez, el cuadro absorbía todos los baches e irregularidades del terreno. Por momentos olvidadas que estabas sobre una bici “racing”: muy ligera, rígida y reactiva. En otros momentos, en cambio, tenías la sensación de estar sobre un potro de carreras ingobernable. El nerviosismo de la bici, unido a la anchura de los tubos del cuadro y el alto perfil de las ruedas, hacía que en algunas bajadas bacheadas y con algo de viento, la bici te obligara a cambiar de trazada. Algo que sin duda queda compensado por el excelente comportamiento general de la bici en esta primera toma de contacto.

Tuvimos la oportunidad de rodar más de 3 horas con la nueva Foil