Sucedió este sábado en el Mundial de Ciclocross de Zolder, cuando se encontró un motor en la bici de la favorita para la prueba sub-23 femenina.

La protagonista de la historia es la belga Femke Van den Driessche, la que era gran favorita para la carrera sub23 del mundial de ciclocross de Zolder, ahora es tristemente el centro de atención del panorama ciclista. La corredora que tuvo que retirarse antes de terminar la prueba fue requerida por los comisarios al encontrar en su bici un motor.

La Unión Ciclista Internacional (UCI) y la Federación Belga de Ciclismo confirmaron la noticia, el hallazgo de un motor en el interior de la bicicleta de Van Driessche. El primer caso de dopaje tecnológico real, el primer positivo de lo que estaba siendo hasta este momento una caza de brujas por parte de la UCI. Los mismos que aseguran que“durante 2015 han a cabo una serie de controles no anunciados en busca de fraude tecnológico en las pruebas más importantes del calendario internacional”.

En una entrevista a Sporza, la corredora y su padre aseguran no tener nada que ver con la bicicleta. Según ellos, y por un extraño malentendido; “la bici era de un amigo que había estado reconociendo el circuito con mi hermano y debió dejarla apoyada contra nuestra furgoneta. Uno de mis mecánicos debió de equivocarse y pensar que era una de las mías, la limpió y se la llevó al box”. Al parecer la bici era exactamente igual a la suya.

Por lo visto, este chico entrena de vez en cuando con ella y sus hermanos, pero ella no sabía que tenía un motor instalado en su bicicleta, “nunca me lo había contado. Es todo una enorme equivocación y estoy enormemente desolada. Me siento muy mal”.

Van Driessche termina rompiendo y dice  no saber “cómo ha llegado esa bicicleta ahí. Me sorprendió verla. Ni siquiera es mi bicicleta. De verdad, con la mano en el corazón, no sabía que esa bicicleta estaba ahí ni de quién era. Ahora mismo creo que mi carrera como ciclista se ha terminado, pero espero poder tener una segunda oportunidad”.

Ahora mismo y con el reglamento de la UCI en la mano, la corredora se enfrenta a una sanción de un mínimo de seis meses y una multa de entre 20.000 y 200.000 francos suizos (18.049-180.495 euros) según el artículo 12.1.013 bis. Además, la marca de bicis Willier, la misma que usaba la belga para competir, amenaza con demandar a la joven ciclista si es que se confirma la sanción i efectivamente se demuestra todo lo sucedido.