PRUEBA: Coluer Code 30

FOTOS: Rubén Vigil

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En ocasiones, hay bicicletas que sin hacer demasiado ruido suponen una opción más que razonable, con un rendimiento muy positivo, equipamiento coherente y un carácter deportivo. Nos referimos a la Coluer Code.

Para celebrar sus veinticinco años de vida, la marca de origen española Coluer lanza esta edición limitada 25 aniversario con un diseño especial y conmemorativo de su nacimiento como marca. Concebida con los criterios del ciclismo moderno, donde la aerodinámica y la velocidad cobran cada día mayor importancia, el modelo Code representa el progreso y la evolución de Coluer a lo largo de su ya larga trayectoria. Con cuadro de carbono monocasco de alto modulo (HMC), caja de pedalier con sistema Press Fit BB92, ruedas de perfil y una geometría específica para exprimirte sobre su tubo horizontal, esta Code ha nacido para rodar a altas velocidades, no tenemos la menor duda.

Familia Code

Dentro del amplio abanico de montajes que se ofrece en esta bici, tuvimos oportunidad de probar la versión Code 30, el modelo intermedio dentro de la amplia familia aero de Coluer, y solo por debajo de las Code 50 y 40. Una bici de gama media alta equipada con Shimano Ultegra al completo, además de las vistosas ruedas Mavic Cosmic Pro Carbon Exalth. Todo ello concluye en un precio de 3.345 €, sin duda es una buena elección para todos aquellos ciclistas (o triatletas) que busquen iniciarse con una montura con la que llanear a grandes velocidades sin tener que llegar a la configuración radical de una bici contrarreloj.

El tubo horizontal es realmente largo y te obliga a adoptar una posición exigente sobre la bici para sacar siempre el máximo rendimiento.

Diseño Aero

Y es que el cuadro de la Coluer Code bien podría pasar por un modelo para los especialistas contra el crono. El tubo horizontal, realmente largo y sin sloping, contrasta claramente con un tubo vertical mucho más reducido, por lo que nos obliga a adoptar una posición muy adelantada y agresiva en todo momento. Su geometría no es la más agradecida para rodar con ella durante largas jornadas, pero por el contrario nos permitirá exprimirnos al máximo sobre ella, sobre todo al adoptar una posición aerodinámica. Del mismo modo, la tija regulable de la Code cuenta con un raíl en la parte superior que nos permite a su vez mover el sillín hacia delante o hacia atrás. Gracias a esto podremos buscar una posición aún más adelantada y que nos permita pedalear más encima de la caja de pedalier. Una gran solución si decidimos montarle algún día un manillar de triatleta y convertir nuestra bici convencional como esta en una bici a medio camino entre una aero y una cabra. De todos modos, debemos mencionar que la fijación de la tija sobre el sillín no es suficiente para sujetarlo, y este acaba haciendo ruido y moviéndose cuando pedaleamos con fuerza.

Otro elemento que llama rápidamente la atención es el lugar que ocupa el freno trasero, otra vez más –en bicis de este tipo– situado tras la caja del pedalier y en la parte inferior de las vainas. Y que con la intención de eliminar las turbulencias de la bici sobre la rueda trasera y así beneficiarnos en nuestra lucha contra el viento, acaba por frenarnos de forma continuada cada vez que nos ponemos de pie para pedalear. Quizá se podría solucionar con unas ruedas aún más rígidas, pero es bastante molesto notar ese ligero aunque permanente freno de mano que siempre llevamos echado al pedalear de pie. Una sensación aún más palpable al contar con pistas de frenado de carbono, que hacen todavía más ruido que las de aluminio ante ese rozamiento entre la pastilla y la llanta.

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