Prueba: Scott Foil Team Issue 2016

Fotos: Sebas Romero

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Probamos la Foil Team Issue 2016, una bici radical concebida para volar sobre el asfalto.

Cinco meses después de asistir a la presentación mundial de la SCOTT Foil en Salzburg, nos reencontramos de nuevo con esta bici. En esta ocasión, para probarla con calma en casa. Hemos rodado durante unas semanas con la versión Team Issue de la Foil, una de las mejores bicis en términos de rendimiento y aerodinámica de la actualidad. Pocas veces podemos hacer una afirmación tan contundente como esta, pero es que ya han pasado 5 años desde que la Foil apareciera en el mercado y es indudable que en todo este tiempo ha acabado convirtiéndose en un referente dentro de la categoría de las semi-aero, conseguido incluso más de 100 victorias en competiciones profesionales UCI del más alto nivel, ahí queda el dato.

La verdad es que Scott tenía todo un reto en la concepción de la nueva Foil al intentar mejorar una bici tan laureada, pero sabedores de las altas velocidades a las que evolucionan las tecnologías en el mercado del ciclismo, no quedaba otra que actualizarse

En marcha

Nuestra Scott Foil Team Issue, es el segundo modelo de la gama Foil comenzando desde arriba. De todos modos, el cuadro es el mismo que el modelo superior, el Foil Premium, compartiendo ambos la utilización de las exclusivas fibras de carbono HMX. En este sentido, aclarar que Scott continua en esta nueva bici con el mismo tipo y tratamiento del carbono respecto a la anterior Foil. A pesar de ello, la estructura de la bici si que ha cambiado en prácticamente, todos los puntos claves del cuadro. El tubo de la dirección es ahora más alto, este aspecto no está pensado inicialmente para una mayor comodidad, sino para que prescindamos de los espaciadores bajo la potencia y mejorar así la aerodinámica y la rigidez del cuadro, que sumados al manillar y la potencia Syncros Aero RR1.0 en una sola pieza, configuran un sólido bloque que nos hace percibir una mejora sustancial en cuanto a precisión y control de la dirección en marcha.

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En la nueva Foil podemos ver también que el triángulo trasero es más compacto, incrementando así la rigidez lateral y la aerodinámica. Esto se ha conseguido ubicando el punto de inserción de los tirantes con el tubo del sillín, en un punto más bajo que en la versión anterior de la Foil. Este punto de unión entre tirantes y tubo de sillín en la Foil es justo el lugar en el que suelen ubicar los puentes de freno en las bicis más convencionales. Algunos fabricantes como es sabido, deciden prescindir de esa ubicación y colocan ahora los puentes debajo y detrás del eje de pedalier o de las vainas, con argumentos fundamentalmente aerodinámicos. En el caso de Scott sin embargo, el motivo de colocar el puente de freno en la zona inferior del cuadro es evitar las inserciones metálicas de los puentes en los tirantes, lo que según los ingenieros de la marca, penalizaría en la capacidad de absorción del cuadro en esa zona.

En nuestra opinión, situar el freno en la parte inferior del eje del pedalier tiene algunos inconvenientes. Uno de ellos es el ajuste del puente de freno, que resulta algo más farragoso. Lo mismo ocurre con la operación del cambio de las pastillas de freno o por ejemplo, las dificultades a la hora de sacar la rueda trasera. En marcha, y por otro lado, no llegamos a percibir rozamiento de la pastilla de freno con la llanta al pedalear de pie y con energía. Algo que si nos ha ocurrido en otras bicis con un sistema similar de ubicación del puente y que se producía presumiblemente, por la deformación que sufre el eje de pedalier. Un punto a favor por tanto, en la rigidez de la Foil en esta zona del cuadro.

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