PRUEBA: Scott Solace 10 Disc

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Fotos: Jesús Andrés Fernández

Comodidad, rigidez y control total. Estas son las señas de identidad de la nueva Solace 10 Disc, una bici endurance orientada al cicloturista no competitivo, que no renuncia a la velocidad.

La Scott Solace 10 Disc (3.499 €) es el segundo modelo de la gama endurance de Scott empezando por arriba. Una versión que ofrece un gran equilibrio para todo aquel cicloturista que busque unas altas cotas de rendimiento y comodidad por un precio bastante ajustado. La Solace es ideal para pasar largas horas sobre ella sin que la fatiga postural nos pase factura; sin embargo, su rigidez y relativa ligereza amplían los horizontes de esta bici. Esta Scott ofrece un buen nivel de reactividad con un marcado carácter competitivo. Los frenos de disco hidráulicos y unos componentes al nivel de su precio acaban por pulir una bici muy equilibrada.

En marcha

Como era de esperar a expensas de su categoría endurance, la Solace es una bici realmente cómoda. Nos propone una posición de conducción corta, una dirección alta y una generosa distancia entre ejes que aportan una gran estabilidad al conjunto. En ningún momento nos vemos forzados a adoptar una posición exigente que acabe por lastimar nuestra espalda tras salidas de varias horas de pedaleo. Además, tanto el cuadro como las ruedas y cubiertas –con sección de 28 mm– aportan un nivel extra de absorción en marcha. Algo de agradecer en este tipo de bicicletas y que incluso podemos aprovechar a la hora de rodar sobre adoquines. Que aunque siempre molestos e incómodos para nuestros riñones, se superan de una forma algo más llevadera gracias a las prestaciones de esta Solace.

Una bici endurance, pero al mismo tiempo sorprendentemente rígida y reactiva.

Y sí, la bici se siente realmente confortable en todo momento, pero no es realmente esa la cualidad que la hace ser tan especial. Y es que la Scott Solace guarda su secreto en el equilibrio. El equilibrio de saber aunar como pocas la difícil conjunción entre comodidad, rigidez y control sobre la bicicleta. Tres elementos básicos en cualquier bici, sea cual sea su público, y que rara vez los encontramos en dosis tan equilibradas. Pues en este sentido, la bici pasa con nota los tres aspectos.

Dos en uno

En este sentido, hay que destacar la forma en al que se ha construido el cuadro de esta bici. Su base es de carbono de alto módulo (HMF) y presenta dos partes muy diferenciadas y con finalidades muy distintas. La primera de ellas, la Power Zone, se encarga de ofrecer la máxima rigidez, y esta se materializa en unos tubos como el diagonal, la dirección y pedalier, muy sobredimensionados. Del mismo modo, el triángulo trasero se ha moldeado de forma asimétrica para poder absorber mejor las distintas fuerzas que ejercemos sobre ella. Y la verdad es que, sea como fuere, la sensación de rigidez del conjunto es muy notable desde el primer momento. Repetimos, pocas bicis de estas características presentan un comportamiento tan reactivo gracias a la rigidez del cuadro.

Dicho esto, queda por ver la otra sección del cuadro, la denominada Confort Zone, que logra hacernos sentir como si fuésemos en una bici de paseo. Si la Power Zone se centraba en la parte inferior del cuadro, esta otra está más orientada a la parte superior, donde encontramos el tubo superior, que si bien nace con un gran diámetro en la pipa de dirección, va perdiendo grosor hasta la altura de la tija del sillín. Del mismo modo, y con mayor estrechez, sorprenden los tirantes que nacen del mismo tubo, y que de tan finos que son, parecen macizos. Una estructura que acaba dotando al conjunto de una gran flexibilidad y que se traduce en una sorprendente absorción vertical. Sin duda, algo necesario para estas bicis hechas para el simple fin de pedalear durante horas, sea cual sea el estado de la carretera que queramos explorar.

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