PRUEBA: Thompson Capella

FOTOS: Jesús Andrés Fernández

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Si hay un segmento que ahora mismo está en auge, es el de los modelos endurance con frenos de disco. Una tendencia del mercado en la que las marcas como Thompson ofrecen interesantes posibilidades como es la bici que probamos en esta ocasión.

Nuestro modelo de test es el Thompson Capella. Una bici de una marca con mucha solera, originaria de un país que respira ciclismo por los cuatro costados, evidentemente nos referimos a Bélgica. A decir verdad, esta marca no es hasta el momento demasiado conocida en España; en este sentido, desde hace un tiempo, llega a nuestro mercado de la mano de Belbik, que ha encontrado en Thompson una marca de esencia europea y con argumentos de sobra para consolidarse en el mercado.

La Thompson Capella que hemos probado es una bici aparentemente Elegante, con una estética cuidada y que ha sido nuestra montura durante varias semanas para poder transmitiros de primera mano todas nuestras sensaciones y valoración. Hay que tener claro que la polivalencia y la comodidad son los principales objetivos de este tipo de bicis, dirigidas a la mayoría de los ciclistas que buscan confort, sin dejar de lado las prestaciones en marcha, con las que poder tener un buen rendimiento sobre el asfalto. La polivalencia de uso es, sobre todo, su punto fuerte. Para ello cuenta con una geometría confortable y frenos de disco hidráulicos capaces de generar la mejor frenada en cualquier circunstancia. La bici incluye además unos bien elegidos componentes de gama media-alta a los que hay que añadir la posibilidad de customizar la bici en aspectos estéticos gracias al servicio Be Creative, que permite elegir entre una amplia paleta de colores, combinarlos y personalizar la decoración de tu Thompson.

En marcha

Rodando percibimos que la geometría de su cuadro de carbono nos hace adoptar una posición relajada, a la que nos adaptamos desde el primer minuto de contacto con la bici y que especialmente agradecemos en rutas largas. En este sentido, la marca belga ha dotado a la Capella de una distancia entre ejes generosa en aras de conseguir un buen confort y estabilidad en la conducción, 995 mm en talla M. De este modo, la respuesta de la bici, tanto en curvas cerradas como a altas velocidades, es muy predecible y nada agresiva. Al mismo tiempo, el manillar queda bastante cerca de nuestras manos, así nuestra espalda está relativamente erguida. Además, los tirantes del triángulo posterior son de un diámetro reducido, lo que favorece la absorción de las vibraciones en esta parte del cuadro, donde apoyamos la mayor proporción de nuestro peso.

Por otro lado, la parte delantera del cuadro contrasta bastante con la posterior. Es muy robusta y con poca capacidad de absorción, algo que agradecemos en descensos sinuosos, lo que nos permite dirigir la bici con mucha precisión y aplomo siempre y cuando el asfalto sea muy bueno. Si el firme es irregular, en cambio, notaremos rápidamente las vibraciones y cierto nerviosismo de la bici. Una solución bastante eficaz y que nosotros recomendamos es la de sustituir el neumático de 23 mm que viene montado de serie por uno de 25 mm, mucho más absorbente y en la línea de la bici, más polivalente. Un sencillo cambio de componente pero que, por el contrario, aporta una notable mejora.

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