Quién le iba a decir a Joaquim Rodríguez, cuando se convirtió en ‘Purito’ allá por 2001 en la Sierra de Grazalema concentrado con el equipo ONCE de Manolo Sáiz al hacer el gesto de fumar para demostrar que iba sobrado, que 15 años después anunciaría su retirada como uno de los máximos exponentes del ciclismo español en la última década. Que es lo mismo que decir el mejor grupo generacional de la historia de este deporte en nuestro país.

El caso es que a día de hoy, lo es. El de Parets ha sido un ciclista que, con unas cualidades muy concretas y sin ser para nada un corredor completo, ha logrado grandes cosas en el ciclismo a base de inteligencia, conocimiento y una gran capacidad de medirse los esfuerzos. Así es como ha conseguido ‘Purito’ convertirse en uno de los mejores corredores del mundo y pelear por las carreras más importantes del calendario, hasta el punto de subirse al podio en las tres Grandes Vueltas.

La generación dorada

El catalán es el primero de una generación única en nuestro país que se marcha. Una generación tras la cual creíamos que llegaría el desierto, porque verlo a él junto a Contador y Valverde –y Samuel Sánchez o Dani Moreno- disputarse las grandes pruebas del calendario era un lujo para el aficionado español. El anuncio ayer de su retirada marca, ya sí, el camino a todos los demás coetáneos que firmaron unos éxitos sin precedentes y que hoy siguen ganando cosas pero ya van camino de los 40.

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Precisamente ‘Purito’, el que se va, deja tras de sí medio centenar de victorias. Recapitulando un poco son 9 etapas de la Vuelta a España, dos del Giro y tres del Tour de Francia. La general de la Volta a Catalunya y Vuelta al País Vasco, dos Lombardía y una Flecha Valona, amén de ganar tres años el UCI World Tour. También se ha subido al podio en las tres grandes, dos veces en la Vuelta –tercero en 2012 y segundo en 2015-, y una en Giro –segundo en 2012- y Tour –tercero en 2013. Eso lo firma cualquier ciclista con los ojos cerrados.

Ser feliz en bici

En su rueda de prensa de ayer, Joaquim Rodríguez deseó a los aficionados “que hayan disfrutado de mi ciclismo tanto como yo”. Y es que la bici ha sido siempre para él un vehículo hacia la felicidad. O, al menos, desde que su padre decidió castigarlo por su mala actitud en una carrera cuando era niño. Joaquim, molesto por su mal resultado, tiró la bici al suelo entre lágrimas.

Su padre lo dejó sin correr la siguiente carrera argumentándole que el deporte era un disfrute, una diversión. Si iba a correr en bici y no disfrutaba, no tenía sentido que fuese a competir. Lección aprendida y, desde entonces, el catalán siempre dio muestras de ser plenamente feliz en su carrera ciclista, que él mismo ha definido como “lo más grande que ha pasado por mi vida” en su cuenta en las redes sociales.

Las grandes derrotas

Además de un carácter afable y su inclinación a hablar claro ante los micrófonos, lo que ha hecho a ‘Purito’ un corredor muy querido por los aficionados han sido sus derrotas. Porque no eran derrotas cualquiera. Eran momentos que, de haberse resuelto de forma favorable para él, habrían convertido al jefe del Katusha en un ciclista legendario. Rodríguez es un gran escalador –mientras más duro, mejor se defiende- con muy buena punta de velocidad, lo que le permite aguantar bien con los favoritos y valerse de su cambio de ritmo para buscar etapas o ganar tiempo en los metros finales.

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Pero con eso no basta para ganar una Grande. Y por eso en 2012 vivió dos episodios que lo dejaron en ese segundo escalón: el de los grandes corredores, no el de las superestrellas. Primero Hesjedal le quitó el Giro después de una etapa en el Stelvio donde Joaquim no le dio un solo relevo y trató de sacar tiempo en la meta. Pero al día siguiente quedaba una contrarreloj: su talón de Aquiles. El canadiense pudo remontar los pocos segundos que tenía perdidos y ‘robarle’ el Giro en la última jornada.

Pocos meses después le iba a suceder lo mismo pero de otro modo: Contador, en una etapa aparentemente sin mucha trascendencia, remataba una gran jugada táctica del equipo Saxo Bank y ‘Purito’ se quedaba solo camino de Fuente Dé, con el maillot rojo sobre los hombros. El catalán acabó perdiendo el liderato y cualquier opción de ganar la Vuelta, aunque terminó subiendo al podio como tercero.

Su otra gran derrota fue en Florencia. Cuando, en un pequeño grupo de cuatro, el catalán saltó en busca del oro del Campeonato del Mundo. Todo estaba a favor, pero en la salida de una curva Rui Costa se le escapó a Valverde. El murciano tuvo uno de esos momentos de duda, y Costa lo tuvo muy claro desde el principio. Acabó cazando a Joaquim y rematándolo en meta. La imagen del catalán llorando con la medalla de plata en el pecho es una de las más simbólicas de su carrera.

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Quinto en el Tour

Desde que se cayó en el Giro 2014 no volvió a ser el mismo. Tirando, como siempre, de inteligencia y el bagaje que da la experiencia consiguió nuevos éxitos, pero lo cierto es que ya no está en sus mejores tiempos. Mantiene muy buen nivel a día de hoy, y precisamente por eso prefiere dejarlo ahora, con el listón bien alto y la posibilidad de mirar hacia atrás sin ver un gran descenso de su rendimiento por mor de la edad.

A día de hoy es quinto en el Tour de Francia, donde además es el español con más opciones de meterse en el podio. Sin asomar demasiado, sigue siendo competitivo y está bien metido en carrera. Veremos qué pasa después del Ventoux y, sobre todo, de la crono del viernes. Lo cierto es que Purito Rodríguez no deja indiferente a nadie. Se marcha, pero todavía le queda acabar este Tour, intentar la proeza en los Juegos de Río –donde volverá a formar tándem con Valverde tratando de no repetir lo de Florencia- y tratar de subirse otra vez al cajón de la Vuelta a España. Sin duda, es un ejemplo de cómo sacar partido a las cualidades y limar los defectos. Un ciclista que, aunque limitado por condiciones, siempre supo sacarse el mejor partido.