El Tour de Francia todavía está muy lejos, pero los duelos previos en carreras de una semana se siguen sucediendo. Realmente, estos enfrentamientos sirven para poco más allá de dar victorias morales a unos corredores sobre otros. Porque en lo físico cada carrera es un mundo, y más si hablamos de una vuelta de tres semanas. Aún quedan dos meses en los que pueden pasar muchas cosas.

Pero el caso es que la región helvética de Romandía –la Suiza francesa- ha deparado otro de esos encuentros entre corredores que serán favoritos a la Grande Boùcle el próximo julio. La pelea era entre Nairo Quintana y Chris Froome, y el triunfo ha sido para el colombiano, que ya se llevó también la Volta a Catalunya ante el propio Froome y Contador.

Nairo cimentó su victoria en la primera llegada en alto de la carrera, la etapa de Morgins. Llegó solo con Zakarin y, aunque el ruso le ganó el sprint, fue descalificado. A partir de ahí, Nairo se hizo con el maillot de líder y no lo perdió en toda la vuelta. Por cierto, se da la circunstancia de que sólo el Movistar ha llevado la prenda amarilla en esta edición de la prueba.

Sin duelo real

Lo cierto es que en esta ocasión no hubo duelo. Más bien la lucha entre ambos se vio reducida a la última etapa en alto, la subida a Villars-sur-Ollon. Porque en la primera etapa decisiva, en Morgins, Froome sufrió un pinchazo antes de la penúltima ascensión. Tras intentar enganchar y no conseguirlo, acabó por dejarse llevar hasta meta. El resultado, la pérdida de 17 minutos y cualquier opción de ganar la carrera que ya se llevó en 2013 y 2014.

Pero más allá de eso, sí hubo varias señales de que Froome no está como él mismo esperaba. Por ejemplo, el hecho de hacer la contrarreloj en el mismo tiempo que Quintana, y nueve segundos por detrás de Pinot. El inglés, en circunstancias normales, debería haber estado por delante de todos ellos. Sin embargo, a base de orgullo y casta lo intentó desde lejos en la jornada reina. Un gran ataque en la penúltima subida a Villars-sur-Ollon y una gran última subida donde dio caza a la fuga, la soltó y dejó a Van Garderen, que se había ido con él. Acabó ganando la etapa con el pequeño grupo de los favoritos a cuatro segundos.

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Al acabar la jornada, dijo irse con una “fantástica sensación” sobre su rendimiento en la carrera. Está claro que hay que reconocerle el mérito de haberse sobrepuesto a una situación adversa y no haber perdido nunca el espíritu competitivo. Pero también es cierto que está un escalón por debajo de otros años. Eso sí, nada que le impida llegar en condiciones al sitio donde verdaderamente importa.

Izagirre emula a Poels

En la temporada 2015, Wout Poels llegaba al Sky y se convertía en el ‘chico para todo’. Sobre todo en el Tour, pero también en otras pruebas donde Froome y en menor medida Porte partían como favoritos y jefes de filas, el neerlandés se vació en favor de sus compañeros. Después, aprovechó varias de las oportunidades que tuvo. Este año ya conocen la historia. Poels se ha llevado un ‘Monumento’ a casa y está pidiendo con su rendimiento un lugar más destacado en la jerarquizada estructura británica.

Pues un año después parece que Ion Izagirre está repitiendo los pasos del centroeuropeo. Ganó el prólogo y llevó durante dos días el jersey de líder. Cuando le tocó trabajar para Nairo lo hizo. Y al final, merced a una buena crono y a la viveza de esprintar en la etapa reina para bonificar segundos, bajó del cajón a Zakarin para meterse él. Tercero en la general final y una buena cosecha en esta temporada: etapa y podio final aquí, Gran Premio Indurain, segundo en Algarve y Top5 en París-Niza.

Ahora está por ver qué ocurre con él de cara a la temporada 2017. Parece claro que durante lo que queda de año seguirá haciendo labores de gregario tanto para Quintana como para Valverde. Pero a base de buen trabajo y victorias, el corredor vasco también empieza a pedir paso. Veremos cómo gestiona Movistar su evolución.

Pinot se cuela

Otro que también está haciendo una gran primavera es Thibaut Pinot. El francés, además, ha confirmado su mejoría contra el crono. Cierto que no era una contrarreloj típica llana, como tampoco lo era la que ganó en el Criterium Internacional, pero la esperanza francesa está dando muy buenas señales sobre la bici. Eso sí, en ningún momento se le vio con opciones de inquietar a Nairo.

Aún falta bastante para el Tour, pero a día de hoy Pinot parece ser un buen outsider para asaltar el podio si falla alguno de los grandes favoritos, aunque de momento un escalón por debajo de ellos. El ciclo de enfrentamientos previos de primavera ha terminado. Los grandes ya no volverán a verse las caras hasta bien entrado el mes de junio cuando se encuentren en el Dauphiné. Aquello ya sí será un test importante y que pueda dar pistas de cómo llega cada uno a la salida de Mont Saint Michel. Lo que suceda durante las tres semanas ya será otro cantar.