Vuela, Landa, vuela, y lo hace por encima del radar, por encima de la lógica, por encima de las órdenes de su Astana. Lo reconoce en TVE.

– ¿El equipo te ha dado libertad o te la has cogido tú?
– Me la he cogido yo.
– Para decidir: “éste es mi día y voy para adelante”.
– Sí, así es. Ya hace tres días perdí toda opción en la general. Y bueno: lo necesitaba. Necesitaba esto. He cogido día libre y he podido rematar.
– ¿Qué diferencia hay entre el Mikel Landa de hoy y el que perdió un cuarto de hora el domingo?
– Quizá hoy sí he conseguido disfrutar de la bici.

“No. Estoy disfrutando mucho”, dijo Mikel Landa a su director Giuseppe Martinelli cuando le pidió que parara a ayudar a Fabio Aru asegurándole que éste le cedería la victoria de etapa. El sardo estaba en plena ofensiva por el maillot rojo, dando continuidad al trabajo desarrollado por el conjunto celeste en Beixalís y Gallina, primer y cuarto puerto de la jornada respectivamente. Landa se desentendió, no cooperó con su compañero porque le parecía “una estupidez” detenerse a esas alturas y rubricó una exhibición por demás fantástica.

“Estábamos de acuerdo desde el principio en que Mikel se colara en la fuga del día, y verdaderamente la ha rematado fenomenal. Estoy muy contento por él. Es muy buen tío y en el Giro me ayudó muchísimo”. Así habló Fabio Aru, elegante, sin alentar ningún tipo de polémica. Quizá algo desleal a la realidad, pero los trapos sucios deben quedar en casa. Es preferible no declarar explícitamente que, pese a las peticiones directas de los máximos responsables de Astana, Landa corre a su bola. Ya anunció en su día que estaba descontento con la escuadra kazaja. Se dice que comprometió hace tiempo su futuro con el poderoso Sky. La duda es qué pensará un equipo tan jerarquizado como el británico de este y otros actos de indisciplina del brillante ciclista alavés.

La etapa de Andorra, la primera definitoria de esta Vuelta, cumplió con creces las expectativas levantadas por su tremenda altimetría. Los seis puertos contaron: incluso aquellos que no registraron movimientos tácticos (Ordino y Rabassa) sumaron castigo en las piernas de los corredores, que llegaron vacíos a meta. Pese a la bondad de los perfiles de las dos jornadas siguientes, el esfuerzo de ayer probablemente pase factura en los próximos finales en alto.

Otro debate es hasta qué punto es lícito permitir a un ciclista participante diseñar el recorrido de una etapa. En este caso, Purito Rodríguez contaba con la ventaja de competir en su terreno; diríase que estuvo a punto de sacar ventaja definitiva de este hecho, viendo su ataque en el traicionero descenso del Col de la Gallina que él conoce tan bien y escogió colocar en la ruta. Finalmente, no llegó a consumar un triunfo o golpe de mano, aunque sí fue quien mejor resistió a Aru en la ascensión conclusiva a Els Cortals d’Encamp.

La gran sensación de la jornada ha sido el hasta hoy maillot rojo Tom Dumoulin. Había muchísimas dudas en torno a cómo lidiaría con la alta montaña este rodador neerlandés después de su sorprendente victoria en la Cumbre del Sol, y respondió con una prestación formidable. Al mejor estilo de aquellos contrarrelojistas que hace otrora disputaban el triunfo en grandes vueltas, como Jan Ullrich o Miguel Indurain, el ciclista de Giant-Alpecin supo regularse y, de menos a más, limitar su pérdida respecto de Aru a 1’40”, lo cual le deja en la general a sólo 30” del sardo. De cara al podio de Madrid, tiene en su contra otros tres finales en alto, más tres jornadas de media montaña en las que apenas tendrá equipo para apoyarle, más el hecho de que jamás ha disputado la general de una ronda de tres semanas. A su favor, la crono de Burgos en la que, si llega vivo, meterá un saco de minutos a los contendientes.

En el otro plato de balanza lo ocupan tres de los grandes favoritos a priori. Chris Froome se cayó al principio de la etapa y, pese al obvio daño que sufrió, ni abandonó ni se abandonó: continuó luchando, apoyado por sus coequipiers de Sky, y llegó hasta meta. Bajado de la bicicleta, cojeaba ostensiblemente, lo cual retrata el sufrimiento padecido y lo admirable de su actuación. Mientras, en Movistar, Nairo Quintana trató de seguir en Els Cortals d’Encamp un ritmo que en condiciones normales hubiera sido asumible para él y acabó reventando para ceder tres minutos respecto de Aru. Alejandro Valverde, más regular pero igualmente limitado en su rendimiento, cedió 1:15 menos que su compañero colombiano. Un vídeo colgado tras la etapa por el Twitter oficial de Movistar Team retrató perfectamente que el ciclismo es juego y alegría para el murciano. Ése el secreto de su perenne éxito.

Hoy los corredores tendrán una jornada relativamente sencilla camino de Lleida a modo de ibuprofeno para mitigar la resaca de Andorra. Bajar de los Pirineos comportará franquear un par de subidas de cierta entidad, pero el tramo final es relativamente cómodo. Sólo un pequeño repecho que se corona a un kilómetro de meta estorbará para que los esprinters que quedan en carrera (Degenkolb, Sbaragli, quizá incluso Keukeleire, Van Asbroeck o Barbero) se jueguen el triunfo parcial, previsiblemente el último al que pueden optar de aquí a la Castellana.

La Vuelta a España es retransmitida en directo por TVE, Teledeporte y Eurosport, que conectan cada día en torno a las 16:00. Podéis encontrar un análisis del recorrido aquí y los resultados en ProCyclingStats. El hashtag en Twitter es #LV2015. En Arueda.com os ofrecemos información, análisis y anécdotas en la sección Rock n’Vuelta.