Eran tres favoritos y los tres fallaron por h o por b. “Podía mantener el ritmo dos minutos, pero después lo perdía otros dos”, dice Tom Dumoulin, amargado por un forúnculo. “Tuve un pinchazo y debí cambiar de bicicleta; quizá sin eso hubiera podido estar en el podio”, dice Rohan Dennis, que se quedó a 40” de las medallas. “Perdí el ritmo cuando llegué al tramo con viento de culo, la carretera era demasiado rápida. Perdí la moral y con ello perdí la fuerza”, dice un Tony Martin que, según se infiere, se equivocó en la elección de desarrollo. Total: 5º, 6º y 7º tras los cuatro revolucionarios…

El caso del especialista alemán de Etixx-Quick Step es un poco más doloroso si cabe por cuanto su actuación suena a punto de inflexión. Eran seis años consecutivos subiendo al podio del Mundial CRI: dos bronces, una plata y tres oros seguidos entre 2011 y 2013. Sin embargo, en Ponferrada se cruzó un Wiggins a tope de flama para romper la racha victoriosa y esta temporada, directamente, no ha tocado metal. En general, el 2016 de Tony Martin ha sido bueno: su victoria de etapa en el Tour de Francia lo justifica por sí sola. Precisamente en la Grande Boucle, en su caída yendo de amarillo en Le Havre, reside el motivo de sus prestaciones discretas en el último tercio del año. La sensación, aun así, es desigual cuando se observa que su efectividad en las cronos, 3 victorias de 9 posibles, ha estado lejos de sus mejores números (8 de 12 en 2011; 9 de 12 en 2013). La emergencia de ciclistas como Dennis o Dumoulin convierten en prácticamente imposible volver a esas cifras. El reto factible sería volver a pisar en Qatar el podio que ayer se perdió.

Vistos los decapitados, vayamos con los verdugos. Jérôme Coppel fue la gran sorpresa. El galo transmitió un mensaje durante la Vuelta: que el Mundial CRI era su gran objetivo. Su equipo, IAM, le envió otro: que su rendimiento a lo largo de la campaña no había estado a la altura de lo esperado y su renovación dependía de su desempeño en estos meses finales. Sea por motivación o por espoleo, lo cierto es que el ciclista con rostro de luna creciente ha dado la vuelta a su temporada, rindió en la Vuelta y ha redondeado el balance con una medalla de bronce sensacional en Richmond. “Se ha juntado todo y he tenido un día fantástico. Este año ha sido una montaña rusa: me he roto la mano, me puse malo en el Tour… pero, con el Campeonato de Francia CRI y esto, ha resultado ser mi mejor año”, concluía alegre.

A tres segundos de arrebatar la presea a Coppel se quedó Jonathan Castroviejo. El vizcaíno, el ciclista más aerodinámico del pelotón, es cada campaña un punto más fuerte y más completo. Normalmente desempeña el rol de lacayo en la corte de Nairo Quintana, pero ayer le tocaba ser el rey. Dentro de la regularidad, realizó una crono de menos a más: su último parcial sólo fue superado por el sorprendente polaco Marcin Bialoblocki. Y, pese a la medalla de chocolate, se mostró feliz con su actuación. “Ha sido una sorpresa, no me imaginaba que [la crono] pudiera salir así. Acabar a tres segundos del podio es una pena, era una oportunidad muy bonita, pero de cara al futuro lo miro con optimismo”.

Otro Movistar, Adriano Malori, también realizó una crono de menos a más. Fue el mejor en los dos parciales intermedios y empató con Castroviejo en el último. Sin embargo, en el primero cedió 27” respecto al ganador y ahí se dejó la medalla de oro. Plata, por sólo diez segundos, para un especialista excelso a quien sólo le falta ese gran triunfo que le otorgue una fama consonante con su nivel deportivo. Aquí tuvo la ocasión. ”He dado todo, pero no ha bastado. En cualquier caso, no vale lamentarse y hay que quedarse con un segundo puesto que me da mucha confianza para el futuro”.

¿Y quién fue el ganador, la cabeza visible de la revolución? Ni más ni menos que Vasil Kiryienka. El campeón del mundo de la inexpresividad se proclamó campeón del mundo contrarreloj. Su aire circunspecto se reveló ayer tópico, por cuanto su sonrisa fue amplia y luminosa, consonante con el honor que acababa de alcanzar. Más allá de su presunta introversión, el bielorruso es uno de los ciclistas más duros del pelotón y, casi por ende, un magnífico especialista contra el crono: no en vano, ya fue medallista mundial en 2012 y este mismo año ganó la CRI de Valdobbiadene del Giro d’Italia y los Juegos Europeos en Bakú. “[Ganar] No ha sido una sorpresa para mí”, comentó antes de agradecer su apoyo al Team Sky, equipo en que ejerce de gregario y que le asistió denodadamente en sus planes arcoíris.

Los Campeonatos del Mundo de Richmond son retransmitidos en directo por Teledeporte y el canal oficial de la UCI en Youtube. Podéis encontrar el recorrido en su web oficial, la participación de las distintas pruebas en la web de la UCI y los resultados en directo en Tissot Timing. El hashtag en Twitter es #Richmond2015.