John Degenkolb dominó con maestría una París-Roubaix que no será de las más recordadas. El fuerte viento de cara en muchas ocasiones, las benignas condiciones meteorológicas y la igualdad de fuerzas entre los aspirantes hicieron que la París-Roubaix 2015 se rodara más en grupo que nunca. A falta de poco menos de 30 km a meta, y con la tradicional fuga de modestos ya neutralizada, más de una veintena de corredores circulaban en cabeza. Ni el ataque de Bradley Wiggins, ni los acelerones de Tepstra, Vanmarcke o Boom en los tramos adoquinados finales, sirvieron para seleccionar definitivamente un grupo de favoritos en el que viajaban dos esprinters tan contrastados como Kristoff y Degenkolb.

El noruego del Katusha no parecía el mismo del pasado domingo –en el que dominó a placer el Tour de Flandes–, y viajaba siempre a rueda del grupo. En cambio, John Degenkolb mostraba la cara opuesta. El alemán del Giant se mostraba activo y confiado y muy atento a los cambios de ritmo de Tepstra en el Carrefour de l’Arbre. Aún así, Degenkolb tenía una papeleta complicada conforme se llegaba al final, ya que aparecía claramente como el hombre a batir y no tinía compañeros en que apoyarse.

Fue entonces, a unos 10 km de meta, sin tramos adoquinados por delante, cuando usó al único compañero que tenía delante, Bert De Backer, para enlazar con la cabeza de carrera formada por Van Avermaert (BMC) e Yves Lampaert (Etixx). Desfondado De Backer en tareas de equipo, Degenkolb dio un demostración de poderío al enlazar en solitario con el dúo cabecero. A partir de aquí, unos ocho kilómetros finales realmente curiosos; por delante ni Avermaert ni Lampaert quería colaborar con el alemán porque sabían de sus nulas posibilidades en el esprín final (curiosamente es un caso muy similar al vivido con Kristoff y Tepstra el pasado fin de semana en ‘De Ronde’).

Pero, como suele ocurrir en estos casos, la persecución tampoco era muy ordenada con muchos gallos pasando al relevo y guardando fuerzas para un ataque final. El suspense de estos últimos kilómetros, junto con el ataque de Wiggins a 35 km de meta, fueron lo mejor de una París-Roubaix bastante decepcionante, en la que claramente ganó el mejor por estado de forma y por inteligencia en carrera. Una vez en el velódromo, Degenkolb no tuvo ningún problema en imponerse a Avermaert y Stybar (que había logrado enlazar desde el grupo de perseguidores). El alemán, que ya fue segundo en Roubaix el año pasado, se convierte de esta manera en el tercer ciclista en la historia en sumar dos Monumentos como San Remo y Roubaix el mismo año (los antecedentes son Cyrille Van Hauwaert en 1908 y Sean Kelly en 1986).

El Infierno del Norte sirve también para cerrar una campaña de clásicas del pavé en el que el Etixx, si bien ha estado presente en todos los finales de carrera, no ha sabido rematar en ninguno (cero victorias). En la carrera de hoy, ha sido incomprensible que no apostaran decididamente por una escapada en la que viajaban dos de sus hombres, Vandenberg y Stybar, junto a un Wiggins entregado en su última carrera como profesional de carretera.

CLASIFICACIÓN FINAL – PARÍS-ROUBAIX 2015:
1. John Degenkolb (Giant) 5h49’51”
2. Zdenek Stybar (Etixx) m.t.
3. Greg Van Avermaet (BMC) m.t.
4. Lars Boom (Astana) m.t.
5. Martin Elmiger (IAM) m.t.
6. Jens Keuleleire (Orica) m.t.
7. Yves Lampaert (Etixx) a 7”
8. Luke Rowe (Sky) a 28”
9. Jens Debusschere (Lotto-Soudal) a 29”
10. Alexander Kristoff (Katusha) a 31”