Peter Sagan no es un ciclista más. De hecho, en este 2016 ha sido el Ciclista, así con mayúsculas. No sólo se ha reído de la supuesta ‘maldición arcoíris’, sino que además se ha permitido el lujo de volver a demostrar lo poco que cree en las supersticiones también el año que viene. La victoria del eslovaco esta tarde en el Mundial de Doha ha sido una demostración de fuerza e inteligencia al mismo tiempo, aunque él también le atribuya parte de esta segunda medalla de oro consecutiva a la suerte. Sagan es el sexto corredor de la historia que gana dos Mundiales seguidos, nueve años después de que lo lograse Bettini (2006, 2007). Y también el primero que se proclama campeón de Europa y del Mundo el mismo año.

Y dice lo de la suerte porque cuando Bélgica decidió dejar el gran pelotón hecho trizas, él fue el último en entrar al grupo donde se terminarían decidiendo las medallas: “Fui el último en entrar. Tuve mucha fortuna”. Aquello ocurrió a 170 kilómetros de meta, ni más ni menos. Los belgas, ligeramente apoyados por Noruega e Italia, ya no pararon hasta que faltando cuatro vueltas para la llegada definitiva sabían que nadie más iba a entrar en esa selección.

El vigente campeón del mundo estuvo en ese grupo, apoyado por su compañero Kolar –Eslovaquia sólo tenía tres representantes y entraron todos, aunque Juraj Sagan se descolgó después- sin que le diese el aire en la cara durante toda la carrera. Y cuando apenas 15 corredores se plantaron en la línea de meta, comenzó el sprint prácticamente el último para ir remontando hasta ganar. Cavendish, que iba junto al campeón hasta que tuvieron que separar sus trayectorias, ha terminado segundo. Mientras él lo ha intentado por el centro, Sagan ha podido remontar encontrando la escapatoria por fuera, lo que le ha dado la victoria.

Boonen se despide con bronce

Por otra parte, Tom Boonen ha terminado por rematar con medalla el gran trabajo de Bélgica. Con seis corredores delante, han asumido el peso de la carrera y mantenido a raya al segundo grupo que se había formado detrás y donde venía tirando Alemania. Los belgas han sido los grandes jefes de la prueba aunque finalmente no hayan podido llevarse el premio gordo. Y aunque Boonen, en palabras del director de Etixx Patrick Lefevere estaba “más disgustado que nunca”, lo cierto es que ha dado una nueva lección de calidad.

Que será la última, al menos en los Mundiales. Y es que a sus 36 años, Tommeke se despide de la cita porque se retirará de la bici en activo en abril de 2017, después de intentar el quinto Adoquín en la París-Roubaix. Este año le pasó algo parecido en el velódromo que tantas alegrías le ha dado. Siendo el hombre que llevó el peso de la carrera, finalmente Matthew Hayman se le impuso en la pista. Tendrá un intento más y después colgará la bici. En cualquier caso, el que fuera campeón del Mundo en 2005 ha vuelto a dejar su nombre en el podio.

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Alemania y Francia, la cruz

La cara amarga del día fue para Alemania y Francia. También para el colombiano Gaviria, que tuvo que abandonar echándose la mano al hombro en lo que parece una rotura de clavícula aún sin confirmar. Pero tanto alemanes como franceses llevaban equipos muy potentes y partían entre los grandes favoritos al oro, y se quedaron sin opciones en el momento de los abanicos. Alemania logró meter Degenkolb, que por una avería quedó descolgado poco después. Algo parecido le ocurrió al francés Adrien Petit.

Degenkolb era claro en el resumen: “Una carrera de mierda”. Greipel y Kittel quedaban en un segundo grupo persiguiendo a los líderes y estorbados por Debusschere. Tanto, que Degenkolb le terminó echando agua al belga. Francia llevaba a Bouhanni, mientras que Démare se quedaba mucho más atrás. Un día para olvidar por ambos conjuntos, que en el caso de Francia ahonda en un desastre al quedarse sin una sola medalla en ninguna categoría. Alemania, pese al naufragio en ruta, sale como ganadora del medallero con seis metales. Dos oros, tres platas y un bronce.

“No estuvimos donde requería la carrera”

El otro equipo que se llevó la cruz fue España. No había grandes esperanzas depositadas en esta prueba para agrandar el medallero patrio, pero lo cierto es que la Selección también se quedó fuera de la carrera cuando los belgas montaron el abanico en el desierto. Sólo Imanol Erviti consiguió meterse en el segundo grupo, el perseguidor, y terminar en un meritorio 33º puesto que no enjuga una mala actuación.

Juanjo Lobato, la baza para el sprint, entró al circuito y fue eliminado –en un grupo de 100 ciclistas- en el primer paso por meta. Otros cinco corredores cayeron a falta de dos vueltas por el retraso frente a la cabeza. Erviti, el único que logró acabar, definía perfectamente la situación: “No hemos estado donde la carrera requería”. En cualquier caso, España se vuelve de este Mundial igual que en los dos anteriores: con un bronce. Pero también con la novedad de muchos buenos puestos en categorías inferiores que dan moral para el futuro: Iván García Cortina fue séptimo en sub23. Sheyla Gutiérrez, octava en féminas. Y Sandra Alonso también en junior femenino. Hoy, la Selección en ruta estaba lejos de ser favorita. El año que viene, en Noruega, será otra historia.