Poco más de dos kilómetros para meta; las calles de Cazorla se empinan para escenificar uno más de los clásicos finales de etapa de la Vuelta a España. Andrey Amador marca el ritmo en cabeza del pelotón y de repente aparece por la derecha Johan Esteban Chaves, maillot blanco de la Combinada a juego con esos dientes que nunca esconde en una expresión de simpatía y buen ánimo contagioso, para apretar y desfondarle. Fue un ataque suave, alta cadencia, progresivo, que no transmitió a la cámara la agresividad que infligió a los rivales. El colombiano, ‘Chicho’ para sus coequipiers y ‘Chavito’ para otros amigos, levantó los brazos por segunda vez en esta Vuelta tras una actuación similar en el Caminito del Rey. Que los recorridos repitan escenarios significa que también se repiten los guiones…

Chaves de rojo en el podio. ¿Chaves para la general de la Vuelta? “No, no”, rechaza de inmediato el director de Orica-GreenEdge, Neil Stephens; “vinimos aquí a por etapas y quizá a por un top10, nada más”. “Hay que mantener los pies en la tierra”, elabora el discípulo Chaves antes de repetir el razonamiento de su maestro. “Chaves es un rival muy serio”, es la aportación al debate de Alejandro Valverde, “alguien a tener muy en cuenta”. De repente la sonrisa ya no es sólo simpática; también amenaza. Hay motivos pretéritos: el Tour de Porvenir de 2011, los finales en alto de California y Suiza en 2014, incluso el último Giro. Chaves es un ciclista de primera en ciernes, el experimento vueltómano de GreenEdge en espera de que crezca Robert Power, el Caleb Ewan de la montaña.

Hoy, primer final en alto serio de la carrera, se despejarán muchas incógnitas. Sabremos hasta qué punto Valverde y Purito se han quedado mirándose hasta ahora por falta de fuerzas o por nulidad táctica. Sabremos si Froome y Van Garderen están en España de vacaciones o con ánimo de contestar a esa “coalición” que, sienten, existe contra ellos. Sabremos el estado real de Aru y Pozzovivo. Si Dumoulin se marca un farol cuando dice que no piensa disputar la general de esta Vuelta y sus ojos están en Richmond. Si Landa o Majka han venido para correr o para estar. Si Henao, Roche o Moreno disponen de libertad. También si los signos de debilidad mostrados por Nairo Quintana en las dos ocasiones en que le ha dado el aire en la cara significan que no viene en forma o que, más bien, los esfuerzos cortos no son lo suyo. Y, por encima de todo, la seria sonrisa de Chaves afrontará una prueba de fuego.

Las hostilidades se romperán en Capileira. La primera mitad de la etapa, entre Jódar y el asequible Puerto de los Blancares, será graciosa y puede generar una escapada potente. La segunda es mucho más cómoda y, a partir del paso por Granada, favorable para el pelotón. Desde Lanjarón, 20 kilómetros para meta, la carretera empezará a picar para arriba. Conforme se adentre en la Alpujarra irá atravesando pueblos, Caratunas, Pampaneira, Bubión, y haciéndose más incisiva hasta llegar a Capileira, donde repunta definitivamente. Allí se impondrán los escaladores, y con ellos la verdad.

La Vuelta a España es retransmitida en directo por TVE, Teledeporte y Eurosport, que conectan cada día en torno a las 16:00. Podéis encontrar un análisis del recorrido aquí y los resultados en ProCyclingStats. El hashtag en Twitter es #LV2015. En Arueda.com os ofrecemos información, análisis y anécdotas en la sección Rock n’Vuelta.