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La MGM y el espíritu competitivo (2/2) Imprimir E-Mail Compartir
Por Eva Montero (Psicóloga del Deporte)   
jueves, 17 de septiembre de 2009
La mayoría de los deportes, aunque se practiquen a nivel lúdico, son competitivos. Quien juega al tenis, echa un partidillo de fútbol o baloncesto o una partida de bolos con los amigos o los compañeros de trabajo suele querer mejorar su marca anterior y/o ganar a los que juegan con él. La competitividad está presente en la naturaleza humana incluso en juegos de cartas como el mus.

Curiosamente, la concepción del cicloturismo es diferente. En teoría no es competición, no compites contra nadie. En teoría. Todos sabemos lo que ocurre en las marchas. Pero no es sólo el cicloturismo. Yo he hecho senderismo, que parece menos competitivo aún, y también me encuentro con gente que te mira por encima del hombro si ha andado más kilómetros que tú, ha hecho más desnivel o ha terminado el recorrido en menos tiempo. Hay personas que  gustan de competir y personas que no, pero a las primeras las pongas donde las pongas, ya sea en una marcha cicloturista o a la petanca, siempre van a intentar ganar, aún y cuando nadie les esté disputando.

Podemos pensar que esto es fruto de la sociedad actual, tan competitiva. Y puede ser, pero lo cierto es que hay documentados unos primeros experimentos en psicología del deporte con ciclistas, a finales del siglo XIX (ha llovido un poco desde entonces) donde se encontró que éstos iban más rápido cuando competían contra otro ciclista o les marcaba el ritmo un vehículo.

La motivación mejora el rendimiento
La explicación de por qué se rinde más cuando tienes una referencia que cuando no la tienes es claramente psicológica. Las piernas son las mismas haya competidor o no. Mente y cuerpo están continuamente interactuando: uno influye en el otro y viceversa. Si estás muy cansado pero consigues distraer la mente con otro pensamiento distinto al de tu sufrimiento, éste se atenúa. ¿Por qué? Porque el sufrimiento genera ansiedad, y la ansiedad agarrota los músculos, y por ello duelen más. Cuánto más piensas "cuánto me duelen las piernas" más te duelen, porque el miedo a no ser capaz de soportar el dolor, quedarte atrás, no conseguir tus metas... incrementa la tensión muscular.

Pero también ocurre al contrario: si estás al límite de tus fuerzas la mente puede empezar a preguntarse qué demonios hago yo aquí, para qué sufrir tanto. Si tienes una respuesta, como "porque quiero bajar mi tiempo" o "porque quiero ganar a fulanito", estás justificando tu dolor. Si no la tienes, bajarás el pistón y decidirás tomarte las cosas con más calma o pararte a descansar. Si tienes justificación y todavía no has llegado a tu límite de sufrimiento, seguirás peleando.

En el artículo anterior
, vimos como Fran tuvo momentos de llegar al límite, cuando manifestaba que pasaba de los que le seguían, que le cazaran si quisieran, que él iba a hacer su tiempo y punto. Pero a la vez, el hecho de que le estuvieran disputando la MGM, le estaba dando otro aliciente más. Antes no era una prueba competitiva. No lo es en su concepción, pero si alguien se la está tomando como una carrera entonces ya existe alguien a quien ganar. Y para colmo, esa persona me ha desafiado. No puedo dejar que me alcance.

Intrusiones del sueño...
El tema de las alucinaciones, que más que alucinaciones yo llamaría intrusiones del sueño en la consciencia, también puede tener su explicación psicológica. No sé la causa concreta, pero tiendo a pensar que en algunas situaciones la vigilia se confunde con el sueño.

Hay dos grandes fases cuando dormimos: el sueño REM (movimientos oculares rápidos) y el sueño no REM. En la fase REM es cuando se sueña, y cuando descansa el cerebro. En una de las subfases del sueño no REM, el sueño de ondas lentas, es cuando descansa el cuerpo. La muestra de que el cerebro de Fran estaba más cansado incluso que su cuerpo es que los sueños se mezclaran con la realidad para intentar descansar la cabeza. Parece como si quisiera dormir estando despierto. Un fenómeno muy curioso.

Esta mezcla de sueño y vigilia ocurrió en el camino de regreso entre Tórtoles y Ayllón. Fran llevaba sin dormir muchas horas, y muchos kilómetros preocupado por si le daban caza sus perseguidores. Estaba, además, en la zona de la sierra de la Pela, en una carretera llena de baches, que a la ida ya me comentó era bastante complicada y circulando de noche más, sobre todo al descender. Era, probablemente, el punto en que más cansado estaba el cerebro porque más concentración necesitaba.

La alucinación fue ver a su lado a su esposa, también en bici, y él indicándole dónde estaban los baches para que los pudiera esquivar. Su mente, agotada, estaba mezclando su preocupación por la carretera con las conversaciones que había sostenido vía móvil con su cónyuge, además de los mensajes que se cruzaban donde ella le manifestaba el apoyo que estaba recibiendo a través de su blog para que consiguiera acabar la MGM el primero. El sueño se confundió con la realidad.

Fran en algún momento se dio cuenta de que lo que veía no era real, se detuvo, se tiró en medio de la carretera (menos mal que no había tráfico a esas horas) y cuando su cabeza volvió a ser plenamente consciente de dónde estaba y qué estaba haciendo continuó. Y consiguió su objetivo. Físicamente, lo consiguió solo, porque rodó en solitario prácticamente todo el recorrido, y cuando alguien rodó junto con él (a la ida) fue a su rueda. No drafting, como reza una de sus camisetas, ya que en el Ironman no se permite ir a rueda. Psicológicamente, le ayudaron su pareja, los que le animaban a través del blog y la gente de los controles que parecía que estaban recibiendo a Indurain. Todos ellos le crearon la necesidad de hacer el mejor tiempo, y los que le perseguían, le crearon la necesidad de ganarles, porque le añadieron un desafío más: no sólo hacer el tiempo previsto, sino que también fuera el mejor. Y lo fue.

Eva Montero es psicóloga del Deporte
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La MGM y el espíritu competitivo 1/2


 

Comentarios  

  1. #1 Gaizka Broullon
    2009-09-2619:27:33 Buen articulo, sí señor. Explica cosas que los deportistas sentimos cuando entrenamos y competimos. El darlo todo o no darlo en funión de la situación.
    Gracias Eva.
    Y gracias a Fran, por hacerlo posible…
  2. #2 Mario77
    2010-01-3020:15:53 Buen artículo. Explicado perfectamente por una profesional del deporte y la psicología, es una sensación que se siente en los esfuerzos de las salidas los domingos, incluso, a menudo, entre semana.
    Gracias por explicarlo y hacerlo de forma fácil…

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