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¿Qué hay detrás de la sanción a Contador?
Por Eva Montero (psicóloga del Deporte)   
lunes, 20 de febrero de 2012
Nuestra experta en psicología deportiva analiza cómo puede afectar a un ciclisa de primer nivel el proceso por dopaje sufrido por ciclistas como Contador y Valverde.

Mucho se ha escrito sobre la resolución del TAS sancionando con dos años a Alberto Contador, con opiniones para todos los colores y exaltaciones varias de patriotismo. Tal ha sido el impacto que, a veces con muy poca fortuna, han hablado del tema aquellos que saben de ciclismo lo justito y menos. Se ha debatido desde el punto de vista periodístico, médico, jurídico e incluso político. Pero no desde el psicológico, que es ponerse en la piel de la persona sobre la que se está hablando. Y esa es la perspectiva bajo la cual yo quiero hacer mi análisis.

¿Para qué están las Leyes?
Entre las opiniones que he leído, me encuentro con las de quien dice que dado que según el Código Antidopaje el Clembuterol es positivo, por poca que sea la cantidad, como está prohibido, se sanciona y punto. O sea, la Ley (el Código) a rajatabla, que para eso está. Esos mismos suelen decir también que la sangre de la Operación Puerto cotejada en Italia era de Valverde, luego su sanción también es justa. Pero aquí la Ley no se cumple, dado que la bolsa que viajó a Italia no contaba con las debidas garantías de custodia, lo que significa que podría haber sido manipulada. Es curioso en este caso el sesgo producido por un prejuicio a la hora de interpretar la Ley.

Desde el punto de vista de la persona, entiendo que las leyes están para proteger nuestros derechos y para que se haga justicia. Quiere esto decir que tienen un sentido, bien de protección del ser humano, bien de procurar la igualdad de oportunidades. Es por ello que considero que los fines últimos de las leyes antidopaje son: uno, evitar el daño para la salud que supone el consumo de sustancias nocivas; y dos, velar porque la competición deportiva se desarrolle en igualdad de condiciones. Bajo este prisma, analizando el caso Contador, encontramos que esa infinitésima dosis de Clembuterol no mejora el rendimiento ni tampoco afecta a la salud, por tanto el castigo recibido no está justificado en función del fin que persigue, humanamente hablando. Y en el caso de Valverde, la protección de sus derechos por la Ley se vulneró desde el momento en que la juez suplente de quien estaba de vacaciones envió la bolsa con su supuesta sangre a Italia. Con ambos ciclistas además se da la circunstancia de haber ganado carreras sin dar positivo que luego les han arrebatado ¿qué sentido tiene anular esos resultados, si no hay ningún indicio de que competieran con ventaja sobre los demás utilizando métodos o sustancias prohibidas? Si no se saltaron ninguna Ley para ganar ¿por qué les quitan lo que han conseguido a base de esfuerzo y sacrificio? 

Si dicen que no me dopé ¿por qué me sancionan?
La percepción de injusticia y de incontrolabilidad son sensaciones muy mal llevadas por el ser humano. Especialmente en alguien tan metódico y disciplinado como Alberto Contador. Ya sólo esa circunstancia para él supone un suplicio, pero hay mucho más. La queja generalizada entre mis pacientes, tengan el problema que tengan, es la de "hoy estoy arriba y mañana otra vez abajo", la famosa "montaña rusa", de la que hablé en un artículo anterior en este mismo medio. Contador se subió a la más grande del mundo al decidir defenderse acudiendo a todo medio de comunicación que le diera la oportunidad para proclamar su inocencia. Pero la fama tiene dos caras: en el momento en que te expones al gran público te encuentras tanto con incondicionales como con detractores. Un día te sientes apoyado y al otro vilipendiado. También contribuyó a ese sube y baja suponer, sin tener la certeza, que comió carne comprada en un establecimiento de Irún que no estaba en las mejores condiciones: intentar salvar tu culo a costa de los demás tiene sus costes, los acusados, lógicamente, no se van a callar y se van a defender. Y para más sufrimiento, la resolución tarda año y medio en resolverse ¿por qué tanto tiempo? Menudo calvario tanta incertidumbre durante tantos meses.

Es por todo esto que no me sorprendió el aspecto demacrado del ciclista madrileño cuando apareció en la rueda de prensa tras la noticia de la sanción, parecía haber envejecido diez años de golpe. Supondría para él otro palo más tener que salir a la palestra para hablar de la sanción tras meses y meses proclamando su inocencia. Pero a pesar de ello, no soltó ni una lágrima. Impresionante, dirían muchos, preocupante, diría un psicólogo. Hay personas poco emotivas que pueden aguantar “lo que le echen” sin pestañear, puesto que no les afecta igual que a otras de naturaleza más sensible. Pero no creo que sea el caso de Contador. Le vi despojado de su armadura en ese Tour que ahora ya no es suyo cuando estuvo a punto de ceder ante Andy Schleck en la última crono. Por fin un gesto de alegría espontáneo, no controlado: Contador es humano. Y durante todo este via crucis de su sanción no se ha permitido a sí mismo sucumbir, sentirse derrotado, llorar, gritar, patalear, sacar toda esa rabia e impotencia que lleva dentro. Lo canaliza todo dando pedales. Y eso es machacar tu mente más aún, puesto que tu sufrimiento psicológico está directamente relacionado con la bicicleta. ¿Por qué se castiga tanto a sí mismo? Es una pregunta que sólo él puede responder, pero yo creo que para su salud mental sería mejor que se diera un respiro.

Me habéis sancionado pero no me quitáis la alegría
Alejandro Valverde, en cambio, ha llevado este asunto de forma mucho más discreta. Tampoco es que haya callado, pero no se ha dedicado a visitar un plató de televisión tras otro soportando a algún que otro iluminado que no sabe ni en qué mes se corre el Tour. Ha seguido entrenando, al igual que Contador continúa ahora tras saber su sanción, pero con un semblante mucho más alegre, y ha regresado más fino que antes, si cabe. Dicen que somos como una pila, que necesitamos sentir, que nos entre corriente, y si no es por el lado positivo que al menos sea por el negativo. Comparando a ambos ciclistas, parece que Contador esté siempre recargándose por el lado negativo y Valverde por el positivo. La rabia como impulsora puede llevar a grandes gestas, de eso da buena muestra el corredor de Pinto, y la fama que ha conseguido le ha hecho salir hasta en la prensa del corazón, pero, anímicamente hablando, ¿a qué precio?

Los aficionados al ciclismo nos quejamos muchas veces de que nuestro deporte no tiene la notoriedad de otros como el fútbol y el tenis, pero para conseguirla de esta forma, con los temas del dopaje… casi prefiero que saquen abdominales y se dediquen a anunciar colonias, pero ni una ni otra opción me seducen. Y es que como amante del ciclismo prefiero ver a un profesional recuperado, alegre y dispuesto a darlo todo sobre la carretera como está ahora Alejandro Valverde, y ojalá que en su regreso Contador presente el mismo semblante ¡a por ellos!


Eva Montero es psicóloga del Deporte

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