Tenemos la feísima costumbre de querer diferenciar siempre entre buenos y malos. A veces lo maquillamos para diferenciar entre ‘buenos y menos buenos’. Cuando en realidad no se trata de eso, ni muchísimo menos. Pero hoy, en la rueda de prensa posterior a la etapa, Simon Yates ha recibido otra vez la misma pregunta. “¿Esta victoria te refuerza después de que todo el mundo considere a tu hermano Adam como el bueno de los dos”. La respuesta del británico no ha podido ser mejor: “No sé por qué siempre me preguntan eso. Yo soy feliz cuando mi hermano gana, me alegro muchísimo. Y también soy feliz por el nivel que tengo y la progresión que llevo”.

Porque la pregunta era para un chaval de 24 años que acaba de ganar su primera etapa en una Vuelta a España. Además, en la mejor jornada de lo que llevamos de Vuelta. Un paisaje estupendo por encima del Cañón del Sil para terminar en Luintra, en la Ribeira Sacra. Una belleza de la naturaleza. Encima, Orica se lo trabajó entrando a poner ritmo cuando BMC empezaba a dar síntomas evidentes de agotamiento. Keukeleire y Gerrans hicieron una labor de equipo realmente admirable. Después no pudieron ver a su compañero ganar.

“¿Sería algo malo si ataco”?

Faltando apenas cuatro kilómetros, Mathias Frank era el único superviviente de una fuga que se había hecho añicos en el Alto de Alenza (2ª). Movistar comandaba el pelotón y Dani Moreno, segundo espada de Valverde y Nairo, vio la ocasión de buscar la etapa. Pero Yates también. Y, como hace un hombre comprometido con su equipo, pidió permiso para realizar el movimiento.

“¿Si ataco estoy haciendo algo malo? ¿Os molesta?”, preguntó a su director Neil Stephens. “No, claro que no. Adelante”, fue la respuesta desde el coche. Y allá que fue el bueno de Simon. Sobrepasó a Dani Moreno –que no es precisamente cojo- con una facilidad pasmosa y terminó por dar caza a Frank, a quien remató poco después. Con ese movimiento, Orica daba cumplida cuenta a su trabajo en la parte central de la etapa y ponía a contrapié al resto de equipos importantes.

Con Chaves a buen recaudo y pendiente sólo de seguir a los favoritos, Yates siguió en solitario hasta meta. Es la victoria más importante de su carrera deportiva y su primera etapa en una vuelta grande. Probablemente lo veremos en futuras fechas como uno de los candidatos a ganar no ya etapas, sino la carrera. Con sólo 24 años tiene todos los visos de convertirse en referente del pelotón. Uno más de esta hornada británica dorada, que parece destinada a dominar el ciclismo como lo hizo la generación española que ya va tocando a su fin.

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Simon vs Adam

La comparación entre Simon y Adam, por desgracia, va a ser inevitable. Y es una auténtica pena, porque lo mejor que se puede hacer es disfrutar de ellos. Son dos corredores de los que dan espectáculo cuando no tienen presión alguna. El problema de Adam, por ejemplo, fue que en el Tour empezó a ver el podio verdaderamente cerca. Y en una carrera donde nadie atacaba por miedo a Froome y el todopoderoso Sky, pedirle a un joven que lleva el maillot blanco sobre los hombros que lo haga es poco menos que irresponsable.

Por el momento, además de su cuarto puesto del Tour, Adam Yates ya tiene una Clásica de San Sebastián en casa, así como el Tour de Turquía –con etapa incorporada- y el Gran Premio Industria 2014. Mientras, Simon no ostenta (todavía) ningún gran puesto en generales pero sí ha ganado ya una etapa de la Vuelta que no le va a quitar nadie. En lo que estaba siendo un año difícil para él, ha ganado también la Clásica Ordizia. Lo dicho: mejor disfrutar de ellos que querer discernir cuál de los dos es el bueno. Porque ambos lo son.