Al inicio de la subida definitiva a la Croix de Chaubouret, Sky tomó la cabeza del pelotón. Lars Petter Nordhaug, Nicolas Roche, Geraint Thomas y Richie Porte al comando en una ascensión relativamente larga y tendida; todos los demás, a la expectativa. Una carrera que ya había sucedido mil veces, lo que algunos llamaban maliciosamente el “funeral”: las negras vestimentas de los miembros del conjunto británico marcando el paso montaña arriba, asfixiando las ganas de batalla del resto de contendientes para que, bajo el triángulo rojo del último kilómetro, su líder atacara y los rivales más fuertes trataran de arrebatarle la victoria que sus compañeros habían labrado.

Sin embargo, esta vez no sucedió así. A poco más de dos kilómetros de meta se apartó Roche y atacó Geraint Thomas, que se marchó cooperando con Jakob Fuglsang (Astana) y Simon Spilak (Katusha). Por detrás, su coequipier Porte secaba los demarrajes de Tejay Van Garderen (BMC) y se aprovechaba del ritmo de Romain Bardet (Ag2r) o Michal Kwiatkowski (Etixx)… Hasta, que en un momento dado, el ciclista de Tasmania abrió gas, dejó atrás al resto de los favoritos y hasta a los escapados. Sólo su compañero ‘G’ pudo seguirle. Y así llegó a meta el dúo de Sky, triunfador. Su éxito no fue completo porque Kwiatkowski supo sufrir para sacar partido de la renta que consiguió en el prólogo y recuperar el maillot amarillo de las espaldas de Michael Matthews (Orica). Tendrá que defenderlo el sábado en la media montaña camino de Niza y el domingo en la cronoescalada al Col d’Éze, en la cual Porte se impuso con claridad en la última ocasión que fue disputada (2013).

La representación española tuvo un papel desafortunado. Beñat Intxausti, sobre quien habíamos posado el foco, se retiró mediada la jornada acusando un catarro que le dejó “sin un gramo de fuerza”. Su coequipier Rubén Fernández, un dechado de clase que ganó el Tour del Porvenir hace un par de años e impresionó en el verano austral, atacó en la subida final y cayó tontamente al topar con Van Garderen; queda la incógnita de hasta dónde le habrían llevado sus piernas de no haber sucedido este incidente. Rafa Valls (Lampre, 9º) y Gorka Izagirre (Movistar, 12º) supieron hacer la goma al albur del resto de favoritos y gracias a eso se asentaron entre los diez primeros de la general provisional.