| Así es la nueva pinacoteca de Orbea |
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| Texto: Arueda.com/Orbea – Fotos: Orbea | |
| lunes, 28 de enero de 2008 | |
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La firma Orbea acaba de implantar un nuevo sistema robotizado para
pintar sus cuadros en su sede de Mallabia que mejora los acabados y
elimina los residuos tóxicos. No cabe duda de que la pintura es un arte. Pero ¿y si te decimos que el proceso de pintado que siguen en Orbea para dar el toque final a las bicicletas tiene también algo de artístico? No en vano, es de pintar cuadros de lo que estamos hablando. Pintura Robotizada El sistema robotizado de aplicación pinturas hidrosolubles (al agua) que utiliza Orbea es un proceso pionero que apenas se ha extendido a un puñado de empresas a nivel mundial, y que en Mallabia (sede de Orbea en Vizcaya) ya se implantó el año pasado. Ahora Orbea ha dado un paso más al introducir este sistema robotizado para pintar los cuadros de sus bicicletas mediante una instalación revolucionaria. La política que siguen en Orbea se caracteriza por ofrecer un producto para disfrutar del ocio al aire libre, por ese motivo no cabía la posibilidad de fabricar un producto ‘outdoor’ que superara los límites de emisiones contaminantes. Además, desde hace algunos años, la política medioambiental de los países se está encaminando hacia la reducción de las emisiones de compuestos orgánicos volátiles debidos al uso de disolventes. “Nuestra intención era renovar la vieja instalación, por lo que aprovechamos para reducir los niveles contaminantes en el proceso de pintua”, afirma el director Industrial de Orbea, Miguel Ángel Estandía. Orbea ha optado por una apuesta de futuro tecnológicamente puntera y respetuosa con el medioambiente: la implantación de un sistema de pintado al agua que se caracteriza por la aplicación de pinturas hidrosolubles, es decir, pintura que en lugar de estar mezclada con altos porcentajes de disolvente (40% ó 50% como es habitual), éste se sustituye por agua. Así es la pinacoteca de Orbea El recinto donde se aplica la pintura está totalmente presurizado y automatizado: son unos brazos robotizados los encargados de hacer el trabajo en un recinto de unos 25x25 metros. El cuadro entra por uno de los extremos y atraviesa una serie de compartimentos presurizados en los que se realiza todo el proceso. “En el mismo trabajo antes se emitía a la atmósfera el 50% del producto que se aplicaba a los cuadros que era el 100% del disolvente que se utilizaba como medio para la aplicación; ahora, con este sistema, hemos conseguido reducir muy por debajo del nivel que exige la normativa medioambiental, acercándonos a la emisión cero”, asegura Miguel Ángel Estandía. El proceso paso a paso En la primera fase, el cuadro se somete a una limpieza química a fondo por aspersión. Posteriormente unos robots aplican la imprimación inicial. La pieza, después de un secado previo, pasa a una segunda cabina en la que dos robots aplican el color base del cuadro elegido por el usuario, y se seca a baja temperatura. En la tercera sala se pintan los detalles de los cuadros –cortes de color que, de momento, sólo pueden ser realizados manualmente –, se vuelven a secar en el horno final de evaporación de agua y se pasa a la fase de aplicación del barniz. El proceso de barnizado del cuadro es otra de las grandes apuestas medioambientales de Orbea, con la utilización de un barniz en polvo aplicado también a robot, que no genera emisiones a la atmósfera. Este proceso dura unas tres hora por cada cuadro, lo que indica el mimo casi artesanal que se emplea en su realización. Esta técnica, además de ser tecnológicamente muy avanzada y cuidar del medioambiente, ayuda a prevenir posibles patologías en los trabajadores, al poner a robots encargados de las tareas más proclives a sufrir algún percance. “Intentamos que el ambiente de trabajo sea sano, ya que ahora en todas nuestras instalaciones se puede trabajar sin máscara de protección”, asegura el responsable de la fabricación. Más información: www.orbea.com |










