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Así nació la bicicleta (2/2)
Por José Antonio Díaz   
miércoles, 07 de noviembre de 2007
En esta segunda parte de los inicios de la bicicleta, explicamos quién era y cómo fue la vida del Barón Drais, inventor de la drisiana, primer antecedente directo de la actual bicicleta.

El barón Carl Friedrich Christian Ludwig Drais von Sauerbronn nació el 29 de abril de 1785 en Karlrsruhe. Miembro de una destacada familia, su padre Karl Friedrich Wilheim Ludwig era un alto funcionario de policía, mientras que la lista de sus padrinos la formaban grandes personalidades de la política y la aristocracia entre las que se encontraba el soberano de Baden, el magrave Carl Friedrich. Su infancia, no obstante, fue bastante atribulada, ya que tuvo siete hermanitas mayores que él que murieron muy niñas, mientras que su madre, Ernestine Christine Margareth, nacida baronesa de Kalttenthal, y un hermanito fallecieron cuando él contaba quince años.

Además, el resto de varones que conformaban el núcleo familiar sufría una enfermedad hereditaria, la epilepsia. Por si fuera poco, cuando el joven Carl contaba cuatro años estalló la Revolución en Francia, por lo que su padre fue depuesto en sus funciones, debiendo dedicarse a la realización de trabajos literarios para subsistir. Por suerte para él, en 1797 recuperó su estatus de funcionario, contrayendo matrimonio en segundas nupcias en 1801, cuando desposó a Friederika von Rotberg.

En ese ambiente, la infancia del futuro inventor de la Draisiana fue realmente agitada. Tras pasar por el colegio de Karlsruhe en 1799 y 1800, fue matriculado luego en la Escuela Forestal de Pforzheim, que dirigía su tío soltero Georg von Drais, a fin de prepararse como inspector. Al no obtener dicha plaza, se matriculó en la universidad de Heidelberg en octubre de 1803. Allí estudió agronomía, física, arquitectura, matemáticas, mineralogía, química, zoología, historia natural, finanzas y tecnología. En 1808, siendo ya inspector de bosques de Offenburg, comenzó a interesarse por la invención. Tras idear, entre otros artilugios, un extintor y una especie de submarino, Carl Drais dedicó sus esfuerzos a construir un coche de cuatro ruedas, sin caballos, que a la postre terminaría dirigiéndole hacia la que habría de ser su gran invención: el primer velocípedo, la Draisiana. Drais probó con éxito esta "máquina para correr" el 12 de junio de 1817, en la ruta que llevaba de Manheim a Schwetzingen, Aquel primer velocípedo pesaba unos 23 kilogramos y con él logró rodar a una velocidad de 12,5 km/h. Había nacido el germen del ciclismo.

El barón de Drais se aplicó entonces a fabricar y a vender sus Draisianas, que se convirtieron en el juguete de moda entre la alta sociedad de la época. Él y sus agentes presentaron su Draisiana en Viena, París y Francfort, pero al estar construidas en madera eran muy fáciles de copiar, de ahí que el invento alcanzase una muy rápida difusión, tanto como para merecer que en 1818 el barón von Burg abriese en Viena una escuela de conducción de velocípedos, o para que el mismísimo Goethe lo mencionase en su Journal d’Iéna del 29 de enero de 1819, cuando dice: "Los estudiantes viajan al paraíso en sus velocípedos".

La mala fama del Barón
Cuando el barón Carl Friedrich Christian Ludwig Drais von Sauerbronn presentó en sociedad su velocípedo, el 5 de abril de 1818 en el Jardín Luxemburgo de París, fueron muchos los que se sintieron atraídos por el nuevo invento, pero muchos más los que tacharon de excéntrico a su constructor. Con el tiempo, y ante las burlas del populacho, su carácter se fue agriando. Implicado en una pelea, el gobierno de Mannheim, su ciudad natal, le retiró las llaves de la ciudad que anteriormente le había otorgado. Amargado, se refugió en la bebida para recibir la puntilla merced a un infame panfleto titulado Die Zeitggenossen (Los Contemporáneos) que, poco más o menos, le acusó de brujería, pretendiendo que "había intentado resucitar a una niñita muerta". Por ello, poco tiempo más tarde, un documento oficial le declaró "desequilibrado mental". Pobre, solo, amargado y sin reputación, el barón Drais murió "el 10 de diciembre de 1851 tras largos sufrimientos".

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