Con este reportaje os mostramos cómo es por dentro la sede de Look en Nevers (Francia).
Un poco de historia
Look fue fundada en 1951 por Jean Beyl, un esquiador que se lesionó por culpa de unas fijaciones que no liberaban el pie en caso de caída. A raíz de la lesión decidió inventar un sistema para que el esquiador no tuviese que estar atado al esquí, nació entonces lo que hoy entendemos por fijación.
En los años ochenta el mundo del ciclismo estaba en idéntica situación, aún se utilizaban los rastrales, y en 1983 fue cuando Look sacó al mercado el primer pedal automático para bicicleta de carretera. El pedal automático se popularizó con la victoria de Hinault con ellos en el 1986. Look también fue de los primeros en sacar al mercado un cuadro con tubos de carbono en 1985.
La verdad es que de una marca de las "grandes" como Look, uno no se espera ver mucho trabajo manual. Siempre se piensa que estará todo automatizado, como en las cadenas de montaje de los coches, pues bien, no es así.
Pedales
En Look todos los pedales se montan a mano uno por uno. Las piezas llegan de los diferentes proveedores, o bien de la fábrica de Look en Túnez. De cada lote se cogen varias unidades para pasar los test de calidad más allá de la norma, si en algún lote hay una pieza que no cumple los requisitos, el lote entero se devuelve al proveedor.
En una sala encontramos dos pequeñas cadena de montaje, una para los pedales izquierdos y otra para los derechos. Sobre las mesas cada trabajadora (en Look los trabajos más precisos los llevan a cabo mujeres) se encarga de montar una parte del pedal. Una ensambla los rodamientos sobre los ejes, otra el eje sobre el cuerpo, otra pinta los logos sobre el cuerpo del pedal... así hasta obtener un pedal completo. Una vez el pedal está terminado pasará un control de calidad final para asegurar su correcto funcionamiento.
Cuadros
Los cuadros Look no se fabrican en Francia, si no que se fabrican en la fábrica que tiene Look en Túnez, por la proximidad geográfica y porque la comunicación es más fácil ya que también se habla francés.
Los cuadros llegan a Look en Francia tal y como salen de los moldes, y aunque parezca mentira aún les queda un largo camino hasta llegar a manos de los consumidores. De hecho, desde que llegan hasta que están listos para enviarse cada cuadro pasa por un proceso de unas diez horas de trabajo.

El primer proceso para por buscar y corregir imperfecciones estéticas, ya que una vez salidos del molde pueden quedar restos de alguna burbujita de aire etcétera. De esto se encargan también mujeres que manejan y lijan los cuadros con una habilidad sorprendente.
En un segundo paso el cuadro se sube a un potro en el que se verifica la geometría y que todos los elementos estén bien alineados. El siguiente paso se prepara el cuadro para la pintura tapando las zonas que no deben pintarse. También se colocan las diferentes pegatinas (que fabrica Look en su pripio centro) y se somete a un tratamiento térmico puesto que se transfieren por calor. Una vez el cuadro ya tiene las pegatinas pasará a la sala de pintura donde obtendrá su acabado definitivo.

Después del proceso de pintura, se realiza una segunda comprobación para asegurar que nada haya salido mal durante el proceso. Si el cuadro está conforme, entonces se hacen los acabados: los topes de cable, la guía del pedalier... El penúltimo paso consiste en unir cada cuadro con su horquilla y componentes correspondientes y con el manual de usuario. Ya solo queda embalarlo y ¡al almacén!
¿Todos? ¡No!
Hemos mentido, no todos los cuadros se hacen en Túnez... bueno, en realidad allí se fabrican sólo los que llegan a los consumidores sí.
En la propia sede en Nevers hay una pequeña habitación donde hábiles mujeres recortan la fibra de carbono preimpregnada. Después unen estos retales de fibra de carbono y los meten en los moldes, donde el calor y la presión los convertirá en algún elemento del cuadro.
Los cuadros que aquí se fabrican son prototipos y modelos pre-serie, cuando el cuadro está listo para la venta, simplemente se pasa el proceso de producción a Túnez.
Control de Calidad
El control de la calidad en Look es constante. Hay una sala de torturas dedicada única y exclusivamente a esto. Aquí se prueban los cuadros y componentes más allá de lo que exigen las normas, incluso hay test de calidad que no son obligatorios, pero Look prefiere ir sobre seguro.
Los test de rigidez se realizan tanto en prototipos como en los cuadros que llegan de Túnez. Aleatoriamente se escoge un cuadro y se pasa por los diferentes tests dinámicos de rigidez, después de pasar por la tortura, se evalúa si rigidez estática, y para ser válido no tiene que perder un 5% de su rigidez estática inicial.
La norma exige que cada test lo pase un cuadro diferente. En Look castigan el mismo cuadro en todos los tests y siempre tiene que perder menos del 5% de su rigidez inicial, si no, no es válido. Además Look tiene una máquina propia que sirve para evaluar la comodidad de un cuadro. Para los pedales, Look tiene máquinas que simulan el enganche y desenganche de la cala, lo que permite ver en pocos días el desgaste que sufriría un pedal en años y así corregir posibles problemas.
También disponen de una máquina con vapor de agua con un 5% de sal y a 35º para comprobar la resistencia a la oxidación de los diferentes componentes metálicos del pedal. Incluso tienen una máquina que simula la radiación solar para comprobar como envejece tanto la pintura como el cuerpo del pedal.
Equipo de probadores
Además de la sala de torturas, Look tiene un equipo de noventa probadores repartidos por todo Francia (para abarcar todas las climatologías posibles) que se encargan de pulir los prototipos expresando sus opiniones sobre cosas a mejorar, o las sensaciones que han recibido de ese producto. Además prueban modelos de producción. Obviamente cada modelo se envía a un laboratorio externo independiente para que lo valide y así poder obtener el certificado de que cumple la normativa.
 
 
 
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