Una hora de esfuerzo y un sinfín de sacrificio pueden quedar marradas por un puñado de metros. 52,221 kilómetros fueron recorridos por Thomas Dekker ayer por la tarde en el velódromo de Aguascalientes; insuficientes, puesto que no superaron los 52,491 que marcó el australiano Rohan Dennis en el velódromo suizo de Grenchen el pasado 9 de febrero.

Aguascalientes es un velódromo especial. Situado a unos 2000 de altitud sobre el nivel del mar, su pista de 250 metros de longitud está prácticamente aislada del exterior con objeto de aumentar la temperatura, aligerar la presión y favorecer la velocidad. “Los hechos hablan por sí mismos: 9 de los 15 récord del mundo en pista se hicieron aquí”, comentaba Dekker antes de su intentona, apoyada por las firmas Koga (bicicletas), BioRacer (ropa) y Poc (cascos y gafas); organizada por sus representantes, SEG Racing; y retransmitida por Eurosport y la televisión pública neerlandesa NOS.

El desempeño de Dekker fue bueno, especialmente durante la primera media hora en la cual marcó una proyección de 52,7 kilómetros, inferior a la de Dennis (52,8) pero que aún le dejaba en disposición de mejorar los 52,5 definitivos del australiano. No obstante, se desinfló más de lo deseable en la segunda parte de su esfuerzo y no logró culminarlo. “Es una lástima”, dijo a Telegraaf.nl según recoge Cyclingnews. “Sabía que el rendimiento de Dennis había sido muy bueno y sería complicado mejorarlo. Mi prestación no ha sido suficiente, pero no he podido hacerlo mejor. Uno siempre se exige lo máximo a sí mismo, y esto es todo lo que yo podía hacer”.

Así asumió el neerlandés una derrota que puede ser la última que sufra sobre la bicicleta. Esta semana, la revista británica Rouleur publicó en su página web una carta que se escribió a sí mismo en septiembre del año pasado contándose su carrera deportiva: los años en los que voló siendo parte de Rabobank y dopándose a cara de perro; cómo renunció a los productos prohibidos y le cazaron con un test retroactivo siendo parte de Silence-Lotto; su año en el infierno, gordo y borracho; su retorno con la estructura Slipstream, en cuyo Garmin-Sharp ha pasado tres temporadas hasta no ser renovado este invierno. “Vas a ser el corredor que se dopó y contó su historia hasta el día que mueras. Eso te ayudará como persona, pero no es lo mejor para tu carrera deportiva”, se cuenta Dekker en la carta. Ahora, sin equipo, enfrenta el difícil cruce de caminos entre persistir o desistir de ser ciclista.

Respecto al récord de la hora, los próximos retadores al registro de Dennis parecen ser Alex Dowsett (antes del Giro) y Bradley Wiggins (en junio). Sin embargo, aún no hay fechas oficiales para estos ni otros posibles intentos.