“A raíz de los rumores y especulaciones publicados por varios medios daneses primero y replicados después por medios especializados en ciclismo de todo el mundo en la noche de ayer, Tinkoff Saxo quiere aclarar que Bjarne Riis no está involucrado en la actividad del equipo desde el pasado domingo. No obstante, no ha sido suspendido de su cargo por falta de resultados o prestaciones ni por motivos económicos. Los gestores del equipo tienen plena confianza en todos los corredores y miembros del cuerpo técnico y está actualmente trabajando en establecer la mejor línea de trabajo posible para la temporada en curso. Ninguna decisión ha sido tomada aún y cualquier decisión definitiva en torno a cualquier integrante del equipo será, si tiene lugar, comunicada en el momento adecuado. Hata entonces no habrá noticias al respecto”

Así reza el comunicado difundido hoy por Tinkoff-Saxo, aportando bastantes más preguntas que respuestas a la información difundida anoche por el diario danés BT. Bjarne Riis ha sido apartado de su cargo como responsable deportivo de la escuadra que él mismo construyó en invierno del año 2000 a partir del Memory Card – Jack&Jones y, tras una década larga de éxitos y controversias, vendió en diciembre de 2013 al millonario ruso Oleg Tinkov. El danés se embolsó 6 millones de euros por la transacción, firmando también un acuerdo de tres años a razón de 1 millón de euros anuales a cambio de continuar ejerciendo como mánager del equipo.

El descontento de Oleg Tinkov con respecto a la marcha de su inversión en ocio y notoriedad llegó a la esfera pública la semana pasada. Según lo publicado por L’Équipe, las diferencias se magnificaron a raíz de la concentración en el Kilimanjaro que Riis ejecutó en diciembre para construir espíritu de equipo. En Tirreno-Adriático los resultados de Contador pusieron en el centro de las iras del ruso al director y preparador del pinteño, Steven De Jongh; para más inri, según la televisión danesa TV2, Peter Sagan contradijo a Tinkov en una reunión. Eso colmó su paciencia.

Alberto Contador y Oleg Tinkov, durante la firma de la renovación del contrato del madrileño con Tinkoff-Saxo. Foto: @olegtinkov

Alberto Contador y Oleg Tinkov, durante la firma de la renovación del contrato del madrileño con Tinkoff-Saxo. Foto: @olegtinkov

El comunicado emitido hoy por Tinkoff Saxo deja perversamente en el aire los motivos de la interrupción de las labores de Riis para con el equipo. Descartados la competición y el dinero, los que suenan con más fuerza son los aspectos de gestión del día a día del equipo y las posibles revelaciones que surjan del informe de la agencia antidopaje danesa (ADD) cuya publicación tanto se está dilatando. Si bien es posible que de él emane información perjudicial para la imagen del técnico danés, es muy poco probable que Riis reciba sanción alguna. El motivo es que, en la jurisdicción de la AMA, las faltas por dopaje prescriben a los ocho años. Así, los hechos deberían haber sucedido en 2007 o más adelante, mientras que los testimonios potencialmente incriminatorios de Jörg Jacksche, Tyler Hamilton o Michael Rasmussen conciernen a épocas anteriores.

Uno de los grandes dañados colateralmente por este asunto puede ser Alberto Contador. Una vez más, el pinteño se encuentra en un entorno volcánico, sacudido estructuralmente. No hace ni dos semanas, el propio Oleg Tinkov anunció la prolongación del contrato del superclase madrileño con su equipo hasta 2016. “Riis es una persona muy importante para mi carrera deportiva”, aseveró Contador hoy ante los medios en la salida de la segunda etapa de la Volta a Catalunya según tuiteó Sergi López-Egea. “No tengo más información [sobre lo sucedido con Riis] que lo aparecido en el comunicado de hoy”. En los próximos días, la especulación continuará rampante en torno a la escuadra rusa y sus carismáticos actores en un culebrón de pronóstico reservado.