Peter Sagan ha vuelto a levantar los brazos en el Tour de California. Después de llevarse dos etapa más la general final de la prueba, el eslovaco del Tinkoff-Saxo volvía a levantar rueda cruzando una línea de meta. Pero lo que podía parecer un motivo de alegría para el exigente propietario del equipo, el magnate Oleg Tinkov, ha dado lugar a un nuevo capítulo en su particular guerra fría.

Antecedentes
Con la desaparición de su antiguo equipo a finales de la temporada pasada, la figura de Sagan era la mas cotizada dentro del pelotón internacional. El joven corredor de 25 años ya había demostrado, en su corta trayectoria profesional, que nos encontrábamos ante un genio de este deporte, uno de esos que marcan época. En su primer año de profesional conseguiría cinco victorias parciales donde destacaron dos etapas en la París-Niza ante los mejores corredores del mundo. Desde entonces no había parado de crecer. Sagan era un corredor capaz de ganar cualquier tipo de carrera, sobre cualquier tipo de recorrido. Sólo se le escapaba la alta montaña y aún así, se llegó a especular con que se reconvirtiera en un corredor capaz de ganar un Tour, algo que en un principio podía parecer hasta posible. Ganaba carreras con una facilidad inusual y su potencial parecía no tener límites. Hasta ahora.

Sagan ganando una etapa de la París-Niza 2010 con tan solo 20 años.

Sagan ganando una etapa de la París-Niza 2010 con tan solo 20 años.

Con un presente extraordinario y un futuro aún más prometedor se plantaba Sagan en el “mercado ciclista”. Fue en ese momento cuando el controvertido y excéntrico Tinkov le puso a Sagan sobre la mesa una oferta difícil de rechazar. Sagan iba a compartir equipo con Alberto Contador en una de las formaciones más poderosas del mundo, pero Sagan y Contador no solo iban a compartir equipo. Sagan firmaba un contrato por tres años a razón de cuatro millones de euros por temporada, una ficha solo equiparable a la del campeón español. Y es en el vértigo que generan estas mareantes cifras donde nacen todos los problemas entre ciclista y propietario.

Las presiones de Tinkov
Sagan tiene ahora un salario extraordinario, fuera de lo normal, pero su rendimiento esta temporada no ha estado a la altura. La victoria le parece esquiva, y lo peor es que muchas veces ni se acerca. “Si encuentro la forma legal de hacerlo, rebajaré su sueldo. Creo que los corredores deben tener incrementos de salario por sus buenos resultados, y también reducciones si no los tienen. Uno no firma un contrato por tres años y luego no ofrece resultados”, decía el propietario ruso. Tinkov a fichado un corredor que antes ganaba carreras con una pierna y ahora le cuesta horrores, pero lo que más le duele al ruso es que; Sagan gana mucho menos y cobra mucho más. No le salen los números.

Lo que no parece entender Oleg Tinkov es que el ciclismo no son números y que los ciclistas no son máquinas. Las inversiones no son seguras y el mayor interesado en dar lo mejor de sí mismo es el propio ciclista. La presión que mete a todos sus corredores parece excesiva. Nadie niega que la presión no sea necesaria, pero el mal ambiente que genera el ruso con sus continuas salidas de tono no parece crear el mejor entorno para que los corredores den lo mejor de ellos mismos. Cualquiera que haya montado en bici sabe que la presión y la ansiedad no se va a ninguna parte,esto solo genera frustraciones y bloqueos mentales que acaban afectando a las piernas.

Sagan ganando en el Tirreno-Adriático 2015: hacía 9 meses que no ganaba.

Sagan ganando en el Tirreno-Adriático 2015: hacía 9 meses que no ganaba.