En el ciclismo de competición también hay modas. Más allá de las carreras que atraen a todo el mundo, como puedan ser las grandes vueltas, de un tiempo a esta parte los ‘vueltómanos’ cada vez se aventuran en más terrenos. Por ejemplo, las clásicas de las Ardenas o Lombardía donde ha sido frecuente ver en los últimos años a corredores que han subido al podio en las carreras de tres semanas: Nibali, Contador o Valverde son sólo algunos ejemplos.

Ahora, muchas figuras del pelotón vuelven la vista hacia un terreno mucho más selectivo por la dificultad técnica y las condiciones que requiere: el adoquín. Por poner una muestra, Bradley Wiggins trató -sin éxito- de ganar París-Roubaix después de coronarse en el Tour. Ahora, el último que se ha decidido a cambiar de calendario para tratar de triunfar en las piedras ha sido el alemán Tony Martin. Y lo cierto es que lo tiene todo para lograrlo, aunque también es una decisión que comportará ciertos riesgos.

Primer intento

Es probablemente el mayor inconveniente del ‘Panzerwagen’, que en alemán quiere decir vehículo acorazado. A sus 30 años, por primera vez se va a tomar en serio la idea de ganar las grandes del adoquín. De hecho, en su calendario ha incluido prácticamente todas las clásicas importantes de piedras antes de Flandes y Roubaix: Omloop Het Nieuwsblad, A través de Flandes y Gent-Wevelgem. El problema es que, como todo, ganar en el pavé no sólo es cuestión de clase, sino también de aprendizaje.

Por el momento, Martin sólo ha corrido en esta superficie en el Tour de Francia, y la forma de correr es distinta. Sólo en 2008 la probó fuera de la ronda francesa. La colocación es esencial en los momentos decisivos de la carrera, y una caída puede dar al traste con toda la temporada como ya saben otros muchos. En cualquier caso, el alemán fue realista a la hora de marcarse las metas: “Espero ser útil para el equipo. Si esta primavera va todo bien, me gustaría seguir en esta superficie”. Martin es cauto y, a sus 30 años -31 en abril- aún está en edad de hacer algunos intentos más.

Pura potencia

Está claro que el perfil que mejor se adapta a estas carreras es el del rodador potente. De eso, la locomotora alemana sabe bastante. Por condiciones, Tony Martin está perfectamente capacitado para estar delante en las clásicas y semiclásicas del adoquín. No obstante, tampoco se ha querido hipotecar la temporada del todo y hará un calendario más bien mixto, con algunas vueltas más tradicionales en su programación.

En cualquier caso, el alemán ya ha hecho numerosas exhibiciones de lo que sabe hacer cuando pone a funcionar esos dos motores que tiene por piernas. Sin duda, tal vez no en 2016, pero si persevera será uno de los principales rivales a batir en poco tiempo.

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La velocidad, talón de Aquiles

Las carreras de adoquines se pueden ganar de dos formas: al sprint o por eliminación, atacando desde lejos. Teniendo en cuenta el perfil de ciclistas que normalmente optan a este tipo de clásicas, Martin ve muy reducido su abanico de posibilidades. El poderoso contrarrelojista alemán no tendría nada que hacer frente a velocistas como Degenkolb –último vencedor en Roubaix- o Sagan, otro que  también suele estar en estas batallas.

Así que, como suele hacer uno de sus más íntimos enemigos –Fabian Cancellara– la posibilidad de Martin pasaría por seleccionar la carrera a base de mover el desarrollo como sólo él sabe hacerlo, desde lejos. Abriendo distancia y forzando al resto a una persecución. En los infiernos del Norte, pocas veces tiene éxito el que persigue.

Mejor Flandes que Roubaix

Precisamente por lo anterior, parece que Martin puede tener más opciones en Flandes que en Roubaix. Ya se ha demostrado muy solvente en etapas de media montaña del Tour de Francia –ya ganó en Mulhouse, en 2014, por ejemplo-, y los muros hacen que la clásica belga sea quizás más propicia para él. Cancellara, que por cierto ya ha declarado que 2016 será su último año, ya se ha hecho con ambas varias veces a base de lanzar ataques demoledores desde lejos.

En Roubaix, aunque toda la selección se haga en los tramos de adoquines –especialmente Arenberg y el Carrefour de L’arbre-, en los últimos años ha habido más llegadas en grupo. De producirse así, las opciones del teutón son más escasas.

Tal vez, él mismo lo reconoce, sea demasiado pronto aún para Tony Martin. Pero el hecho de que llegue a las clásicas del pavé ya supone un hecho de interés y demuestra que las piedras se empiezan a poner de moda entre los ‘capos’ del pelotón. Sin ir más lejos, Alejandro Valverde también tiene ganas de probar el Tour de Flandes y todo apunta que lo hará este año. La lástima es que no vayamos a ver más que un duelo entre Martin y Cancellara en esta superficie, porque como ya pasó en algunas carreras, el ‘pique’ entre los dos habría hecho las delicias de la afición. En cualquier caso, el ‘Panzer’ alemán es bienvenido allí donde se presente.