Conocida como ‘El Gran Reto de los Pirineos’ se trata de una de las pruebas por etapas más duras del calendario cicloturista.

Fotos: Sergio Ros de Mora

La tercera edición de la Transpyr Road ha sido probablemente la más dura de cuantas se han celebrado hasta el momento. El calor de los primeros días, hizo estragos en buena parte de la setentena de participantes que se dieron cita en Roses (Gerona) el pasado 27 de junio. Transpyr Road es una prueba cicloturista por etapas que se celebra a la sombra de la Transpyr Adventure, una dura prueba de ciclismo de montaña, con la que comparte infraestructura, organización y sedes en  un recorrido de siete etapas.

Soroagin (7ª etapa), uno de los parajes más bellos de Transpyr Road.

Senda de Sorogain (7ª etapa), uno de los parajes más bellos de Transpyr Road.

La principal característica de la ruta es que transcurre por la cara sur de los Pirineos, la menos conocida por los aficionados porque también es la menos usada en las grandes carreras de profesionales. Por la vertiente española, es más complicado encontrar los colosos franceses que, además, son fácilmente encadenables en una misma etapa. Esto, sin embargo, no resta ni dureza ni belleza a la ruta propuesta por los responsables de la Transpyr Road, con un promedio de 150 km y 2800 m de desnivel en las siete etapas. Las sedes que sirven de alojamiento, salida y llegada son Cadaqués (única sede propia del grupo ‘road), Camprodón, La Seu d’Urgell, el Pont de Suert, Aínsa, Jaca, Burguete y Hondarribia. Una travesía que suma un total de 44 pasos de montaña, más de mil kilómetros y un desnivel cercano a los 20.000 m positivos. Si, como fue el caso, el calor aprieta, la ruta se puede convertir en un verdadero infierno…

El horno de Colldecarrera
Y lamentablemente eso es lo que sucedió en la primera jornada, las altas temperaturas y la humedad hicieron mucho daño en los participantes, algunos de los cuales ya no lograron recuperarse en las etapas siguientes y tuvieron que renunciar a parte del recorrido o a abandonar definitivamente. La subida desde la zona de Castellfollit de la Roca por el Colldecarrera y la Vall d’en Bac fue un verdadero suplicio, un horno encendido en pleno bosque mediterráneo… alcanzar la cima fue como volver a respirar. Las altas temperaturas (en torno a los 35ºC) acompañaron a los ciclistas durante todo el recorrido, aunque se hicieron notar especialmente en las cinco primeras etapas, hasta la llegada a Jaca. Las dos últimas jornadas no es que las temperaturas menguaran en exceso, pero el paso al clima atlántico, propio de Navarra y el País Vasco, rebajó mucho las temperaturas en las primeras horas de pedaleo.

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El calor extremo de los primeros días hizo aún más dura Transpyr Road 2015.

Si estas pruebas cicloturistas se veneran desde el punto de vista del esfuerzo, del reto perosnal, sin duda la Transpyr Road tiene un punto álgido en la segunda etapa, la más dura de la travesía, y la que incluye el paso del coll de Pradell. Un puerto inédito aún en las grandes carreras de profesionales pero que tiene unos números propios de ‘hors categorie’, con rampas mantenidas por encima del 14% y máximas del 23% y un desnivel total superior a los mil metros positivos. De hecho, la característica primordial de la ruta es que la mayoría de los participantes se sorprenden de la belleza, dureza y tranquilidad del recorrido. Pasos como el citado Colldecarrera, la Josa-la Trava, Montcortés, Coronas, Torrelisa, Arguibiela, Sorogain… Todos ellos puertos relativamente asequibles, algunos con rampas realmente duras, y por los que el tráfico motorizado es prácticamente inexistente.

El difícil reto de ser Finisher
Transpyr Road se plantea como una prueba cicloturista por etapas aunque con un tramo cronometrado en subida en cada jornada. Llamado el ‘Reto del Día’, la suma de tiempos da pie a una clasificación que vale para otorgar obsequios a los tres primeros hombre y mujeres. Sin embargo, el principal reto que plantea la Transpyr Road es el de conseguir el preciado maillot de ‘Finisher’ en Hondarribia. No es algo fácil de llevarse para casa, ya que, como comentábamos más arriba, el recorrido es duro, poco conocido por la mayoría de participantes y la meteorología puede jugar muy malas pasadas a los ciclistas. El único requisito real que se exige para ser considerado ‘finisher’ es que se complete el recorrido propuesto por la organización (se facilitan los tracks y la navegación por GPS es obligatoria). Seguir la ruta propuesta, sin atajos, despistes, remolques o manifiestas ayudas externas de ningún tipo… es de obligado cumplimiento, el fuera de control, al menos en el caso de la road, es un punto bastante más flexible del reglamento.

Por circunstancias muy diversas, en torno a un 20% de los participantes de este año no consiguieron completar el reto, pero es probable que la mayoría de ellos opten por volver con más ganas el próximo año… Más información en la web www.transpyroad.com y en las redes sociales Twitter y Facebook.