En la anterior entrega, analizamos volúmenes de entrenamiento y
condicionantes climatológicos de los tres triatletas que han colaborado
en este reportaje: Ana Burgos, Xavi Llobet y Ainhoa Murúa. En este
segundo y definitivo capítulo, hablaremos de concentraciones, objetivos
olímpicos y alimentación.

Las concentraciones son habituales en estas épocas del año. Gran parte del equipo femenino de la selección española de triatlón (Ana Burgos, Pilar Hidalgo, Zuriñe Rodríguez, María Pujol y Patricia Díaz) se concentró en Sierra Nevada (Granada) del 21 de enero al 11 de febrero. Sólo faltaban Ainhoa Murúa y Marina Dalamcourt.
Xavier Llobet, que ha prestado sus servicios en Sierra Nevada, también colabora con la Dirección Técnica de la FETRI (Federación Española de Triatlón) en este año olímpico, en el que se redoblan esfuerzos en la preparación para la gran cita del año. Según Llobet, en Sierra Nevada se persiguió "la estimulación de la serie roja; es decir, todo el grupo que afecta al hierro, hemoglobina, hematíes, epo, reticulocitos... Están todos dentro de la serie roja porque se encuentran principalmente en la sangre". Y, además, se buscó un buen trabajo "de condición física general, especialmente en el segmento de la natación y el gimnasio gracias a las magníficas instalaciones que ofrece el CAR de Sierra nevada". Todo ello a 2.330 metros sobre el nivel del mar, con el beneficio que siempre aporta la altura.

Buscando el calor
Nuestros chicos, en cambio, han buscado descaradamente el calor. Iván Raña viajó a Lanzarote y Javier Gómez Noya optó por marcharse aún más al sur: Suráfrica (donde incluso ya logró su primera victoria del año). A diferencia de las chicas, ellos ya saben que con toda seguridad estarán en la cita olímpica (coparán las dos plazas de las que dispone la delegación masculina), por lo que pueden prepararse recreando algunas de las condiciones que se encontrarán en Pekín: calor y humedad.
Llobet, en su faceta de triatleta, también es partidario de buscar el sol: "Intento ir a Lanzarote, y si la economía escasea, tengo la suerte de contar con un gran amigo en Fuente Álamo (Murcia) que me acoge como si fuera un familiar. Lo recomiendo, el músculo agradece la buena temperatura y el riesgo de lesiones es menor. No hay distracciones, en las concentraciones sólo vas a entrenar y descansar; si te mentalizas bien de ello, los resultados y el salto de calidad en tu estado de forma es grande". Habitualmente, Llobet entrena en Manresa, donde "acuso mucho el frío, me gusta el calorcito y sobre todo el sol; el músculo y la mente agradecen una buena temperatura, todo se hace más ameno si no se pasa frío".
Sin embargo, como todo es cuestión de gustos, la madrileña Ana Burgos cree que esas concentraciones para buscar el calor, "son recomendables en función de la necesidad de cada persona. Yo no lo hago, me cuesta mucho cambiar de lugares de entrenamiento". No opina lo mismo Murúa, a quien le encanta buscar "el buen tiempo". Es por ello que junto a las citadas Pilar Hidalgo, María Pujol y Zuriñe Rodríguez entrena desde el 28 de febrero (y hasta el 10 de marzo) en Lanzarote, en una nueva concentración de la FETRI.

Pensando en Pekín
Volviendo al tema de los Juegos Olímpicos, el equipo femenino tiene aseguradas dos plazas y luchará por una tercera. Sin embargo, aún se desconocen los nombres de las 'afortunadas'. Todo irá en función de los resultados obtenidos por Ana, Ainhoa, Pilar, Zuriñe y Marina a partir del 30 de marzo, cuando empieza la Copa del Mundo. "Ojalá consigan la tercera plaza, tienen capacidad y talento para llevársela, estará todo muy reñido hasta el final entre las cinco candidatas", apunta Llobet. No es de extrañar que haya respirado "cierta tensión" en las tres semanas largas de convivencia en Sierra Nevada, aunque siempre desde el compañerismo y el respeto.

Ana Burgos, séptima en los JJ. OO. de Atenas '04, critica esta incertidumbre: "La Federación ha establecido unos criterios que no me dejan preparar los Juegos hasta mediados de junio, lo que a mí claramente me perjudica para poder preparar a conciencia la cita olímpica, donde mi objetivo es como mínimo hacer el mismo resultado de Atenas". Ainhoa Murúa, otra de las candidatas, opina en la misma dirección: "No sabemos quiénes irán a los Juegos. Sería mejor saberlo ya. Esto obliga a empezar fuerte ya desde marzo para coger los puntos de la Copa del Mundo. Este año no he descansado tanto. Otros años empiezo más tranquila".
Más alegrías en la comida
La lejanía de las competiciones invita a saltarse la dieta, aunque sin pasarse. Murúa opina que "en invierno comes un poco más que en el resto del año. Está bien coger un poco de peso". En la misma línea se sitúa Llobet: "En invierno se entrena mucho, hace frío, y hay que tener unas pequeñas reservas, siempre dentro de una lógica y un respeto al cuerpo, pues afinar muy temprano puede ser peligroso y puedes tener muchas enfermedades...". Otra cosa es cuando avanzan los días y nos situamos en marzo-abril, época en la que hay que empezar a controlar el peso y la comida. "Al no tener muchos problemas, en dos semanas estoy en el peso. Pero reconozco que para rendir al máximo nivel hay que ser meticuloso en este aspecto, es más importante de lo que la gente piensa", admite Llobet.
Con 40 años recién cumplidos, Burgos debe cuidarse como el que más: La disciplina (también en la dieta) es uno de los secretos para entender su longeva carrera. "Como de todo, aunque cerca de las competiciones quito todo lo que son salsas y grasas fritas".

Como bien apunta Murúa, "si has hecho un buen invierno, sin lesiones ni problemas, se nota durante todo el año". Además, "te da una buena base para poder apretar y forzar cuando se requiere", apostilla Llobet. Aunque tampoco hay que pasarse: "Quizá a la mayoría de los triatletas nos gusta machacar demasiado: quemamos demasiadas energías en la preparación y llegamos fundidos a la época competitiva; somos una especie que nos motivamos mucho y pecamos por ello. Como dicen los anglosajones: 'train smart & race hard' (entrena inteligente y compite duro); a veces nosotros lo hacemos al revés".
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