| Triatlón de Barcelona: el éxito más popular |
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| Por Xavier Ensenyat | |
| miércoles, 08 de octubre de 2008 | |
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Arueda.com quiso saborear el triatlón más multitudinario de España desde dentro: un redactor de esta revista on line participó en el evento para relatar sus propias experiencias. Mi salida es la segunda de las cuatro previstas para la distancia olímpica. Concretamente la de las 8,35h (en teoría, claro). Me levanto a las 6,15h, me aseo y desayuno (más bien poco porque a esta hora no me entra nada). Como vivo en Barcelona, me dirijo a la zona de boxes (situada junto al Pabellón de la Marbella) en bicicleta cuando aún no ha amanecido, la temperatura es de 13 grados y los jóvenes noctámbulos siguen deambulando por las calles con alguna copa de más. Es el peor momento del día de la competición. ¡Qué poco apetece ahora hacer un triatlón! Cuando llego, dejo el material preparado y me visto de negro inmacualdo con el neopreno de rigor. Me dirijo a la playa y la organización comunica que la salida se retrasa por problemas en el circuito de bicicleta (había que retirar algún vehículo peligroso). El baño más largo Al final, con hora y media de retraso, empieza la prueba bajo un sol de justicia. Mientras estoy calentado me da tiempo de ver la salida del agua de los primeros: como es de esperar, Raña sale en el primer grupo. El gallego ha controlado tranquilamente el primer sector a pies de los mejores nadadores. Vuelvo a lo mío. Se da la segunda salida. Me escoro a la derecha para evitar los golpes, pero es inútil. Los mamporros caen de todos lados, sobre todo cuando nos acercamos a las boyas que marcan el circuito. No voy cómodo (la natación es mi deporte débil) y la segunda vuelta aún es peor. Se juntan los de la tercera salida y los más rápidos pasan por encima nuestro como elefantes. La bici más urbana Después de media hora de natación (Raña hizo los 1.500 en 19'18" y Pilar Hidalgo, en 20'31"), cojo la bici en boxes y me dispongo a realizar dos vueltas de 20 km. Empiezo a sonreír. Es un recorrido técnico que transita por puntos emblemáticos de la ciudad: Arco del Triunfo, Fórum, Torre Agbar, Torres Gemelas, Zoo... Disfruto como un enano, aunque no puedo prestar mucha atención a estos pintorescos lugares. A más de 40 por hora en muchos tramos, debo concentrarme en las curvas, los cambios de sentido, los estrechamientos de calzada y los inevitables cortes en los grupos. Lo cierto es que tiene mucho mérito cerrar tantos kilómetros al tráfico en Barcelona para un triatlón. Hay que saber apreciarlo. Por si fuera poco, me cruzo con nuestro diploma olímpico en Pekín, que tira como un poseso de tres triatletas más. El éxtasis total. ¿En cuántos deportes un popular como yo puede 'competir' contra un crack de talla mundial? La carrera a pie con más ambiente Tras 40 kilómetros llenos de tensión, dejo la bici en boxes y me calzo las zapatillas. ¡Sólo quedan un 10.000 a pie! Para entonces, Raña ya había cruzado la línea de meta con un tiempo de 1h50'54" y poco después lo hacía la primera fémina (Hidalgo cumplió los pronósticos y acabó en un meritorio 15º puesto de la general), con 2h01'18". El último sector transcurre íntegramente en el paseo marítimo, tocando a los chiringuitos. Entre el público (más de 20.000 personas, según la organización), bañistas curiosos que siguen aprovechando las bonanzas del clima barcelonés pero sobre todo buenos aficionados al triatlón, que aplauden y animan a rabiar el paso de todos los esforzados deportistas: desde el primer élite hasta el último popular. Ese calor humano que desprende el último sector me anima a darlo todo. Supero a muchos triatletas que no han medido sus fuerzas o bien se han vaciado en los anteriores sectores. Paro el crono del sector atlético en 39'38" (algo menos de cuatro minutos el kilómetro) y a meta llego con 2h19'15", lo que me sitúa en el puesto 190 de 892 clasificados. Una voluntaria me cuelga una medalla en el cuello porque yo no tengo fuerzas para ponérmela. He terminado exhausto. Pero el año que viene repetiré. Como la mayoría de los 2.500 inscritos (también se competía en las distancias esprint, supersprint e incluso en un triatlón de relevos). La organización (a cargo de la multinacional IMG, que apuesta fuerte por Barcelona) debe mejorar algunas cosas, pero esta prueba no deja indiferente a nadie. Tampoco a Pilar Hidalgo, quien, tras traspasar la línea de llegada y quizá aún embriagada por la euforia, declaró sin dudar que acababa de ganar "el mejor triatlón de España". Más información: www.barcelonatriathlon.com |












