Ahora que la competición está prácticamente finalizada, la esfera más ‘política’ del ciclismo toma de nuevo una mayor dimensión. Y lo cierto es que algunos de los asuntos que se están discutiendo en estas semanas, y se van a terminar de dar forma a lo largo de este mes de noviembre, no son en absoluto menores. Uno de ellos afecta directamente a la composición del World Tour para la temporada 2017, y traería buenas noticias para los equipos integrantes al menos temporalmente: y es que ASO y la UCI podrían haber llegado a un acuerdo para mantener 18 equipos en la Primera División mundial la próxima temporada, según informó hace una semana el portal Cyclingnews.

Sin duda el acuerdo, que todavía no está oficializado porque aún faltan asuntos a discutir, va a ser bien recibido por todos los equipos que se jugaban la plaza, que son esencialmente cuatro: el nuevo proyecto chino TJ Sport, hasta ahora Lampre; Bahrein-Merida, Bora-Hansgröhe y Dimension Data, que verían asegurada su plaza siempre que la Comisión de Licencias dé su visto bueno a sus dossiers.

Durante los últimos dos meses hemos vivido una verdadera guerra entre equipos por conseguir los puntos necesarios para permanecer en el WT. De hecho, Bahrein ha hecho fichajes astronómicos con Ion Izagirre o Purito para poder rebasar sin problema las posiciones de cola. El nuevo TJ Sport ha obrado igual en la medida de sus posibilidades, mientras que Bora ya lo tenía prácticamente hecho cuando oficializó a Sagan. Quedaba, pues, en el aire la situación de Dimension Data, que por puntos quedaba último y por tanto era el principal candidato a la relegación.

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Transición hasta 2019

Sin embargo, el equipo sudafricano tiene pinta de que se salvará. Ya en la pasada Vuelta a España este tema estuvo presente en muchos corrillos y criaderos de rumores, aunque todos los directores preguntados aseguraban estar “tranquilos”, y apostaban por la vía de que se mantuvieran los 18 equipos. Según Cyclingnews, el acuerdo entre UCI y ASO no sería el único sustento para la permanencia de Dimension Data. Y es que el portal australiano apunta también al entendimiento, por valor de dos millones de euros, al que ASO y el cuadro africano llegaron el año pasado para suministrar datos durante las carreras. Sugiere, por tanto, que la empresa habría velado por Dimension Data aceptando el pacto con la UCI.

Pero no hay que olvidar que precisamente ASO ha sido la que más ha peleado contra la UCI por un sistema de promoción en el WT, de forma que se convirtiese en una especie de Liga donde pudiera haber ascensos y descensos. La reforma inicial pactada el año pasado -después de que ASO ejerciera presión sacando todas sus carreras del World Tour de forma temporal- hablaba de reducir a 17 equipos en 2017 y 16 en 2018, dejándolo ya como número estable en lo sucesivo.

Ahora lo que se plantea es, digamos, atrasar un año todo esto y meter alguna modificación. Para dar estabilidad a los proyectos WT, se les otorgaría una licencia de dos años, y luego se afrontaría el proceso de descenso a 16 equipos en base al criterio de puntos que logren en 2018 y que, por otra parte, todavía está por definir qué ocurrirá con las diez carreras que entrarán en la categoría el año que viene.

Un trasfondo estratégico

Con todo, existe un trasfondo estratégico importante en esta decisión que todavía, insistimos, no ha cristalizado. Y no es otro que el calibre de los cuatro equipos que se estaban jugando dos plazas del WT, más allá de disputas por interpretaciones legales y amenazas de ir al TAS entre los equipos que podrían quedar descabalgados de esta Primera División. No es casual que todo esto ocurra ahora, y precisamente con estos cuatro equipos.

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Tampoco hace falta hacer un gran ejercicio retrospectivo para comprobar que la UCI ha estado impulsando el ciclismo en mercados emergentes en lo que se ha conocido como la Globalización del deporte. Países tradicionales como Italia, España o Países Bajos han ido perdiendo peso específico, en favor de otros como Australia, EEUU o Reino Unido, y los calendarios también han sufrido modificaciones, comenzando ahora en Sudamérica, el entorno del Golfo Pérsico y acabando en China.

Si atendemos a los cuatro equipos en el alero, tenemos: uno alemán (Bora-Hansgröhe), el principal mercado de Europa con una grandísima tradición ciclista y que se ha reenganchado a este deporte tras varios años alejado por los escándalos de dopaje. En otro lado tenemos proyectos suntuosos, con mucho potencial económico, que vienen de dos de esos ‘mercados emergentes’ para el ciclismo: Bahrein (Bahrain-Merida) y China (TJ Sport-Lampre). Y finalmente, el equipo que falta para culminar ese proceso de ‘globalización’ y reflejarlo en la composición del World Tour: el único equipo africano del mundo (Dimension Data), que además subió el año pasado.

Tal vez, visto lo visto, la decisión haya sido lo mejor para quedarse en el término medio y agradar a todo el mundo, porque a un organismo como la UCI que ha defendido la globalización del ciclismo de forma férrea no le iba a ser nada grato tener que relegar a un equipo de alguno de estos rincones. Si finalmente ASO transige, el World Tour seguirá siendo de 18 escuadras el año que viene. Una solución que apunta a ser temporal, pero que también tiene contrapartidas… si se cierra el sistema durante dos años, los nuevos proyectos con ambiciones de entrar -recordemos que hace sólo dos días Riis anunció sus intenciones para 2018– deberán esperar a que alguno de los que ya están desaparezca. Este asunto parece estar lejos de haber acabado.