El domingo 26 de julio Alejandro Valverde culminaba el sueño de toda una vida deportiva subiendo al podio del Tour de Francia y el lunes 27 la organización del Tour del Porvenir, versión sub23 de la gran ronda francesa, anunciaba la lista de selecciones nacionales que participaría en su próxima edición, que inicia el próximo 22 de agosto. Estaban los 15 primeros países clasificados en el ránking de la Copa de las Naciones, competición de referencia de la categoría sub23 masculina a nivel mundial, y cinco invitados: Países Bajos, Estados Unidos, Colombia, Portugal y el combinado del Centro Mundial de Ciclismo, la academia de la UCI para los talentos de países emergentes.

No estaba España.

¿Por qué?
En primer lugar, no se obtuvo la clasificación por méritos deportivos. La selección sub23 masculina dirigida por Pascual Momparler sólo estuvo en cinco de los nueve días de competición de que consta la Copa de las Naciones en territorio europeo: la versión amateur del Tour de Flandes, la prueba de un día francesa La Côte Picarde y la ronda neerlandesa ZLM Tour, todas disputadas en la misma semana de abril. Si el año pasado en estas tres pruebas se lograron puntos suficientes para situarse entre los 15 primeros del ránking, esta vez no fue así por un cúmulo de circunstancias: Miguel Ángel Benito pinchó yendo en el grupo delantero de Flandes, Héctor Sáez se cortó yendo en la fuga buena de la última etapa de ZLM Tour… Momentos decisivos que dejaban a España fuera de las plazas de privilegio.

Por delante restaban cuatro días de competición más: la Carrera de la Paz, una vuelta de tres días en la República Checa, y el Trofeo Almar, prueba de un día en el norte de Italia. Pese a la necesidad de puntos, no se acudió a ninguna de estas carreras. La razón: las carencias económicas de la RFEC, endeudada hasta las cejas desde hace décadas.

Carencias económicas
Cristóbal Sánchez es director técnico de la Federación y forma parte del equipo que, encabezado por el presidente José Luis López Cerrón, gestiona desde hace dos años y medio los recursos de la institución con particular empeño en reducir la deuda. Sánchez se encarga del presupuesto destinado a la parcela deportiva, que “por desgracia” es “limitado”, y con el que se debe “atender a todas las disciplinas”: ruta, pista, MTB, BMX, ciclismo adaptado… Los recursos provienen principalmente del Consejo Superior de Deportes y son complementados por ingresos propios como los patrocinadores o las licencias federativas.

El criterio no es dividir el presupuesto disponible, de aproximadamente un millón de euros, en partes alícuotas sino en función de “necesidades” de cada disciplina. Juegan mil factores. “La pista, por ejemplo, requiere de una mayor dotación porque precisa una gran tecnificación y las pruebas de máximo nivel son por selecciones. Además, cuenta con mucha presencia en el programa olímpico y por tanto ofrece múltiples opciones de medalla, que es uno de los objetivos que persiguen las instituciones cuando invierten en deporte”, explica Sánchez. Las medallas significan además becas y, por ende, financiación para ciclistas y técnicos. Aparte, suponen recursos extra para la pista elementos como el Centro de Alto Rendimiento de Mallorca, que disfruta de una partida finalista (que se debe gastar obligatoriamente en él) por parte del CSD que supone casi un tercio del presupuesto de la disciplina, y otras aportaciones especiales provenientes del Plan Nacional de Tecnificación Deportiva o el Proyecto Deporte y Mujer. Así, la pista es la disciplina que goza en términos absolutos de mayor dotación, por encima de la ruta, el ciclismo adaptado y el ‘mountain bike’. Pero no es una cuestión de reparto arbitrario, sino una suma de circunstancias a conjugar.

La ruta dispone de aproximadamente 280.000€ en 2015, según Sánchez. El presupuesto está muy condicionado por la ubicación de los Mundiales de este año, que se disputarán en Richmond (Estados Unidos): vuelos transatlánticos, muchos días fuera con una delegación extensa… Total: un gasto enorme, especialmente comparados con los tres últimos campeonatos del mundo disputados en Países Bajos, Italia y España.

Al final del día, a Momparler le resta un presupuesto estrecho para competir con las selecciones masculinas de categoría sub23 y juvenil. Esta temporada apostó por disputar Vuelta a La Rioja y Gran Premio Miguel Indurain como preparación de Flandes, Picarde y ZLM, que supusieron diez días de desplazamiento para una decena de personas entre ciclistas y técnicos saldados sin puntos. “Para correr en Chequia hubiera necesitado 10.000€ más; para Italia, unos 5.000€”, lamenta Momparler. Hasta 22 países, incluidos Japón, Argentina o Kazajistán, han competido más días en la Copa de las Naciones que España. Un patrocinador privado podría aliviar este sinsentido.

La resolución
Llegados a este punto, el único recurso para que España estuviera presente en el Tour del Porvenir era recibir una invitación. Según contó la organización de la carrera en Biciciclismo, la solicitud de la misma no se cursó en tiempo y forma. Sin embargo, una serie de gestiones realizadas por Lopez Cerrón y otros actores relevantes del ciclismo español lograron subsanar el error y evitar la catástrofe de que España no participara en esta carrera de referencia. En ella, Marc Soler, neoprofesional de Movistar Team, tratará de reeditar el triunfo que ya consiguieron Rubén Fernández en 2013 o Miguel Indurain en 1986 y con ellos inscribir su nombre en un palmarés que registra en sus últimas ediciones los de Nairo Quintana, Warren Barguil o Bauke Mollema. Le apoyarán los prometedores Julen Amezqueta y Cristian Rodríguez, amén de algún miembro de Murias Taldea y otros talentos del panorama nacional. El futuro pasa por ellos y tenemos que cuidarlos.